La deuda del Estado con empresas y proveedores casi se triplica en un mes
El dato surge de los registros de la Tesorería General de la Nación y corresponde a la diferencia entre los gastos comprometidos por el Estado y aquellos que efectivamente fueron pagados. Se trata de obligaciones pendientes de cancelación que el Gobierno acumula mientras busca mantener el orden fiscal en un escenario de ingresos con bajo crecimiento.
En mayo, la deuda flotante había cerrado en aproximadamente $1,3 billones, por lo que en junio registró un incremento mensual del 175%. El aumento generó atención sobre la evolución de las cuentas públicas en el corto plazo.
Desde el Ministerio de Economía informaron que junio terminó con un resultado primario negativo de $696.843 millones, el primer registro deficitario mensual durante la gestión de Javier Milei en ese período. A pesar de ese resultado, el primer semestre finalizó con un superávit equivalente al 0,6% del Producto Bruto Interno (PBI).
El resultado acumulado fue de $6,29 billones, aunque quedó por debajo de la meta establecida en el programa acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que contemplaba un objetivo de $6,86 billones. La diferencia estimada alcanza los $573.974 millones.
La deuda flotante funciona como una herramienta de corto plazo para administrar las cuentas públicas, aunque dentro del acuerdo con el FMI existen límites para su utilización. Según análisis del sector económico, la menor actividad económica y la caída en algunos ingresos, como los vinculados a derechos de exportación, generaron presión sobre el resultado fiscal.
El incremento registrado en junio se suma a una suba importante observada en marzo, cuando la deuda flotante había superado los $3 billones. En esa oportunidad, el aumento estuvo relacionado con pagos pendientes vinculados a importaciones de energía y transferencias destinadas a fondos asociados al transporte, además de factores estacionales que luego fueron compensados.
Durante junio también influyeron aumentos temporales en distintos gastos, como mayores subsidios energéticos por el incremento del consumo durante los meses más fríos y el pago de aguinaldos a jubilados, pensionados y trabajadores estatales. A esto se agregó la postergación del impuesto a las ganancias para personas humanas, que afectó los ingresos del período.
Pese al crecimiento mensual, el nivel actual de deuda flotante continúa por debajo de los registros de años anteriores. Entre 2016 y 2023, el promedio estimado se ubicó alrededor de los $10 billones. En comparación con esos valores, el nivel actual representa una reducción en términos reales.
Según estimaciones del sector, aunque el aumento de junio fue significativo frente al mes anterior, todavía se mantiene dentro de niveles bajos en comparación histórica y podría responder a factores estacionales. Además, frente a junio de 2025, cuando la deuda flotante rondaba los $4,3 billones, el valor actual implica una disminución en términos reales.
El mayor incremento dentro de los rubros registrados por la Tesorería se produjo en Transferencias, que incluye giros a fondos, pagos vinculados a energía y transferencias a organismos provinciales. Este concepto pasó de $384.420 millones en mayo a $1,7 billones al cierre de junio.
También aumentó la deuda correspondiente al rubro Personal, que pasó de $299.486 millones a $794.765 millones, con una suba del 165%. En tanto, el segmento de Bienes y servicios creció un 134% hasta alcanzar los $197.120 millones.
Por último, los Gastos figurativos registraron un incremento del 60%, al pasar de $447.389 millones a $718.245 millones durante junio.


