21 julio, 2026

Cómo varían las tarifas eléctricas en las provincias y por qué Neuquén, con el mayor crecimiento, enfrenta las facturas más altas

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Desde el comienzo de la administración de Javier Milei, el Gobierno ha establecido como prioridad que los argentinos asuman el costo real de la energía, un servicio que durante años se benefició de tarifas congeladas y subsidios significativos. En este contexto, un análisis realizado por el Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA y el Conicet ha revelado que las tarifas eléctricas residenciales varían hasta un 184% entre las distintas provincias.

En La Rioja, un hogar que no recibe subsidios abona $55.397 mensuales por su consumo eléctrico, mientras que en Neuquén, la cifra asciende casi al triple: $157.046 por la misma cantidad de kilowatts consumidos.

El estudio indica que el promedio nacional se sitúa en $89.205 para usuarios sin subsidio y en $58.009 para aquellos que reciben bonificaciones en el precio mayorista de la energía. Esa disparidad —representando una factura sin subsidio 1,5 veces más alta que la del hogar subsidiado— ilustra el nuevo esquema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), que desde principios de año ha sustituido al sistema anterior y canaliza el beneficio hacia los hogares con ingresos inferiores a tres canastas básicas totales.

Sin embargo, la diferencia con el costo real del servicio continúa siendo considerable: un usuario residencial que recibe subsidio paga únicamente el 32% del costo real de la electricidad, con el Estado cubriendo el 68% restante.

El informe del IIEP aclara que la variación de tarifas entre provincias es “multicausal” y que la comparación “debe ser analizada a la luz de factores que inciden en la determinación de tarifas en cada jurisdicción”. Desde el 1° de julio, la Resolución 151/26 establece precios estacionales mayoristas de electricidad uniformes para todo el país, pero lo que realmente cambia entre provincias es la velocidad de ajuste del Valor Agregado de Distribución (VAD) —que indica el costo de llevar la energía desde la red troncal hasta los hogares— y la carga impositiva de cada lugar. Además, el informe menciona “anomalías regulatorias que distorsionan artificialmente los niveles tarifarios en algunos territorios”.

La factura de Neuquén ejemplifica esta situación. Para un usuario sin subsidio, solamente el 19% del total se destina al costo de la energía —el porcentaje más bajo del país—, mientras que el VAD constituye el 51% y los impuestos el 30% restante. En contraste, el promedio nacional muestra una distribución diferente: 33% de energía, 41% de VAD y 26% de impuestos. En otras palabras, Neuquén no paga más por la electricidad en sí —que tiene el mismo costo en todo el país—, sino por lo que cobra la distribuidora local y la presión impositiva de la provincia.

En julio, otro factor influyó en la situación. Durante el pico del consumo invernal, la factura eléctrica se convirtió en el componente de servicios que más crecieron en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), con un aumento del 12,5% en comparación con junio, debido a la combinación de mayor demanda estacional y un incremento tarifario del 5,7% en el cargo variable para usuarios sin subsidio.

Por el contrario, los hogares que reciben subsidios experimentaron una disminución en su factura, ya que las bonificaciones invernales —que alcanzan hasta el 66,6% del precio mayorista de la electricidad— compensaron ampliamente el mayor consumo. La canasta de servicios públicos en el AMBA —electricidad, gas, transporte y agua— ascendió a $295.826 mensuales para un hogar sin subsidio, lo que representa el 15% de un salario promedio de acuerdo con el mismo informe del IIEP.

Esta cifra resalta aún más al considerar el contexto económico y laboral de Neuquén. La provincia patagónica se destaca como la región con el mayor crecimiento del empleo formal privado en Argentina. Entre diciembre de 2011 y diciembre de 2025, el empleo privado registrado a nivel nacional aumentó en solo 96.052 puestos, de los cuales Neuquén generó el 60,8%: pasó de 90.642 a 149.028 trabajadores registrados en el sector privado, lo que implica una ganancia neta de 58.386 posiciones, según datos del Ministerio de Capital Humano basados en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Ninguna otra provincia se aproxima a este crecimiento: Buenos Aires solo sumó 37.572 empleos en el mismo período, con una variación de apenas 1,9 por ciento.

“Neuquén es quizás el caso más elocuente” del cambio estructural que atraviesa la economía argentina, según destacó un análisis económico. El informe señala que el mapa del empleo comienza a modificarse con mayor peso en regiones alejadas de los centros urbanos tradicionales, impulsado principalmente por actividades vinculadas a la minería, la energía y el agro.

En contraste, los sectores asociados al consumo interno muestran un desempeño más rezagado dentro de esta nueva dinámica económica.

Este proceso se intensificó en los últimos años. Entre noviembre de 2023 y abril de 2026, Neuquén incorporó alrededor de 12.000 nuevos empleos privados registrados, lo que representa un incremento del 7,1%, mientras que el empleo formal privado a nivel nacional disminuyó cerca del 4% en el mismo lapso, según el SIPA. La tasa de desempleo provincial se sitúa en el 2,3%, en contraposición al 7,5% del promedio nacional. El principal motor de este crecimiento ha sido Vaca Muerta, cuya expansión ha elevado la demanda de trabajo en la industria hidrocarburífera y sectores relacionados como la construcción, el transporte y los servicios.

La elevada factura eléctrica sin subsidio de $157.046 que enfrentan los hogares en Neuquén se escala junto al salario neto promedio más alto del país entre los trabajadores registrados del sector privado, que se sitúa en $2.716.975 mensuales, según datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial del Ministerio de Capital Humano.

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