14 agosto, 2026

Dólar, inflación y crecimiento: las dos proyecciones que plantean para la economía argentina hasta 2027

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Una calificadora de riesgo con presencia en Argentina, Uruguay y Paraguay elaboró dos escenarios posibles para la evolución de la economía argentina hasta 2027, con proyecciones sobre el dólar, la inflación, el crecimiento, el resultado fiscal, el saldo comercial y las tasas de interés.

El escenario base, considerado el más probable, supone que continuará el proceso de estabilización macroeconómica, con crecimiento sostenido y una desaceleración gradual de la inflación. Bajo esta hipótesis, el tipo de cambio oficial terminaría 2026 en $1.625 por dólar y llegaría a $2.047 al cierre de 2027.

Para la inflación, la proyección contempla un 28,7% interanual en 2026 y una reducción al 18% en 2027. La actividad económica, en tanto, crecería 2,8% durante 2026 y 2,5% en 2027.

El escenario también prevé un resultado primario positivo del sector público nacional equivalente al 1,4% del PBI en ambos años. En materia comercial, se estima un saldo favorable de US$23.837 millones en 2026 y de US$19.632 millones en 2027. La tasa de interés real se mantendría, además, en terreno positivo.

La segunda posibilidad contempla un escenario de mayor tensión macroeconómica, asociado a eventuales shocks internos o externos. En ese caso, el dólar oficial finalizaría 2026 en $1.671 y alcanzaría los $2.246 a fines de 2027.

Bajo esta hipótesis, la inflación subiría al 30,7% en 2026 y se ubicaría en 26,3% durante 2027. El crecimiento económico también sería menor, con una expansión estimada del PBI de 2,1% en 2026 y de 1,6% en 2027.

El resultado primario se reduciría al 1,3% del PBI en 2026 y al 1,2% en 2027, mientras que el saldo comercial alcanzaría los US$22.165 millones y US$20.201 millones, respectivamente. La tasa de interés real se mantendría por encima de la prevista en el escenario base, como respuesta a mayores presiones inflacionarias y cambiarias.

La evolución del tipo de cambio aparece como una de las variables centrales de las proyecciones por su impacto sobre los precios, la actividad y las expectativas. En el escenario base, el dólar aumentaría por debajo del ritmo de la inflación, lo que implicaría una apreciación real del peso y una moderación de las presiones sobre los precios. En el escenario alternativo, en cambio, una mayor aceleración inflacionaria afectaría el crecimiento.

El análisis también contempla una mayor dolarización de las carteras en el período previo a las elecciones, con posibles efectos sobre el tipo de cambio, las reservas y las tasas de interés necesarias para sostener la demanda de pesos. A esto se suma la sensibilidad de la economía frente a factores externos, como los precios internacionales y la demanda global de productos argentinos.

En materia de inflación, el escenario base plantea una reducción significativa respecto de los niveles registrados en los últimos años. La segunda trayectoria, en cambio, supone mayores dificultades para sostener el proceso de desinflación y contempla una inflación promedio mensual de 2,3% durante 2026.

La diferencia entre ambas hipótesis se amplía hacia 2027 y supera los ocho puntos porcentuales en la inflación proyectada. El escenario alternativo contempla, además, un mayor costo financiero, con posibles efectos negativos sobre el crédito y el nivel de actividad.

En cuanto al crecimiento, la proyección más favorable atribuye parte de la expansión prevista al impacto de inversiones vinculadas al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), principalmente en el sector hidrocarburífero. También contempla una evolución positiva del sector agropecuario, aunque con cierta cautela por factores climáticos, en un contexto de términos de intercambio favorables.

En el frente fiscal, ambas trayectorias mantienen un resultado primario positivo, aunque el escenario de mayor tensión supone una reducción del superávit. Según el análisis, una menor capacidad para sostener ese resultado podría dificultar el acceso al financiamiento externo.

El saldo comercial se mantendría en niveles elevados en las dos hipótesis. En el escenario base alcanzaría su máximo en 2026 y luego descendería moderadamente, mientras que en el alternativo se mantendría más estable entre ambos años, aunque con valores inferiores.

Finalmente, la tasa de interés real aparece como otra variable determinante. En el escenario base permanecería positiva, favoreciendo la estabilidad financiera y la acumulación de reservas. En el escenario alternativo, el aumento del costo del dinero tendría un efecto contractivo sobre el crédito y el consumo, con impacto sobre el crecimiento económico.

La proyección más favorable contempla una reducción gradual de las tasas pasivas a medida que el crecimiento absorba liquidez y las expectativas de devaluación se moderen. En el escenario de mayor tensión, por el contrario, el encarecimiento del crédito reduciría los incentivos al consumo y al financiamiento de la producción.

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