Más carne y menos emisiones: el modelo ganadero que demuestra que la sostenibilidad también es rentable
Un estudio de cinco años realizado por el INTA en el establecimiento Santa Unión (Buenos Aires) demostró que la eficiencia productiva permite recortar la huella de carbono y transformar ese beneficio ambiental en activos comercializables mediante tecnología blockchain.
Una histórica incógnita sobrevuela la ganadería argentina: ¿es posible afrontar el costo de producir de manera sustentable y que resulte rentable? Un exhaustivo trabajo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) sobre el establecimiento Santa Unión —propiedad del especialista Víctor Tonelli en la Cuenca del Salado— acaba de ofrecer una respuesta concreta. La investigación comprobó que un manejo enfocado en la eficiencia no solo dispara la cantidad de carne producida, sino que convierte la reducción de gases de efecto invernadero en un activo digital con valor económico directo.
Los números del cambio: más kilos y menos huella ambiental
Durante el periodo 2021-2025, el predio ubicado en General Guido implementó una serie de tecnologías de proceso que transformaron sus indicadores operativos:
- Salto productivo: La producción de carne creció un 70,8%, pasando de 101,3 a 173,1 kg de peso vivo por hectárea.
- Reducción de emisiones: La intensidad de las emisiones bajó de 19,73 a 12,94 kg de $CO_2$ equivalente ($CO_2e$) por cada kilo de carne producido, ubicándose entre un 30% y un 40% por debajo del promedio regional (Business As Usual).
- Impacto acumulado: Se logró una reducción neta de 2.548,3 toneladas de CO2 en cinco años, sin necesidad de ampliar la superficie del campo.
La clave técnica: la calculadora del INTA y WWF
El proyecto se estructuró mediante la Calculadora de Huella de Carbono para Sistemas Ganaderos, desarrollada por el INTA junto a la Organización Mundial de Conservación (WWF). A diferencia de los sistemas de medición internacionales —pensados para modelos intensivos de Feedlot—, esta herramienta se diseñó para la realidad pastoril argentina bajo la metodología del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC).
El software evalúa variables clave como:
- Composición del rodeo y peso por categoría.
- Índices de reproducción y manejo de reservas forrajeras.
- Uso de silajes, fertilizantes y consumo de energía.
Las mejoras aplicadas en Santa Unión incluyeron la masificación de la inseminación artificial, la optimización del uso de suelos y una reestructuración de la recría y terminación del ganado.
De la sustentabilidad al mercado digital (Tokenización)
El aspecto más disruptivo de la experiencia es la capacidad de monetizar el beneficio ambiental. Al contar con sustento técnico y documental, la reducción de emisiones dejó de ser un dato teórico para convertirse en un activo financiero.
- Trazabilidad Blockchain: A través de la plataforma Biotoken, los datos certificados por el INTA se registraron en la red blockchain.
- Digitalización del crédito: Cada tonelada de CO2 evitada se convirtió en un activo digital tokenizado. Para el campo analizado, se generó un potencial de 2.548 activos digitales comercializables.
Como señala Alejandra Cámara, fundadora de la consultora Génesis, el salto hacia el activo digital permite desacoplar la gestión ambiental del producto físico (la carne), abriendo una vía de ingresos complementaria e independiente para el productor.
Un nuevo paradigma para el campo argentino
El balance del proyecto muestra que la sustentabilidad y el desarrollo económico no corren por vías separadas. Para el productor y especialista Víctor Tonelli, el trabajo conjunto entre los equipos de extensión del INTA y el sector privado fue la clave para sostener la toma de datos durante un lustro.
El caso de Santa Unión sienta un antecedente clave para el agronegocio regional: la adopción de buenas prácticas ganaderas no solo potencia el rendimiento técnico del suelo, sino que abre las puertas a los exigentes mercados internacionales que premian los atributos ambientales con valor monetario real.


