6 octubre, 2026

SABIA-Mar: el satélite argentino que prepara su lanzamiento y amplía la capacidad nacional para observar el Mar Argentino

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El desarrollo del satélite argentino SABIA-Mar entró en su etapa final antes del lanzamiento previsto para el primer semestre de 2027. El equipo, destinado a la observación de la Tierra y con especial foco en el Mar Argentino, ya completó su fabricación y comenzó una serie de ensayos destinados a verificar su funcionamiento y resistencia antes de llegar al espacio.

El proyecto es desarrollado por INVAP en conjunto con la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), con la empresa rionegrina como contratista principal a cargo del diseño y la construcción del satélite. En los últimos días, el avance de esta iniciativa formó parte de una recorrida por las instalaciones de la compañía en Río Negro, donde también se repasaron otros desarrollos que integran su actual cartera espacial.

SABIA-Mar, cuyo nombre corresponde a Satélite de Aplicaciones Basadas en la Información Ambiental del Mar, estará orientado a obtener información sobre el océano, las costas, las aguas interiores y los ecosistemas marinos. El objetivo es que los datos obtenidos puedan ser utilizados en actividades productivas, investigaciones científicas, gestión ambiental y tareas vinculadas con la seguridad.

Uno de los principales aportes de la misión estará relacionado con la observación del color del agua. Este parámetro permite obtener información sobre distintos aspectos de los ecosistemas marinos, entre ellos la productividad primaria, el estado de los ambientes oceánicos y la presencia de fitoplancton.

Los datos también podrán contribuir al manejo sostenible de la actividad pesquera y al seguimiento de la calidad del agua. A partir de sus capacidades de observación, el satélite podrá además identificar embarcaciones como puntos luminosos, una función que permitirá mejorar el seguimiento de las actividades desarrolladas en el mar.

La información generada por SABIA-Mar estará preparada para ser combinada con datos obtenidos mediante otras fuentes de observación y con información proveniente de organismos internacionales. De esta manera, el sistema podrá integrarse a un esquema más amplio de seguimiento de los ambientes marítimos.

El desarrollo incorpora además distintos componentes de origen nacional. Entre ellos se encuentra un receptor de posicionamiento global diseñado por la Universidad Nacional de La Plata para la CONAE, destinado a determinar con precisión la ubicación y la velocidad del satélite.

También se incorporarán mecanismos de encriptación y autenticación destinados a proteger el canal de comando y preservar la seguridad del software que permitirá operar el sistema.

El proyecto atraviesa actualmente la etapa de ensayos ambientales. En agosto, SABIA-Mar comenzó estas evaluaciones después de superar la revisión de integración que habilitó el avance hacia las pruebas en Bariloche. Los controles incluyen ensayos de sonido y resistencia, entre otras verificaciones destinadas a comprobar que el satélite pueda soportar las condiciones asociadas a su lanzamiento y posterior operación.

La fecha prevista para la puesta en órbita se ubica entre abril y mayo de 2027. Hasta entonces, el proyecto deberá completar las distintas instancias de prueba y validación previstas para garantizar que todos sus sistemas estén preparados para la misión.

El desarrollo de SABIA-Mar se inscribe en una trayectoria espacial que INVAP comenzó hace más de tres décadas. Uno de los primeros hitos fue el SAC-B, cuyo lanzamiento en 1996 tuvo dificultades, pero que marcó un punto de partida para la evolución de las capacidades nacionales en materia satelital.

La experiencia continuó con el SAC-C, puesto en órbita en 2000, y posteriormente con el SAC-D/Aquarius, lanzado en 2011 en asociación con la NASA. Estos proyectos permitieron ampliar la experiencia argentina en sistemas destinados a la observación de la Tierra.

A esa trayectoria se sumó la misión SAOCOM, integrada por los satélites SAOCOM 1A y SAOCOM 1B, lanzados en 2018 y 2020. Estos sistemas incorporaron capacidades que permiten obtener imágenes durante el día y la noche y en condiciones meteorológicas adversas.

El recorrido acumulado permitió desarrollar capacidades para abordar de manera integral distintas etapas de una misión espacial, desde el diseño y la construcción hasta las pruebas y la integración de los satélites. Actualmente, esa experiencia se aplica tanto a proyectos de observación terrestre como a desarrollos destinados a las telecomunicaciones.

En este último campo se encuentran los satélites geoestacionarios de comunicaciones ARSAT-1 y ARSAT-2, lanzados en 2014 y 2015, respectivamente, con INVAP como contratista principal. A diferencia de los satélites de observación que operan en órbitas bajas, los geoestacionarios se encuentran a unos 36.000 kilómetros de altura y mantienen una posición fija respecto de la Tierra.

El desarrollo de esta tecnología permitió a la Argentina generar capacidades propias para brindar servicios de telecomunicaciones mediante satélites. ARSAT-1 fue, en ese sentido, el primer satélite de telecomunicaciones diseñado y fabricado en el país.

Las posiciones orbitales también forman parte de la planificación estratégica del sector, debido a que se trata de recursos limitados que permiten a los países prestar servicios de telecomunicaciones. En ese marco, uno de los próximos proyectos es ARSAT-SG1, el tercer satélite geoestacionario de la empresa estatal, cuyo desarrollo es liderado por INVAP.

El nuevo satélite incorporará propulsión eléctrica, una tecnología que representa una diferencia respecto de sus antecesores. Además, estará preparado para brindar conectividad de banda ancha mediante la banda Ka, con el objetivo de ampliar el acceso a zonas rurales y lugares de difícil cobertura.

El proyecto también contempla una mayor participación de proveedores locales y apunta a generar una plataforma con posibilidades de ser utilizada para futuras exportaciones. La documentación oficial señala que la incorporación de propulsión eléctrica busca generar una base tecnológica competitiva para esos desarrollos.

Sin embargo, ARSAT-SG1 registra demoras. La etapa de diseño ya fue completada y comenzó la fabricación de componentes, aunque la necesidad de incorporar piezas provenientes del exterior generó retrasos en el cronograma.

La experiencia acumulada en estos proyectos está vinculada con uno de los principales conceptos que atraviesan el desarrollo espacial de INVAP: la soberanía tecnológica. La premisa apunta a que contar con capacidades nacionales para desarrollar sistemas críticos permite reducir la dependencia de proveedores externos y conservar conocimientos especializados cuya formación requiere años.

Ese criterio también se refleja en la concepción del sector espacial como un recurso estratégico y en la utilización de infraestructura y recursos humanos nacionales para cubrir distintas etapas de los proyectos.

En SABIA-Mar, esa estrategia se traduce en la participación de diferentes organismos, instituciones y empresas del sistema científico y tecnológico argentino. Además de INVAP y la CONAE, intervienen VENG, la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Universidad Nacional de La Plata, junto con otros integrantes del sistema científico y tecnológico.

El proyecto, de esta manera, no se limita a la construcción de un satélite para observar el Mar Argentino. Su desarrollo reúne capacidades acumuladas durante décadas y busca mantener una estructura tecnológica nacional que permita avanzar posteriormente en nuevas misiones espaciales.

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