Malezas resistentes: las claves para mejorar el control en los lotes de maíz
El manejo de estas especies fue uno de los temas abordados durante el 5° Congreso Internacional de Maíz, realizado en Córdoba, donde especialistas en malezas y producción agrícola analizaron diferentes alternativas para reducir los problemas de control.
Uno de los puntos centrales estuvo relacionado con la preparación de los lotes destinados a maíz tardío. La recomendación es anticiparse a la aparición de las malezas y realizar durante la primera quincena de octubre un control de las especies emergidas. A partir de allí, la aplicación de un herbicida residual puede ayudar a evitar nuevos nacimientos hasta el momento de la siembra.
En el caso del yuyo colorado, existen diferentes alternativas de herbicidas residuales, aunque el manejo no debería depender de un único modo de acción. Una de las estrategias planteadas consiste en combinar inhibidores de la PPO con pyroxasulfone, ya sea mediante una mezcla o a través de aplicaciones secuenciales.
La utilización repetida de un mismo modo de acción puede incrementar la presión de selección y favorecer la aparición de resistencia. Por ese motivo, la recomendación es diversificar las herramientas disponibles tanto en los cultivos de soja como de maíz.
Otra de las malezas que requiere una planificación específica es Ipomoea. En estos casos, algunos de los herbicidas residuales utilizados habitualmente en maíz pueden presentar una eficacia limitada. Cuando existe una alta presencia de esta especie, el control debería comenzar antes de la siembra y, dependiendo de la situación del lote, podría ser necesario realizar un tratamiento adicional una vez establecido el cultivo.
Incluso con la utilización de un herbicida residual efectivo, pueden producirse nuevos nacimientos entre los 40 y 45 días posteriores a la aplicación. Por eso, el seguimiento del lote durante ese período resulta relevante para determinar si es necesario intervenir nuevamente.
Las gramíneas resistentes también presentan diferencias importantes entre lotes. Durante el análisis de distintos casos se observaron variaciones significativas en la eficacia de los tratamientos incluso entre campos ubicados a pocos kilómetros de distancia.
Por esta razón, no se puede asumir que un herbicida que funciona correctamente en un establecimiento tendrá necesariamente el mismo resultado en otro. El conocimiento de las especies presentes y de su comportamiento particular aparece como un aspecto central para definir la estrategia de control.
Otro punto señalado fue el posible antagonismo entre 2,4-D y haloxifop. De acuerdo con los ensayos presentados, la aplicación conjunta de ambos productos puede reducir el control de las gramíneas. Además, incrementar la dosis de haloxifop no necesariamente permite recuperar la eficacia perdida por la combinación.
La lluvia también tiene un papel determinante en el funcionamiento de los herbicidas residuales. Tanto el momento en que emergen las malezas como la cantidad de precipitaciones posteriores a una aplicación pueden modificar el resultado obtenido.
Un seguimiento sobre yuyo colorado mostró la magnitud de esa variabilidad. En el período comprendido entre octubre y marzo se registraron 25.200 nacimientos por metro cuadrado, distribuidos en 11 momentos diferentes. Los principales picos estuvieron relacionados con distintos episodios de lluvia.
Esta dinámica implica que la exigencia sobre los herbicidas residuales puede cambiar a lo largo de una misma campaña. También se observaron diferencias al comparar aplicaciones sometidas a 37 milímetros de lluvia con otras que recibieron solamente 11 milímetros.
La explicación está vinculada con las características particulares de cada principio activo. Mientras algunos herbicidas requieren menores cantidades de agua para activarse, otros necesitan una mayor acumulación de precipitaciones. Por eso, el volumen y el momento de las lluvias posteriores a la aplicación pueden tener una incidencia importante sobre el resultado final.
Frente a esta situación, una de las estrategias planteadas consiste en seleccionar productos que puedan complementarse de acuerdo con las condiciones de cada lote. También resulta necesario considerar que las diferentes especies de malezas no presentan el mismo comportamiento: algunas concentran sus nacimientos en períodos relativamente breves, mientras que otras, como el yuyo colorado, pueden continuar emergiendo durante un período más prolongado.
A esto se suma la necesidad de evitar la dependencia de una única herramienta durante todo el ciclo productivo. La alternancia de herbicidas pertenecientes a diferentes familias y con distintos modos de acción permite diversificar las estrategias utilizadas frente a la resistencia.
Por último, también se remarcó la importancia de revisar las mezclas que se realizan en el tanque de la pulverizadora. La utilización simultánea de varios productos no garantiza por sí misma un mejor resultado, ya que las distintas formulaciones pueden presentar comportamientos diferentes al combinarse.
En ese sentido, se recomendó verificar previamente la compatibilidad de las mezclas y calcular correctamente tanto las dosis de los productos como el volumen de agua utilizado, como parte de un manejo que combine diferentes herramientas y se adapte a las características específicas de cada lote.


