21 septiembre, 2026

El tren solar que recorre la Quebrada de Humahuaca y recuperó un ramal ferroviario después de 30 años

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Un tren eléctrico impulsado por baterías de litio recorre actualmente la Quebrada de Humahuaca, en Jujuy, sobre vías que permanecieron inactivas durante tres décadas. El servicio atraviesa cinco localidades y utiliza un sistema de almacenamiento de energía que no requiere cables aéreos ni combustibles fósiles.

El Tren Solar de la Quebrada une Volcán, Tumbaya, Purmamarca, Maimará y Tilcara a lo largo de 42 kilómetros. Desde el comienzo de su operación comercial, en junio de 2024, más de 90.000 pasajeros utilizaron el servicio.

A diferencia de otros sistemas ferroviarios eléctricos, las formaciones no llevan paneles solares incorporados. Cada unidad dispone de seis baterías de litio instaladas en el techo, con una autonomía de hasta 120 kilómetros, más del doble de la extensión actual del recorrido.

La recarga se realiza en las estaciones terminales mediante cargadores de gran tamaño conectados a la red eléctrica provincial. Una parte importante de la electricidad utilizada en Jujuy proviene de generación solar.

Actualmente, el principal aporte energético proviene del parque solar de Caucharí, ubicado en Susques, a más de 4.200 metros sobre el nivel del mar. Allí, alrededor de un millón de paneles generan aproximadamente el 70% de la electricidad que consume la provincia. Además, está prevista la futura conexión del tren con un nuevo parque solar que se encuentra en construcción dentro de la Quebrada.

El sistema también recupera parte de la energía generada durante la marcha. Cuando el tren desacelera, una porción de su energía cinética se transforma nuevamente en electricidad y queda almacenada en las baterías.

El recorrido cuenta actualmente con dos puntos de carga rápida, ubicados en Volcán y Purmamarca, mientras que se proyecta incorporar un tercero en la terminal norte de Tilcara.

El proyecto surgió a partir de la búsqueda de una alternativa para recuperar el servicio ferroviario en la región. Durante la gestión del entonces gobernador Gerardo Morales se realizaron viajes a Europa y China para encontrar fabricantes capaces de desarrollar la formación. La empresa encargada de construirla asumió el desafío pese a no haber producido anteriormente un modelo ferroviario de estas características equipado con baterías de litio.

El proyecto original contemplaba la construcción de 12 formaciones, pero las dificultades económicas atravesadas por el país llevaron a modificar ese esquema. Actualmente funcionan dos duplas que circulan en sentidos alternados, con una frecuencia de entre 40 y 45 minutos en cada estación.

El tren fue concebido tanto para los turistas como para los habitantes de las localidades atravesadas por el recorrido. El sistema permite subir y bajar en las distintas estaciones durante el mismo día mediante un boleto válido durante todo el horario de funcionamiento, que se extiende de 8 a 20.

En las diferentes paradas se organizan ferias de artesanos y propuestas gastronómicas locales. Durante el viaje, un guía brinda información sobre las actividades disponibles en la siguiente estación. El valor de los boletos ronda los $125.000, con tarifas diferenciadas para residentes argentinos, jubilados y menores de 11 años.

Cada vagón tiene capacidad para 70 pasajeros y cuenta con amplios ventanales y sectores de techo vidriado para facilitar la observación del paisaje. El interior dispone además de pantallas informativas y cargadores para dispositivos móviles, tanto convencionales como inalámbricos.

La formación puede alcanzar velocidades máximas de entre 60 y 70 kilómetros por hora, aunque el servicio turístico utiliza una velocidad menor durante el recorrido por la Quebrada de Humahuaca, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Las vías utilizadas forman parte del antiguo ramal C del Ferrocarril Belgrano, que dejó de operar durante la década de 1990. Las obras para recuperar el trazado comenzaron en 2017 y fueron planteadas en tres etapas.

El proyecto ferroviario contempla como objetivo final la recuperación de unos 300 kilómetros de vías entre San Salvador de Jujuy y La Quiaca, en la frontera con Bolivia. De concretarse, el trazado podría permitir en el futuro una conexión ferroviaria internacional.

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