19 septiembre, 2026

El uso de cheques endosables habría generado una pérdida millonaria en la recaudación tributaria

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La habilitación del endoso ilimitado de cheques generó una fuerte reducción en la recaudación del impuesto sobre los débitos y créditos durante tres meses del año pasado. Entre junio y agosto, la pérdida estimada alcanzó los $263.100 millones, según un análisis sobre la evolución de los ingresos fiscales.

La posibilidad de transferir los cheques sin límite de endosos fue aprovechada por distintas sociedades de bolsa para canalizar operaciones de tesorería de empresas y evitar el pago de la alícuota del 1,2% correspondiente al impuesto sobre los movimientos bancarios.

De acuerdo con las estimaciones realizadas, si ese mecanismo se hubiera mantenido hasta diciembre, la pérdida para el Estado habría llegado a unos $729.200 millones. De ese total, $466.100 millones corresponderían al período comprendido entre septiembre y diciembre.

El cálculo tomó como referencia las diferencias en la recaudación respecto del mismo período del año anterior, ajustadas por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) nacional. La merma estimada fue de $2,7 millones en junio, aumentó a $147,1 millones en julio y alcanzó los $113,3 millones en agosto.

Ante la caída de los ingresos tributarios, la Comisión Nacional de Valores suspendió la operatoria a pedido del Ministerio de Economía. En el mercado financiero se consideró que la decisión se produjo antes de que el impacto sobre la recaudación fuera todavía mayor.

La modificación también generó reclamos dentro del sector bursátil. La Cámara de Agentes de Bolsa prepara un pedido dirigido al presidente de la CNV, Roberto Silva, con tres planteos principales.

El primero consiste en mantener el e-cheq como mecanismo para recibir y entregar fondos. El segundo busca ampliar la aplicación de la exención contemplada en el artículo 10, inciso r, del Decreto 380/2001, actualmente vinculada con la suscripción y el rescate de cuotapartes de fondos comunes de inversión, para abarcar los movimientos de capital relacionados con inversiones en valores negociables a través de sociedades de bolsa.

El tercer pedido apunta a suspender temporalmente la modificación establecida por la regulación 1166 mientras se analizan los distintos aspectos de la nueva normativa.

Uno de los argumentos del sector es que la operatoria con cheques había generado una importante disponibilidad de liquidez en el mercado de dinero. Según esta visión, ese flujo podía reducir la demanda de cauciones y, en consecuencia, ejercer presión a la baja sobre las tasas de interés.

Los agentes también advierten que una eventual reducción de las tasas podría favorecer operaciones de arbitraje mediante cheques de pago diferido y obligar al sistema financiero a adaptarse a una mayor utilización de esos instrumentos.

El cambio regulatorio modificó además el mecanismo de recepción y entrega de fondos de los clientes. Bajo las nuevas condiciones, la transferencia bancaria pasó a ser la única modalidad habilitada para esas operaciones.

Para las sociedades de bolsa y otros actores del mercado, la modificación pone fin a una operatoria que tenía especial importancia en las tesorerías de pequeñas y medianas empresas y en las sociedades de garantía recíproca.

El argumento planteado por el sector es que, al concentrarse las operaciones de tesorería mediante transferencias bancarias, una mayor parte de ese negocio queda en manos de los bancos.

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