21 septiembre, 2026

La industria metalúrgica profundizó su caída en agosto y operó con menos del 40% de su capacidad

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La actividad metalúrgica volvió a mostrar una fuerte contracción en agosto y mantuvo niveles de producción históricamente bajos. Durante ese mes, la producción del sector cayó 6,1% en comparación con agosto del año anterior y 3,9% frente a julio.

Con este resultado, la actividad acumuló una baja del 5,6% durante los primeros ocho meses de 2026, sin señales claras de una recuperación sostenida.

Uno de los principales indicadores del deterioro fue la utilización de la capacidad instalada, que se ubicó en 39,6% en agosto. El nivel representó una caída de 5,2 puntos porcentuales respecto del mismo mes de 2025 y significa que aproximadamente seis de cada diez unidades de capacidad productiva permanecieron sin utilizar.

El porcentaje se encuentra entre los registros más bajos de la serie histórica y se acerca a los niveles observados después de la pandemia, durante 2020.

La caída alcanzó a prácticamente todos los segmentos de la actividad. Los bienes de capital registraron el mayor retroceso interanual, con una baja del 11,1%, mientras que la fundición disminuyó 7,9%. En ambos casos, la escasez de pedidos y la debilidad de la demanda aparecen entre las principales dificultades señaladas por las empresas.

También se registraron descensos en carrocerías, remolques y semirremolques, con una caída del 6,6%, y en autopartes, que retrocedieron 6,4%. Otros productos de metal disminuyeron 4,7%, los equipos y aparatos eléctricos 4,4%, el equipamiento médico 3,2% y la maquinaria agrícola 2,7%.

El comportamiento de la maquinaria agrícola fue más heterogéneo. Mientras la demanda estacional vinculada con el sector agropecuario mostró cierta mejora, otras empresas enfrentaron una menor cantidad de ventas y pedidos.

La situación también se reflejó en las distintas cadenas de valor. Todas registraron variaciones negativas por segundo mes consecutivo. El mayor retroceso correspondió al consumo final, con una baja del 9,6%, seguido por construcción, con 8,2%, y el segmento agrícola, con 7,9%.

La minería cayó 6,4%, petróleo y gas 4,4%, energía eléctrica 3,2%, alimentos y bebidas 2,6% y automotriz 1,1%.

El deterioro también alcanzó a los proveedores de esas cadenas. Los vinculados con la construcción registraron una contracción del 9,3%, mientras que los proveedores asociados al consumo final retrocedieron 8,8%. También hubo bajas en los segmentos agrícola, petróleo y gas, automotriz, alimentos y bebidas, minería y energía eléctrica.

El escenario de baja utilización de la capacidad se combina además con dificultades financieras. Un 10,3% de las empresas metalúrgicas registra atrasos en el cumplimiento de sus obligaciones, en un contexto marcado por una demanda que presenta comportamientos diferentes según cada sector productivo.

Las perspectivas para los próximos meses tampoco muestran una recuperación generalizada. El 68,1% de las empresas no espera aumentar su producción durante el próximo trimestre. Dentro de ese grupo, el 46,8% prevé mantener el nivel actual de actividad, mientras que el 21,3% anticipa una nueva caída.

Por provincias, la contracción también fue generalizada, aunque con distinta intensidad. Entre Ríos registró el mayor descenso, con una baja interanual del 8,8%, seguida por Córdoba, con 7,8%, y Buenos Aires, con 7,3%.

La menor actividad también tuvo impacto sobre el mercado laboral del sector. En agosto, el empleo en las empresas metalúrgicas registró una disminución interanual del 2,5%.

El conjunto de los indicadores muestra así una actividad que continúa operando con una elevada capacidad ociosa, una demanda debilitada y perspectivas de producción que todavía no anticipan una recuperación significativa en el corto plazo.

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