Plantado en Recoleta en 1781, este gomero australiano lleva 245 años en pie y es uno de los árboles más antiguos de Buenos Aires
Con 245 años en el paisaje porteño, está considerado el árbol más longevo de la Ciudad de Buenos Aires. Su tamaño, las raíces que asoman sobre el suelo y las ramas que se extienden a lo largo de decenas de metros lo convirtieron en una rareza botánica y en testigo de los cambios del barrio desde la época colonial.
Según la página oficial del Gobierno de la Ciudad, una versión sostiene que los Padres Recoletos lo plantaron alrededor de 1718, cuando vivían en la zona. Otra atribuye la plantación a Altolaguirre, dueño de una quinta en el actual barrio, donde cultivaba especies exóticas con fines forestales y ornamentales.
Aunque no existe certeza sobre la fecha exacta, las distintas versiones coinciden en que el gomero ya estaba allí mucho antes de que Buenos Aires se transformara en la gran ciudad actual.
El árbol pertenece a la especie Ficus macrophylla, conocida como gomero australiano o ficus de la bahía de Moreton. Originario de Australia y miembro de la familia de las Moráceas, alcanza los 18 metros de altura y tiene un tronco de siete metros de diámetro. Sus ramas pueden superar los 30 metros de largo y el metro de diámetro.
Entre sus rasgos más llamativos están las hojas grandes y elípticas, de color verde oscuro en la parte superior y rojizas en el reverso; los frutos redondos y violáceos, que aparecen en verano y otoño; y un sistema de raíces vigoroso, responsable de su aspecto imponente. Su copa se extiende ampliamente y ocupa buena parte de la plazoleta donde está plantado.
Por sus dimensiones, es uno de los árboles más reconocibles y fotografiados del arbolado histórico porteño.
Otro detalle que atrae la atención de quienes lo visitan es una escultura que parece sostener una de sus ramas más largas. Se trata de Atlas, obra del artista uruguayo Joaquín Arbiza Brianza, confeccionada con más de 3000 piezas de automóviles soldadas y ensambladas.
La figura representa al titán de la mitología griega condenado a cargar el peso del mundo sobre sus hombros. Donada a la Ciudad en 2014, cumple una doble función: es una obra de arte y también sirve de apoyo estructural para una de las ramas más grandes del gomero.
Así, el árbol de Recoleta reúne patrimonio natural, historia y arte en un mismo espacio público.
El ejemplar está en la Plazoleta Juan XXIII, sobre la avenida Presidente Manuel Quintana 596, en el barrio de Recoleta. Se encuentra a pocos metros del Cementerio y frente a la Basílica Nuestra Señora del Pilar, en una zona muy concurrida por vecinos y turistas.
El Gobierno porteño lo incorporó a su catálogo de Árboles Históricos y Notables, que reconoce su valor cultural, botánico y paisajístico. Más de dos siglos después, el gomero sigue en pie y conserva un lugar destacado entre los árboles de Buenos Aires. Su presencia permite asomarse a una época en la que Recoleta era un barrio de quintas y terrenos rurales, mucho antes de convertirse en uno de los íconos de la ciudad.


