10 septiembre, 2026

La alfabetización como clave para mejorar el sistema educativo

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Desde hace tres décadas, Argentina ha visto un retroceso en los rankings educativos, sin lograr revertir esta tendencia. Las pruebas PISA y ERCE reiteran que cada vez menos niños comprenden lo que leen, aumenta el abandono escolar y quienes finalizan la secundaria carecen de las habilidades básicas necesarias para enfrentar el mundo laboral: leer, escribir y realizar cálculos. En la última evaluación de PISA, el país ocupó el puesto 72 entre 91 naciones. El costo de esta situación es significativo. De acuerdo con la UNESCO, una disminución del 10% en el abandono escolar y en la cantidad de alumnos sin competencias esenciales podría incrementar el crecimiento económico del país entre 1 y 2 puntos porcentuales. Pocas iniciativas son tan rentables como la educación. Una de las dificultades principales es que los planes educativos carecen de objetivos medibles. Ninguna provincia ha definido, por ejemplo, cuántas palabras por minuto debería leer un niño al finalizar 1er o 2do grado, ni qué tipo de textos debería ser capaz de entender en esas etapas. Sin tales métricas, cualquier meta relacionada con la “mejora de la lectura y escritura” se convierte en una simple declaración sin un marco para evaluar su cumplimiento. La ausencia de evaluaciones externas y estandarizadas impide determinar la efectividad de un plan educativo. Es fundamental medir, evaluar y ajustar en función de los resultados. Como afirmaron expertos, “sin medir, no hay manera de corregir el error ni de replicar el éxito”. No es viable que cada provincia establezca sus criterios de evaluación, diseñados específicamente para esto, sin un proceso de validación adecuado. Los programas exitosos no se basan en ideologías, sino que se enfocan en resultados. Para lograr una alfabetización efectiva, se han identificado tres factores clave: 1. la cantidad real de práctica en lectura y escritura que reciben los alumnos en clase, promoviendo la equidad; 2. la formación docente ajustada a la evidencia; y 3. una metodología de enseñanza estructurada que favorezca la lectura y escritura, comenzando por lo explícito y avanzando hacia lo implícito. La fluidez es esencial para la comprensión, y se logra a través de la lectura en voz alta. Por lo tanto, es necesario implementar actividades de lectura oral en el aula y monitorear la fluidez lectora mediante la medición de palabras leídas por minuto. La escuela y los docentes deben recobrar su protagonismo en el proceso de alfabetización. La institución educativa no puede limitarse a ser un contexto alfabetizador; el docente desempeña un rol vital, pues es allí donde cada niño tiene la oportunidad de aprender a leer desde el primer grado, independientemente de su entorno familiar. Actualmente, este concepto dista de ser una realidad, y la influencia del entorno familiar sigue siendo determinante. En un ciclo escolar, la provincia de Chaco logró lo que parecía inalcanzable en la educación argentina: duplicó los índices de comprensión lectora en 1er grado. Este cambio no fue producto de una mayor inversión, sino de una transformación en los métodos y políticas educativas. Este fenómeno, respaldado por años de investigación sobre la enseñanza de la lectura, también se observa en experiencias exitosas en lugares como Ceará y Sobral en Brasil, Mississippi en Estados Unidos, e Inglaterra, que ascendió al puesto 8 en las pruebas PISA 2025 gracias a ajustadas políticas educativas. Es necesario observar las estadísticas y replantear las estrategias, adoptando un enfoque sistemático y estructurado para la enseñanza de la lectura, que incluya la práctica diaria de lectura y escritura y la corrección ortográfica desde el inicio. Cuando se modifican las metodologías de enseñanza, los resultados también cambian. Chaco ha demostrado que es posible alcanzar resultados diferentes; cada niño puede aprender a leer desde 1er grado. Resta a las demás provincias la pregunta: ¿estamos preparados para medir resultados, implementar los cambios necesarios y sostener políticas educativas más allá de las administraciones gubernamentales, fijando objetivos claros donde hoy predominan las buenas intenciones?

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