El FMI acordó con el Gobierno nuevas medidas para impulsar el crédito, el empleo y las inversiones
El entendimiento se conoció pocos días después de que el organismo aprobara la revisión de las metas fiscales y de reservas del programa económico argentino. Entre las prioridades definidas también figura el desarrollo de los mercados de capitales e hipotecario, con el objetivo de ampliar las alternativas de financiamiento para empresas y familias y estimular la inversión privada y la demanda interna.
Otro de los ejes acordados apunta a incrementar la flexibilidad del mercado laboral para favorecer la contratación en el sector privado. La iniciativa busca que la recuperación de la economía tenga un impacto directo en el empleo y permita ampliar los beneficios del crecimiento.
La agenda incluye, además, avanzar con las concesiones de infraestructura adjudicadas recientemente, aunque no se detallaron los proyectos alcanzados por esta medida. A su vez, el entendimiento contempla facilitar la ejecución de inversiones estratégicas incorporadas al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que ya cuenta con proyectos aprobados por más de US$ 70.000 millones.
Desde el organismo internacional señalaron que el desafío consiste en consolidar los avances de la estabilización macroeconómica y traducirlos en una expansión más sostenida de la actividad y del empleo. En ese marco, remarcaron que el programa mantiene como objetivos centrales la reducción de la inflación, el fortalecimiento de la capacidad de respuesta ante dificultades y el crecimiento económico.
El acuerdo también contempla sostener la disciplina fiscal como principal referencia del programa. El Gobierno se comprometió a alcanzar un superávit primario equivalente al 1,4% del Producto Bruto Interno (PBI) en 2026 y a mantener una meta similar en 2027. Las proyecciones están incluidas en el proyecto de Presupuesto enviado al Congreso, que todavía no fue tratado.
En materia monetaria y financiera, el FMI planteó la necesidad de mejorar la administración de la liquidez, reforzar la transmisión de la política monetaria y acompañar una remonetización gradual de la economía. Estas medidas deberán combinarse con una expansión prudente del crédito.
El entendimiento técnico alcanzado esta semana entre el equipo del organismo y las autoridades argentinas corresponde a la tercera revisión del programa. El directorio del FMI analizará a principios de diciembre la aprobación de un desembolso de US$ 900 millones.
Al evaluar el desempeño económico, el Fondo destacó los resultados obtenidos en un contexto internacional más complejo. Según informó, las reservas internacionales netas superaron en US$ 4.000 millones la meta prevista para fines de junio, mientras que el proceso de fortalecimiento de esos activos continuará.
En paralelo, las autoridades acordaron mantener abierta la posibilidad de recurrir a los mercados internacionales de capitales cuando las condiciones sean favorables y activar líneas de crédito contingentes si resulta necesario. También se prevé continuar con las gestiones para extender los plazos de vencimiento de las obligaciones.
El organismo sostuvo que la continuidad de las políticas macroeconómicas y la implementación de reformas orientadas a promover la inversión, el financiamiento y el empleo serán factores relevantes para consolidar la estabilidad y alcanzar un crecimiento más firme y duradero.


