4 septiembre, 2026

¿Todavía conviene viajar al exterior para comprar tecnología? Qué pasa con los precios en la región

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Durante años, cruzar la frontera hacia Chile, Paraguay, Brasil o Uruguay para comprar productos tecnológicos fue una práctica frecuente entre los argentinos. Las diferencias de precios, las restricciones para acceder a divisas y el elevado costo de algunos productos en el mercado local impulsaban los llamados viajes de compras, especialmente para adquirir celulares, computadoras y consolas.

Ese escenario comenzó a modificarse a partir de una mayor facilidad para acceder al mercado cambiario y de los cambios en las condiciones para realizar compras internacionales. Hoy es posible adquirir determinados productos en el exterior a través de plataformas de comercio electrónico y recibirlos en el domicilio, sin necesidad de viajar. De todos modos, las diferencias de precios con otros países de la región todavía persisten en numerosos artículos.

Uno de los cambios que incidió en esta dinámica fue la simplificación del régimen de compras personales en el exterior. Las modificaciones redujeron trámites y equipararon las condiciones de los envíos realizados mediante el Correo Argentino y los servicios de mensajería privada.

Bajo el esquema vigente, los envíos de hasta 400 dólares no pagan derechos de importación. Esto permite aprovechar parte de las diferencias de precios existentes con los países vecinos mediante compras online, sin afrontar los costos asociados a un viaje.

El impacto de esta modalidad ya se observa en los niveles de importación. En junio, las compras realizadas mediante servicios de courier alcanzaron los 125 millones de dólares. En el primer semestre, en tanto, acumularon 643 millones de dólares, un 104,2% más que durante el mismo período del año anterior.

A esto se suma una mayor facilidad para acceder al mercado cambiario, lo que permite realizar compras internacionales por internet y recibir los productos directamente en el domicilio. Sin embargo, esto no significa que los valores argentinos hayan quedado equiparados con los precios internacionales.

Por ese motivo, antes de decidir un viaje de compras resulta necesario comparar el precio del producto y calcular cuánto del ahorro potencial se perdería en pasajes, combustible, alojamiento, comidas y otros gastos vinculados al traslado. El tiempo destinado al viaje también forma parte del costo total de la operación.

Argentina continúa presentando valores elevados en buena parte del mercado tecnológico. Entre los factores que explican esta situación aparece la carga impositiva acumulada a lo largo de las distintas etapas de comercialización. Chile, en cambio, cuenta con una estructura tributaria más liviana para este tipo de operaciones y no aplica impuestos equivalentes a Ingresos Brutos o al Impuesto a los Débitos y Créditos. Además, los tratados de libre comercio vigentes desde hace varios años contribuyen a reducir los costos de importación de productos tecnológicos.

Las diferencias pueden ser importantes según el dispositivo. Un iPhone 17 Pro Max de 256 GB tiene un precio de 2.112 dólares en Argentina, frente a los 1.473 dólares que cuesta en Chile. La diferencia alcanza así el 43,4%.

En el caso de un Smart TV LG NanoCell de 85 pulgadas, el valor en Argentina llega a 2.508 dólares, mientras que en Chile se ubica en 968 dólares. La brecha alcanza el 159%.

Sin embargo, los precios no muestran la misma diferencia en todos los productos. Una MacBook Air de 13 pulgadas con chip M4 y 256 GB cuesta 1.716 dólares en Argentina, contra 1.657 dólares en Chile y 1.457 dólares en Paraguay. En Brasil, el mismo equipo tiene un precio superior al registrado en el mercado argentino.

Algo similar ocurre con la PlayStation 5 Slim de 1 TB. En Argentina se comercializa a 1.063 dólares, un valor prácticamente igual al de Uruguay y comparable con los precios registrados en Brasil y Paraguay.

Chile mantiene, de todos modos, algunos de los valores más competitivos de la región, especialmente en aquellos productos donde la diferencia alcanza para compensar los gastos de traslado. Un Nintendo Switch OLED, por ejemplo, cuesta 660 dólares en Argentina y 369 dólares en Chile, con una diferencia del 78,9%.

También se registra una brecha significativa en la tablet Lenovo Tab P11 de segunda generación. Su precio alcanza los 462 dólares en Argentina, mientras que en Chile se ubica en 246 dólares, una diferencia del 87,8%.

En estos casos, el viaje puede seguir siendo conveniente, sobre todo para quienes viven cerca de la frontera o necesitan adquirir productos de elevado valor. El punto de partida también modifica sustancialmente la ecuación: el costo que debe afrontar una persona que vive en Mendoza no es comparable con el de alguien que debe trasladarse desde Buenos Aires.

Los teléfonos de alta gama, algunas computadoras portátiles, televisores y otros dispositivos con grandes diferencias de precio son los productos en los que el viaje todavía puede resultar atractivo. Cuando la brecha es menor, en cambio, la compra desde Argentina o mediante plataformas de comercio electrónico internacional puede resultar más conveniente al incorporar al cálculo los gastos de transporte, alojamiento y alimentación.

Por eso, la decisión de cruzar la frontera para comprar tecnología ya no depende solamente del precio del producto. La comparación debe contemplar el valor final de la compra y todos los costos necesarios para concretar el viaje.

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