11 septiembre, 2026

Arthur Brooks, académico de Harvard: “La inteligencia se transforma a partir de los 40 años”

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A menudo se asocia el paso del tiempo con una merma de capacidades, especialmente en el entorno laboral. No obstante, Arthur Brooks, académico de Harvard, propone una reevaluación de este concepto, sugiriendo que las capacidades humanas evolucionan durante la adultez.

“Las personas antes de los 40 años poseen una gran inteligencia fluida, que incluye la memoria de trabajo, la capacidad de concentración y la resolución de problemas”, afirmó el académico.

Sin embargo, esta habilidad no es inagotable ni uniforme a lo largo del tiempo laboral. El agotamiento profesional, conocido como burnout, tiene una raíz biológica y cognitiva concreta: “Eso es lo que explica esta problemática. La gente tiende a experimentar burnout a los 40 años porque lo que antes resultaba fácil ahora se torna complicado, y lo que solía ser difícil se siente imposible”, explicó.

Este fenómeno provoca una frustración comprensible cuando las personas intentan mantener el mismo ritmo que en etapas anteriores. “Y te cansás de no hacer progreso”, agregó. En este sentido, señaló: “Intentan seguir el paso de lo que alguna vez fueron competentes y lo que los más jóvenes aún dominan. Esto puede ser muy desalentador para ellos”.

Sin embargo, esta disminución en la agilidad mental no significa que la valía profesional termine, ya que la inteligencia cristalizada comienza a emerger en el momento en que la fluida empieza a decrecer: “Esa inteligencia fluida disminuye, pero hay otro tipo de inteligencia llamada inteligencia cristalizada que la reemplaza”.

A diferencia de la rápida capacidad de procesamiento de la juventud, esta forma de conocimiento “se incrementa notablemente durante los 40 y 50 años. Permanece elevada en los 60, 70 e incluso 80”, destacó el especialista.

La inteligencia cristalizada no se centra en la innovación, sino que se basa en la acumulación de la experiencia: “No se trata de innovación per se. No es cuestión de memoria de trabajo. No involucra un enfoque inagotable. Se trata de habilidades de enseñanza, del reconocimiento de patrones, del entrenamiento y la mentoría”.

La esencia radica en adaptarse a las propias capacidades en cada etapa de la vida, ya que, mientras la juventud es propicia para un procesamiento ágil, la madurez ofrece un entorno ideal para el liderazgo y la planificación estratégica. Por ello, concluyó: “¡Sé el innovador cuando tienes 30 años! ¡Sé el instructor cuando tienes 60 años!”.

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