La construcción sigue estancada y todavía está 20% por debajo del nivel de noviembre de 2023
El sector había sufrido una caída sin precedentes durante 2024, en un contexto marcado por la paralización de la obra pública. Luego de una recuperación inicial, la actividad permanece prácticamente estancada desde hace más de un año. A esto se sumó el incremento de los costos medidos en dólares, especialmente en aquellos materiales que no tienen competencia de productos importados.
Desde febrero, el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) elaborado por el INDEC mostró una evolución irregular. En mayo alcanzó el mayor nivel desde el inicio de la actual gestión presidencial, pero en junio registró una caída mensual del 4,1% y quedó 20% por debajo del nivel de noviembre de 2023.
La demanda de insumos también refleja esta situación. La utilización de materiales para la construcción se redujo 22% desde la llegada del nuevo Gobierno, aunque la caída fue más pronunciada en los insumos destinados al comienzo de nuevas obras, con una baja del 30%. En cambio, los materiales vinculados con refacciones y terminaciones retrocedieron 12%.
El comportamiento responde, entre otros factores, al aumento de los costos y a la falta de certezas sobre la evolución de los precios de venta. En este escenario, las empresas tienden a concentrarse en terminar los proyectos ya iniciados antes de asumir nuevos compromisos de construcción.
Las expectativas del sector también apuntan a una continuidad del estancamiento. Según datos del INDEC, la proporción de constructoras privadas que espera que la actividad permanezca estable aumentó del 67% al 71%, mientras disminuyó la cantidad de empresas que anticipan tanto una mejora como un deterioro.
Entre las compañías que proyectan una caída de la actividad, los principales factores mencionados son la desaceleración económica y los elevados costos. Frente a la consulta sobre las medidas que podrían impulsar al sector, aparecen como principales demandas una reducción de la carga tributaria y una mayor disponibilidad de crédito.
Los costos presentan además diferencias importantes según el tipo de insumo. En dólares, los materiales que no tienen competencia internacional aumentaron 70% respecto de 2023, mientras que los productos importados registraron una suba del 43%. En pesos, ambos grupos evolucionaron por debajo de la inflación general, aunque la caída en términos reales fue mayor entre los bienes expuestos a la competencia internacional.
La combinación de precios de venta relativamente estables y un mercado de crédito hipotecario todavía débil limita las posibilidades de recuperación de la rentabilidad. Al mismo tiempo, la apreciación del tipo de cambio y la estabilidad de los precios de las propiedades usadas mejoran el poder de compra de los ahorros medidos en bienes inmuebles.
Las perspectivas para los próximos meses son moderadas. Se espera que los costos de construcción en dólares no registren una baja significativa, mientras que tanto los precios como el crédito podrían aumentar, aunque sin cambios importantes.
Otros análisis proyectan una evolución más débil para el sector. Para todo 2026, las estimaciones apuntan a un crecimiento acumulado que no superaría el 3%. A esto se suma la falta de crédito en pesos para el sector privado, la lenta recuperación de la inversión y la dificultad de los salarios para recomponer su poder adquisitivo, factores que continúan limitando la recuperación de la construcción.


