Compromisos de Argentina ante aranceles de EE.UU. para mantener ventaja comercial
Así lo indica un informe de AmCham Argentina, que examina el impacto de las recientes modificaciones en la política comercial estadounidense y sus efectos en la relación bilateral.
Desde abril de 2025, Estados Unidos impone un arancel general del 10% a las importaciones, junto con sobretasas que pueden alcanzar hasta el 50% para ciertos países.
No obstante, el acuerdo logrado con Argentina asegura que las exportaciones nacionales no enfrentarán gravámenes por encima del arancel base, una circunstancia que ubica al país en una posición relativamente más competitiva en comparación con otros proveedores del mercado estadounidense.
El informe resalta que, a pesar de los cuestionamientos legales hacia el esquema arancelario en Estados Unidos, la administración norteamericana ha hallado nuevos mecanismos jurídicos para sostener su estrategia comercial y avanzar con investigaciones específicas sobre prácticas que se consideran desleales, tales como subsidios, propiedad intelectual, comercio digital y trabajo forzoso.
En este sentido, Argentina se encuentra entre las naciones objeto de estas investigaciones. Aunque AmCham menciona que no se anticipan cambios significativos en el tratamiento comercial del país, este asunto es parte de los compromisos asumidos.
Junto a los beneficios comerciales, uno de los elementos clave de este entendimiento es la cooperación en áreas como propiedad intelectual, estándares laborales e inversiones estratégicas.
Argentina se comprometió a avanzar en la adhesión a tratados internacionales relacionados con patentes y la protección de variedades vegetales, y a fortalecer los mecanismos para frenar la importación de bienes elaborados mediante trabajo forzoso, alineándose con los estándares de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Estados Unidos, por su parte, se comprometió a fomentar el financiamiento de proyectos estratégicos, especialmente en minería, a través de organismos como el EXIM Bank y la U.S. International Development Finance Corporation (DFC). Esto podría facilitar el acceso de las empresas argentinas a fuentes de crédito e inversión para proyectos de litio, cobre y otros minerales críticos.
Aunque el arancel del 10% implica un costo adicional para las exportaciones argentinas, AmCham tiene una perspectiva optimista; considera que el escenario es relativamente favorable si se lo compara con el tratamiento que reciben otros socios comerciales de Estados Unidos.
En este contexto, la principal ventaja para Argentina radica en la previsibilidad: el acuerdo bilateral disminuye el riesgo de enfrentar nuevas sobretasas y ofrece un marco más estable para el comercio y las inversiones, en un momento en que la política comercial estadounidense sigue en proceso de redefinición.
No obstante, el desafío para mantener este beneficio es crucial: se trata de cumplir con los compromisos regulatorios asumidos y de mantener los estándares que exige Washington para conservar el acceso preferencial al mercado estadounidense.
El acuerdo bilateral entre ambas naciones no se limita solo a cuestiones arancelarias, sino que también engloba compromisos regulatorios.
El más importante de estos es que Argentina deberá implementar mecanismos efectivos para prohibir la importación de bienes producidos total o parcialmente mediante trabajo forzoso, en conformidad con los estándares de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Según la Fundación INAI, si bien Argentina cuenta con una amplia legislación para combatir el trabajo forzoso en su territorio, aún carece de herramientas específicas para evitar la entrada de mercancías del exterior elaboradas en tales condiciones; asunto que Estados Unidos ha comenzado a investigar en 60 países, incluida Argentina.


