Aspectos claves del sistema de pagos que marcarán el futuro
En 2018, la introducción de la multiadquirencia rompió las exclusividades que mantenían el monopolio de las marcas y la banca tradicional en el sistema de pagos en Argentina, iniciando un proceso de transformación cuyos efectos perduran hasta hoy.
Juan Sebastián Martínez, vicepresidente de Desarrollo de Negocios de Fiserv, explicó el cambio en la cadena de valor del sector, que “pasó de ser muy corta a estar sumamente poblada”.
El ejecutivo destacó que los avances tecnológicos y las reformas regulatorias ocasionaron “el fin de las exclusividades y la llegada de nuevos actores a un sistema financiero que antes estaba controlado por las marcas y la banca tradicional”. Este proceso transformador estuvo acompañado por la aparición de nuevas tecnologías y de sujetos que previamente no formaban parte del ecosistema. Si bien la regulación avanzó, reconoció que lo hizo “a una velocidad tal vez un poco más lenta de lo que pudo progresar el mercado”.
Para Martínez, la distancia entre la regulación y la realidad es uno de los desafíos que aún enfrenta el sector. Sin embargo, remarcó que la situación ha avanzado: “La actividad de las cámaras comenzó a tener cierta relevancia; el hecho de poder sentarse a dialogar entre competidores o actores del ecosistema ha permitido que se nos escuche más”, manifestó. Este intercambio, sostuvo, facilita que los reguladores comprendan mejor la brecha entre las normativas existentes y las verdaderas necesidades del mercado. “Independientemente de que nos falta bastante, creo que vamos por un buen camino”, aseguró.
Un dato que Martínez enfatizó para ilustrar la magnitud del cambio es la evolución de las demandas del usuario final. La experiencia de los clientes se ha transformado al mismo ritmo que el ecosistema, lo que ha generado una creciente presión sobre todos los participantes del sector: cada nueva funcionalidad que un usuario integra en su rutina de pagos se convierte rápidamente en un estándar esperado en cualquier plataforma seleccionada.
El tercer aspecto que abordó el ejecutivo de Fiserv mira hacia el futuro. Martínez propuso que el siguiente nivel en el ecosistema de pagos es la transaccionalidad universal: la capacidad de operar libremente en cualquier país, utilizando diversos métodos, sin las restricciones históricas que limitaban la operatoria internacional. “Antes, cuando alguien viajaba al exterior, debía llevar consigo dinero o una tarjeta de un sello internacional, lo que limitaba considerablemente esa operatoria”, recordó.
“La transaccionalidad universal llegó para quedarse”, afirmó Martínez, al describir un panorama en el que los métodos de pago se integran en una operatoria sin fronteras geográficas.


