La industria reclama medidas para atravesar el cambio de modelo económico
El planteo surge en un escenario en el que los sectores extractivos y orientados a la exportación, como la energía, el agro y la minería, aparecen entre los principales beneficiados por el nuevo esquema económico, mientras distintas ramas industriales enfrentan dificultades para recuperar su nivel de actividad.
Desde la Unión Industrial Argentina (UIA) señalaron que existen importantes distorsiones que afectan a un sector con capacidad para convertirse en uno de los motores de la economía. Según los datos expuestos por la entidad, la industria representa actualmente el 30% de la recaudación fiscal y el 20% del empleo total del país.
El sector industrial reconoce la necesidad de avanzar hacia una transformación de la economía, después de un período caracterizado por un elevado gasto público y emisión monetaria. Sin embargo, advierte que la economía atraviesa una etapa de transición en la que la industria continúa golpeada y todavía no logra recuperarse.
Desde la UIA remarcaron que los procesos de desinflación y cambio de modelo requieren contemplar las variables que pueden generar efectos negativos sobre determinados sectores y adoptar medidas para compensarlos durante la transición.
En ese marco, uno de los principales reclamos está relacionado con el capital de trabajo. Desde el sector consideran que sostenerlo no debería ser interpretado como un gasto público, sino como una inversión necesaria para preservar la capacidad productiva.
El objetivo planteado es que el sector privado pueda convertirse en el principal motor de la economía, aunque el contexto actual combina una caída del consumo, una mayor apertura a las importaciones y dificultades de competitividad para los productos argentinos.
Por ese motivo, la industria pidió al Gobierno generar un “puente” que permita a una mayor cantidad de empresas atravesar el período de transición hacia el nuevo esquema económico. Una de las propuestas centrales consiste en establecer un pacto fiscal entre el Estado y el sector privado.
La presión tributaria aparece como uno de los principales obstáculos señalados por el sector. Desde la UIA sostienen que Argentina registra una carga fiscal del 56%, frente al 25% de Brasil y un nivel equivalente a aproximadamente la mitad de ese porcentaje en Paraguay.
La entidad respaldó, al mismo tiempo, una mayor integración de la Argentina con el mundo y la concreción de acuerdos internacionales. Sin embargo, advirtió que la estructura tributaria y otros costos internos funcionan como una carga que limita la capacidad de las empresas para competir.
El sector industrial sostiene que la Argentina tiene potencial para ampliar su producción y aumentar sus exportaciones, pero considera necesario generar condiciones que permitan competir en igualdad de condiciones y que sea el mercado el que determine qué empresas pueden desarrollarse, en lugar de que esa definición quede condicionada por el peso de los impuestos.
La industria también reclama mayor previsibilidad para las inversiones. Desde el sector advierten que los cambios frecuentes en las reglas económicas dificultan las decisiones de largo plazo, especialmente en una actividad que requiere desembolsos de capital para ampliar y sostener la producción.
En este escenario, el reclamo apunta a establecer un marco económico más estable que permita a las empresas industriales atravesar la transición, invertir y competir en los mercados internacionales.


