Las alarmas ignoradas sobre el fentanilo y las fallas de la Anmat
La revisión del ingreso al mercado del fentanilo contaminado con bacterias implica al menos 10 alertas internas que fueron activadas en la Anmat. Esas comunicaciones formaron parte de los argumentos presentados por el Ministerio Público Fiscal al juez Ernesto Kreplak, del Juzgado Federal N° 3 de La Plata, que la semana pasada pidió la detención de Mantecón Fumadó y Nélida Agustina Bisio, quien fue la máxima autoridad en la Anmat en ese periodo. “Es fundamental destacar que al inicio de mi gestión (1° de diciembre de 2022), HLB Pharma Group SA y Laboratorios Ramallo SA tenían inspecciones de buenas prácticas de fabricación ‘sin observaciones significativas’, lo que indica que estaban cumpliendo de manera apropiada con las normas correspondientes”, declaró Mantecón Fumadó en un escrito entregado al juzgado, antes de responder preguntas durante cinco horas.
Una testigo de la causa, que ocupaba el cargo de jefa del Departamento de Fiscalización y Gestión de Riesgo, contradijo su versión. Relató que, entre 2021 y 2022, hubo una “gran cantidad” de reportes sobre desvíos de calidad en productos de ambos laboratorios. Además, indicó que después de elevar una alerta en 2023, esas notificaciones dejaron de llegar a su área. El año pasado, esas gestiones ineficaces terminaron costando vidas y provocando secuelas en más de un centenar de pacientes en diversos hospitales y sanatorios.
“En ninguna ocasión, la línea de producción de dicho fármaco [fentanilo] fue objeto de fiscalización respecto a las buenas prácticas de fabricación, ni de ningún tipo de inspección”, insistió la exdirectora del área encargada de controlar y fiscalizar la industria farmacéutica. “Por lo tanto –agregó– las condiciones de su elaboración, envasado, esterilidad, etcétera, no fueron analizadas ni fueron de conocimiento de la autoridad de aplicación. No debido a negligencia, imprudencia, impericia o complicidad, sino simplemente porque la línea de producción del fentanilo, en ninguna de sus presentaciones, ha sido objeto de inspección, las cuales se llevan a cabo de manera discrecional y aleatoria.”
La primera entrega de miles de ampollas que no cumplían con las condiciones adecuadas para su aplicación llegó a hospitales y centros privados del país el 31 de enero de 2025, continuando las entregas hasta mayo. El 30 de marzo de 2023, el Departamento de Inspecciones del Iname ejecutó dos órdenes de fiscalización en la planta de HLB Pharma, ubicada en la avenida Intendente Tomkinson 2054, San Isidro. Una de las auditorías fue por seguimiento de correcciones y otra por sospecha de incumplimiento de las normas de producción de medicamentos. Ninguna de estas inspecciones se cerró sin objeciones, siendo la que se realizó por sospechas de incumplimientos catalogada como “con observaciones significativas”, tal como aparece en los registros. Este tipo de observación se utiliza cuando existe “probabilidad de que se produzca un evento y sus consecuencias negativas”, según la normativa interna de la Anmat. Por citar un ejemplo, varias áreas estaban clasificadas como “fuera de servicio”, había productos almacenados en pallets dañados, cajas aplastadas y un caos general en el sistema de almacenamiento, incluidos productos psicotrópicos en lugares inapropiados.
La Dirección de Fiscalización y Gestión de Riesgo del Iname elaboró un informe dirigido a Mantecón Fumadó, en el que advertía que las faltas en HLB Pharma constituían “un riesgo sanitario para la población”, pero el laboratorio continuó operando. En fecha 17 de abril de 2023, el Departamento de Fiscalización y Gestión de Riesgo propuso, por nota, una inspección integral de la planta de HLB y sugirió la inhibición de la comercialización de todos los productos cuya fórmula no coincidiera con los documentos de elaboración. Nuevamente, se hizo hincapié en el “riesgo sanitario que esos incumplimientos generaban para la población”. Se adjuntaron dos informes: uno del 5 de abril, que sintetizaba las observaciones del 30 de marzo, y otro del 12 de abril, que revelaba resultados de productos de HLB analizados, donde se constataba que sus fórmulas no estaban aprobadas y que uno de ellos había sido elaborado por un tercero no autorizado por la Anmat. Esta sugerencia de inspección no fue aprobada, y la entonces titular del Iname determinó que el laboratorio siguiera “bajo seguimiento en futuras inspecciones de rutina”.
El 24 de octubre de 2024, se ordenó un control no programado de la planta de Laboratorios Ramallo, ubicada en el Parque Industrial Comirsa. Este control fue solicitado debido a un cambio en la autorización para su funcionamiento. La ejecución del control se cargó para el 15 de diciembre de 2023, es decir, antes de la autorización. Ese año se realizaron 544 auditorías, todas numeradas de forma correlativa. Como en el caso de HLB, los inspectores concluyeron su visita “con observaciones significativas”, pero el laboratorio siguió operando.
El 28 de noviembre de 2024, inspectores del Iname regresaron a Ramallo para hacer una “verificación de buenas prácticas de fabricación y control” no programada debido a “sospechas de incumplimiento”. La revisión en la planta se extendió hasta el 12 de diciembre. El acta de resultados fue firmada el 27 de diciembre, donde se describían deficiencias operativas y administrativas “críticas” y “mayores” en la gestión del sistema de calidad, así como en el manejo del personal, la producción y los depósitos, entre otros aspectos verificados. Sin embargo, esta inspección no alcanzó a la línea de producción del fentanilo. Sin embargo, entre el 17 y el 27 de diciembre, días después de que concluyó la inspección, el laboratorio produjo seis lotes de fentanilo, sumando un total de 932.880 ampollas de una sustancia autorizada solo para el uso en el circuito hospitalario. El Instituto Malbrán confirmó que dos de esos lotes, los N° 31.202 y 31.244, estaban contaminados con dos bacterias, lo que agravó la salud de más de un centenar de pacientes que fueron identificados por la Justicia y que se encuentran dentro de una cifra mayor aún desconocida.
El 3 de enero de 2025, HLB Pharma empezó a suministrar el fentanilo a las droguerías para su comercialización en el sistema de salud público y privado. Ese mismo día, la Dirección de Inspecciones del Iname elaboró un informe sobre las condiciones en las que opera Ramallo. A esa información, la División de Fiscalización y Gestión de Riesgo anexó un proyecto de carta de advertencia y la elevó para que se suspendieran las actividades del laboratorio hasta que se subsanaran las irregularidades, dado que “comprometían la calidad, la seguridad y la eficacia de los productos elaborados”, según el dictamen del Ministerio Público Fiscal.
Bisio y Mantecón Fumadó firmaron esa carta 38 días después, el 10 de febrero. Mantecón Fumadó argumentó que “aun si la carta de advertencia a Laboratorios Ramallo SA hubiera sido firmada antes de su efectiva firma, el producto fentanilo elaborado en diciembre de 2024 habría circulado igual sin que el Iname tuviera conocimiento de ello”. Mientras tanto, las jefaturas de Fiscalización y Gestión de Riesgo y de Postcomercialización y Acciones Reguladoras enviaron a la dirección del Iname la disposición para ordenar el retiro del mercado de un listado de productos de HLB y solicitaron la apertura de sumarios tanto a los laboratorios como al director técnico de HLB, debido a ”desvíos de calidad constatados” y por la producción de inyectables en envases no autorizados (ampollas de plástico en lugar de vidrio). Mantecón Fumadó trasladó la solicitud al área de Sumarios de la Anmat el 24 de febrero, justo cuando se publicó la carta de advertencia para Ramallo. Sin embrago, no tuvo éxito.
El 8 de enero de 2025, la Dirección de Fiscalización y Gestión de Riesgo presentó un segundo proyecto de carta de advertencia para Laboratorios Ramallo, único elaborador de los medicamentos de HLB Pharma. Esta vez, la propuesta consistía en prohibir la comercialización de todos los productos de esa firma hasta que se resolvieran los incumplimientos y se obtuviera la carta de cierre de auditoría. “Se fundamentaba en los resultados de la inspección de noviembre [de 2024] y en un informe de la jefa del Departamento de Postcomercialización y Acciones Reguladoras del Iname que detallaba el historial de incumplimiento de las buenas prácticas de fabricación, control de calidad y comercialización. Aclaraba, además, las diversas faltas a las medidas ordenadas por el organismo regulador”, expone el dictamen fiscal sobre la reconstrucción hecha. Según consta en el expediente, Mantecón Fumadó devolvió esa carta sin firmar cuatro meses después, el 12 de mayo del año pasado, y solicitó realizar antes una “inspección previa”. En ese día, el abogado de la Anmat se presentó ante la División de Delitos contra la Salud de la Policía Federal para denunciar que la agencia regulatoria había recibido los primeros días de ese mes un reporte del Hospital Italiano de La Plata sobre las primeras muertes asociadas al uso del producto de HLB.
El 26 de febrero de 2025, el Departamento de Vigilancia Postcomercialización y Acciones Reguladoras informó a Mantecón Fumadó que estaban recibiendo correos electrónicos de centros de salud y droguerías consultando acerca del uso y venta de los productos de HLB elaborados en Ramallo. En esos correos se “destacaba expresamente la existencia de riesgo de muerte y la responsabilidad que le cabría al organismo [Anmat] frente a esa situación”, se evidenció en la investigación fiscal. Mantecón Fumadó recibió esas consultas por correo. Para ese entonces, las ampollas de los lotes contaminados estaban siendo enviadas a los centros y se estaban aplicando a los pacientes.
El 26 de marzo de 2025, la investigación penal reveló que, ese día, la directora del Iname y la titular de la Anmat tuvieron acceso a un informe técnico que abordaba los incumplimientos de HLB Pharma elaborado por la jefatura de Vigilancia Postcomercialización y Acciones Reguladoras. En dicho informe, dicho área caracterizó los incumplimientos como “un riesgo para la salud de los pacientes potenciales, ya que por desconocimiento podrían creer que se trataba de productos seguros, además de representar un alto [riesgo] para la población en materia de distribución y comercialización de especialidades medicinales cuya calidad, seguridad y eficacia no podían establecerse”.
El 15 de abril de 2025, el Programa Argentino de Reporte y Gestión de Incidentes en Anestesia, conformado por 18 asociaciones provinciales de anestesiología, envió a la Anmat un documento con casos documentados de meningitis aséptica no bacteriana, que desaparecía con el tiempo sin dejar secuelas. Estos casos se habían reportado desde marzo de 2025 en hospitales y centros privados de diversas provincias, incluyendo cesáreas y otras intervenciones de bajo riesgo. Todos los pacientes afectados habían recibido fentanilo y bupivacaína, otro anestésico. La investigación dentro del programa llegó a determinar que el fentanilo relacionado a este evento adverso pertenecía al producto de HLB Pharma, lote N° 31.202. En intercambios de mensajes entre las autoridades principales de la Anmat, se consideró que la denuncia era de “mucha gravedad”. El 28 de abril, se envió un correo al programa de los anestesiólogos informando que el Iname había tomado conocimiento de la denuncia. Esto se tradujo, en el ámbito interno, en la apertura de un expediente con “alta” prioridad, pero que permaneció entre despachos durante dos semanas, hasta ya entrado mayo. Sin embargo, el programa de reporte terminó notificando más de 45 casos de meningitis aséptica desde marzo.
Finalmente, el 2 de mayo de 2025, el Hospital Italiano de La Plata notificó a la Anmat sobre un brote de enfermedad invasiva bacteriana en las unidades de cuidados críticos y terapia intensiva de ese centro, identificándose una relación con las ampollas de fentanilo de HLB en las que habían detectado las bacterias asociadas a ese brote. El 6 de mayo, se comunicaron las primeras muertes. Solo dos días después, la Anmat emitió la primera alerta sobre el uso del lote N° 31.202 y, tres días después, prohibió su uso y distribución a nivel nacional. Pasaron cuatro meses desde que el producto se había comercializado, y una serie de alertas fueron ignoradas.


