29 agosto, 2026

Pilar Sordo reflexiona sobre las relaciones: ‘La paciencia se ha vuelto escasa’

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La psicóloga y autora chilena Pilar Sordo dialogó con José del Rio sobre la evolución de las relaciones sociales y la importancia del lenguaje en la estabilidad emocional de los individuos. Según Sordo, hay una notable disminución en el uso del vocabulario, lo que reduce la capacidad de las personas para articular sus sentimientos y pensamientos internos. En este contexto, citó al psiquiatra español José Luis Marín, quien sostiene que la falta de palabras puede provocar malestar emocional, ya que el predominio de emoticones, entre otros factores, afecta la profundidad de las interacciones. La especialista destacó que la falta de paciencia actual dificulta la escucha activa entre las personas: ‘Hemos ido reduciendo la paciencia, porque no solo me cuesta decirte lo que me pasa, sino que cada vez tú tienes menos paciencia para escucharme a mí.’ Sordo enfatizó que este fenómeno complica el establecimiento de conversaciones en las que ambas partes se sientan realmente comprendidas. ‘La conversación tiene que tener ese desafío en el que yo me exponga a transformarme con lo que tú me dices. Si no, se convierte en un monólogo intermitente’, añadió. La autora también examinó cómo el diálogo interno impacta en la percepción del mundo. Tras ocho años de investigación, concluyó que la forma en que cada persona se dirige a sí misma influye en su amor propio y en su visión de la sociedad: ‘Cómo te hablas define tu amor propio y tu visión del mundo.’ Si alguien se considera confiable o noble, proyecta esa calidad hacia su entorno, lo que a su vez impacta en sus procesos de duelo, el sentido de su vida y la forma en que expresa sus emociones. ‘Es como te hablas porque eso determina tu amor propio, pero no solo eso, también define tu visión del mundo’, explicó Sordo, quien agregó que el diálogo interno influye en cómo uno se relaciona con su entorno y en la forma en que vive sus experiencias y desafíos personales. Por último, Sordo abordó el crecimiento personal, señalando que este proceso a menudo implica incomodidad, algo que muchas personas tienden a evitar. Criticó la demanda social por una felicidad permanente, argumentando que la incomodidad es la única invitación real al crecimiento y al cambio de prioridades: ‘La incomodidad es la única invitación al crecimiento’, sostuvo, subrayando que la conciencia de la necesidad de un cambio puede resultar difícil de aceptar en una cultura desapegada del sufrimiento. También afirmó la importancia del derecho a cambiar de opinión y a retirarse de situaciones que no aportan bienestar.

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