20 agosto, 2026

Aumenta la morosidad de las empresas y una de cada cuatro pymes registra atrasos en sus pagos

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La morosidad en el sistema financiero continúa en aumento y, aunque el mayor deterioro se concentra en las familias, las empresas también enfrentan crecientes dificultades para cumplir con sus obligaciones.

En mayo de este año, el 3,5% de las empresas registró atrasos superiores a 90 días en el pago de sus créditos. El porcentaje se mantiene muy por debajo del 12,8% correspondiente a las familias, pero representa un incremento de 2,5 puntos porcentuales frente a mayo de 2025.

La situación también se refleja entre las pequeñas y medianas empresas. Un relevamiento sobre el sector indicó que el 24% de las pymes registró atrasos en sus pagos, el doble que un año atrás. Los principales incumplimientos correspondieron al pago de impuestos, con un 17,3%; a proveedores, con un 15,3%; y a entidades bancarias, con un 8,6%.

La tensión en la cadena de pagos se convirtió así en una de las principales preocupaciones del sector empresarial y ocupa el segundo lugar entre los problemas señalados por las pymes. En particular, el 62% de las pymes industriales afirmó que se extendieron los plazos que sus clientes utilizan para cancelar las compras.

La debilidad de la demanda aparece como el principal problema para las empresas industriales. El 81% señaló que la caída de las ventas en el mercado interno representa su mayor desafío.

A la menor demanda se suma una mayor presión de las importaciones. El 25% de las empresas consultadas indicó que comenzó a reemplazar insumos nacionales por importados, mientras que otro 15% incorporó insumos provenientes del exterior.

Frente a este escenario, el Gobierno apuesta a una reconversión de la industria local orientada hacia sectores considerados más dinámicos, como la minería, la energía y el agro, impulsados por el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones.

Sin embargo, los datos del relevamiento muestran una participación todavía limitada de las pequeñas y medianas empresas en esos proyectos. Solo el 4,7% de las pymes industriales consultadas señaló que participa como proveedora, de manera directa o indirecta, de iniciativas vinculadas con ese régimen. En cambio, el 80,5% afirmó que no forma parte de esas cadenas de proveedores.

Las dificultades para sostener la cadena de pagos y la limitada incorporación de las pymes a los sectores con mayor actividad también repercuten sobre la inversión, la producción y el empleo. Durante el segundo trimestre, la producción se contrajo un 11% interanual, mientras que el empleo cayó un 4,5%.

El menor nivel de actividad también aparece reflejado en los procesos judiciales vinculados con empresas en dificultades. De acuerdo con datos de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial, se registraron 132 concursos preventivos entre febrero y junio de 2026, frente a 190 durante el mismo período de 2025.

Durante el primer trimestre se concentró más del 60% de la cantidad total de casos registrados durante el año pasado y la cifra también superó el promedio observado durante la pandemia, cuando se contabilizaron 106 procesos. En el mismo período se registraron, además, al menos 14 pedidos de quiebra propia.

Pese a las dificultades que atraviesan las empresas, las expectativas empresariales mostraron una mejora. Un índice de confianza del sector pyme registró un aumento de tres puntos respecto del trimestre anterior y alcanzó los 43 puntos durante el segundo trimestre del año.

La mejora estuvo impulsada principalmente por una perspectiva más favorable hacia los próximos meses. El indicador correspondiente a las expectativas para los siguientes 12 meses se ubicó en 52,1 puntos.

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