Ravier descartó una fuerte devaluación, aunque no excluyó un dólar de hasta $1.800
Ravier sostuvo que determinar si existe un atraso cambiario no es una tarea sencilla y afirmó que, en caso de producirse una corrección del tipo de cambio, esta sería acotada y tendría un impacto limitado sobre el poder adquisitivo de la población.
Asimismo, destacó que el Banco Central continúa incorporando reservas y remarcó la existencia de un superávit en cuenta corriente, factores que, a su juicio, no son compatibles con un escenario de atraso cambiario.
El funcionario señaló que, al comparar el tipo de cambio actual con el promedio de los últimos años, el valor se ubica apenas por debajo de ese nivel y consideró que, cuanto más se demore un eventual ajuste, menor será su magnitud. También recordó que durante la gestión anterior el dólar registró una fuerte suba, al pasar de aproximadamente $15 a $60.
En ese sentido, explicó que una devaluación de gran magnitud implicaría multiplicar varias veces el valor del tipo de cambio, un escenario que, según indicó, no aparece entre las expectativas actuales. Sin embargo, reiteró que una cotización cercana a los $1.700 o $1.800 en los próximos meses resulta una posibilidad.
Ravier aseguró además que la estabilidad cambiaria se mantiene firme y manifestó que ese aspecto no representa una preocupación para el Gobierno.
Con vistas a 2027, estimó que el riesgo país continuará descendiendo y que la administración nacional conservará el acceso al financiamiento. En ese marco, sostuvo que el endeudamiento actual apunta principalmente a reemplazar compromisos heredados y no a incrementar el volumen de deuda.
Al mismo tiempo, advirtió que ninguna economía está exenta de factores externos que puedan alterar el escenario, como una suba del precio internacional del petróleo derivada de conflictos geopolíticos. De todos modos, afirmó que el Gobierno implementó las medidas macroeconómicas necesarias para fortalecer las reservas internacionales, consolidar el peso y mejorar el balance del Banco Central.
Respecto de una eventual crisis cambiaria similar a la de 2019, el vocero presidencial descartó esa posibilidad al considerar que las condiciones actuales son diferentes y que ya no existen los desequilibrios asociados a los pasivos remunerados y las Lebac. También valoró el programa financiero impulsado de manera conjunta por el Ministerio de Economía y el Banco Central, al considerar que aporta mayor solidez y reduce el riesgo de episodios de inestabilidad.
No obstante, reconoció que fenómenos climáticos adversos, como sequías, inundaciones o malas cosechas, podrían afectar el ingreso de divisas y generar dificultades para la economía.
Más allá de esos riesgos, Ravier proyectó un escenario de crecimiento económico sostenido para los próximos años, luego de un extenso período de bajo desempeño de la actividad.
El funcionario también destacó que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) comenzó a mostrar sus primeros efectos mediante proyectos que, según indicó, movilizarán inversiones por miles de millones de dólares y tendrán impacto sobre la actividad económica.
Por último, pronosticó una continuidad en la desaceleración de la inflación, una reducción de los niveles de pobreza e indigencia, crecimiento económico, equilibrio fiscal y una mayor solidez macroeconómica. Incluso mencionó la posibilidad de un escenario de deflación en el largo plazo, aunque aclaró que esa proyección aún forma parte de las expectativas futuras y recordó que la inflación anual se ubica actualmente en torno al 30%.


