15 septiembre, 2026

El aserradero más moderno del país advierte por los costos que amenazan a la forestoindustria

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La crisis de competitividad que atraviesa la forestoindustria comenzó a generar señales de alerta incluso entre las empresas de mayor escala. ACON Timber, considerado el aserradero más grande y moderno del país, reconoció que sus costos operativos están dificultando la rentabilidad del proyecto y puso en duda la continuidad de su segunda etapa de inversiones.

“Nos está costando más de lo que pensábamos”, admitió Nicolás Crisp, ingeniero industrial y presidente de ACON Timber, durante una exposición en la que analizó la situación de la compañía y las dificultades que enfrenta el sector. El aserradero, inaugurado en abril de 2024, cuenta con capitales de origen belga y austríaco y está ubicado en Gobernador Virasoro, Corrientes.

La advertencia adquiere especial relevancia porque ACON Timber realizó una inversión inicial de US$130 millones, convirtiéndose en el mayor proyecto greenfield de la forestoindustria argentina en lo que va del siglo. La empresa tiene actualmente una capacidad de producción de 700.000 metros cúbicos de madera y proyectaba desembolsar más de US$100 millones adicionales para llevar ese volumen hasta 1,3 millones de metros cúbicos.

Sin embargo, el contexto actual llevó a la compañía a poner en duda esa segunda etapa. “Todo eso va a depender de si hay un entorno más competitivo y sostenible. Son cambios estructurales y están siendo más difíciles de lo que pensábamos”, explicó Crisp.

El problema central está relacionado con los costos logísticos. La actividad forestoindustrial trabaja con grandes volúmenes de mercadería y, al mismo tiempo, con productos cuyo nivel de valor agregado es relativamente bajo. Por esa razón, el transporte representa una parte determinante de la estructura de costos y puede definir si una operación resulta rentable o genera pérdidas.

ACON Timber continúa produciendo y exportando a distintos mercados, pero enfrenta pérdidas mensuales. La totalidad de su producción está orientada al mercado externo y la empresa aprovecha prácticamente todos los componentes del árbol: produce madera aserrada, pellets destinados a la exportación y genera su propia energía mediante biomasa.

Uno de los principales obstáculos aparece en el traslado de los contenedores desde Gobernador Virasoro hasta los puertos de Zárate o Buenos Aires, ubicados a casi 1.000 kilómetros de distancia. El recorrido se realiza principalmente por carretera, aunque también comenzaron a utilizarse alternativas fluviales desde los puertos de Corrientes Capital y Posadas.

Estos puertos retomaron recientemente sus operaciones después de décadas de inactividad, pero todavía no cuentan con el volumen ni con la frecuencia de viajes necesarios para convertirse en una alternativa plenamente competitiva frente al transporte terrestre.

Para modificar esta situación, el sector considera necesario incrementar de manera significativa la cantidad de cargas y avanzar con una desregulación del transporte fluvial. Durante años, esta actividad estuvo condicionada por un entramado de normas que, según los empresarios y operadores del sector, terminó elevando los costos y limitando su desarrollo.

Ricardo Babiak, titular del Puerto de Posadas, confirmó que los costos logísticos representan actualmente uno de los principales problemas para las empresas forestoindustriales. “ACON Timber manifestó sus dificultades con los costos logísticos”, señaló, al tiempo que reclamó acelerar el proceso de desregulación.

“Los costos de la bandera argentina son prohibitivos”, sostuvo Babiak durante una exposición ante la Comisión de Presupuesto de la Legislatura misionera.

El funcionario tuvo un papel central en la recuperación de la actividad del Puerto de Posadas, cuyo principal movimiento de salida está vinculado actualmente con la madera producida por compañías como Arauco Argentina y ACON Timber.

“Actualmente, el flete es subsidiado por la provincia”, explicó Babiak, quien además adelantó que en octubre Misiones entregará la operación de la terminal a un operador privado mediante una licitación en la que participan tres empresas.

“Necesitamos más volumen, más carga, más viajes y desregular la bandera argentina”, insistió.

La posibilidad de aumentar el movimiento de cargas aparece como uno de los factores determinantes para reducir el costo de cada contenedor. En ese escenario, una de las principales expectativas está puesta en la empresa estadounidense InterBarge, que dispone de 258 barcazas y 13 remolcadores que operan en la Hidrovía.

La compañía manifestó interés en comenzar a transportar cargas desde Posadas y desde Ituzaingó, en Corrientes, y asumió un compromiso para movilizar alrededor de 4.000 contenedores mensuales.

La diferencia con el movimiento actual es considerable. El Puerto de Posadas opera actualmente apenas 260 contenedores, por lo que el salto de volumen proyectado sería determinante para mejorar la eficiencia del sistema y reducir los costos unitarios.

El aumento de la carga permitiría aprovechar mejor la infraestructura existente, incrementar la frecuencia de los viajes y distribuir los costos logísticos entre un volumen mucho mayor de mercadería.

“InterBarge nos ha dicho que se puede llegar a bajar 1500 dólares el costo por contenedor”, señaló otro empresario del sector, que también enfrenta dificultades similares a las que atraviesa ACON Timber.

La situación expone así una paradoja para una industria que tiene capacidad productiva, acceso a mercados internacionales y proyectos de inversión de gran escala, pero que encuentra dificultades para competir debido al costo de trasladar su producción desde el interior del país hasta los puntos de salida al exterior.

La advertencia de ACON Timber adquiere especial importancia porque se trata de una compañía que llegó al país con un proyecto de gran escala y que ya desembolsó US$130 millones. Si una empresa de esas características encuentra dificultades para sostener la rentabilidad, el problema trasciende a las pequeñas y medianas compañías del sector, muchas de las cuales enfrentan además limitaciones tecnológicas, cambios regulatorios y menores niveles de competitividad.

El futuro de la segunda etapa de ACON Timber dependerá, según explicó su presidente, de que pueda construirse un escenario con menores costos y condiciones más previsibles para la actividad. La empresa tiene proyectada una expansión que elevaría su producción de 700.000 a 1,3 millones de metros cúbicos, con una inversión adicional superior a US$100 millones.

Para que ese proyecto avance, la mejora de la logística aparece como una condición central. El desarrollo de una alternativa fluvial con mayor volumen de carga, la reducción del costo por contenedor y una eventual desregulación del transporte podrían modificar sustancialmente la ecuación económica del negocio.

Mientras tanto, la forestoindustria enfrenta un escenario en el que las dificultades para vender, la caída de la rentabilidad y el cierre de empresas se combinan con problemas estructurales que afectan especialmente a las compañías más pequeñas. La situación de ACON Timber agrega una señal de alerta adicional: incluso el proyecto industrial de mayor escala construido en el sector durante este siglo todavía necesita que los costos logísticos permitan transformar su capacidad productiva en un negocio sostenible.

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