Boca y Arruabarrena buscan ante O’Higgins dar un paso adelante en las eliminatorias
La reciente derrota 0-3 ante Riestra, en el inicio del Torneo Clausura, añadió presión al equipo para conseguir la clasificación a la próxima ronda, que ya espera a Recoleta, de Paraguay. La victoria en la Bombonera había dejado una sensación ambivalente: aunque se logró la ventaja, el equipo mostró algunos momentos interesantes, sufrió más de lo previsto en defensa y, esencialmente, careció de ambición para buscar un segundo gol que asegurara la serie de manera más clara.
La diferencia mínima deja la revancha abierta y, poco después, el fuerte revés en el torneo local, aun con una mezcla de titulares y suplentes, complicó aún más la situación. También resurgen antecedentes recientes del club en estos encuentros, donde se han producido eliminaciones sorpresivas que han afectado a varios entrenadores.
Sin embargo, en el caso de Arruabarrena, un resultado desfavorable no pondría en riesgo su cargo, dado que su ciclo apenas comienza —este será solo su cuarto encuentro— y porque ahora podrá alinear al equipo que soñó desde su regreso, ya que cuenta con Paredes y la mayoría de los refuerzos disponibles, a pesar de que aún aguarda más incorporaciones, especialmente en el ataque. Para el Vasco, estos cruces tienen un significado especial. En su primera etapa fue campeón del torneo largo en 2015 y de la Copa Argentina, aunque su ciclo estuvo marcado por eliminaciones ante River en los octavos de final de la Sudamericana 2014 y la Libertadores 2015, junto a la final perdida por 4-0 frente a San Lorenzo en la Supercopa Argentina. Estos golpes opacaron una gestión que, con el tiempo, resultó más positiva en comparación con otros entrenadores posteriores.
Por ello, el técnico tiene mucho en juego. Optó por preservar a la mayoría de los titulares contra Riestra y ahora planea reforzar el mediocampo con la inclusión de Ascacibar, con el fin de brindar al equipo más presencia, solidez e intensidad en una zona crucial. La idea es que el exEstudiantes aporte equilibrio, facilite la salida de Paredes y permita que Boca recupere el balón más arriba para aprovechar las corridas de Sebastián Villa y atacar en espacios libres.
Sin Adam Bareiro, que aún lucha con una lesión lumbar y podría estar varias semanas alejado de las canchas, y con Milton Giménez, que ya se recuperó de una distensión en el aductor derecho y vuelve a estar convocado, el compañero del colombiano será Miguel Merentiel. Ambos compartieron delantera durante el primer semestre de 2023 y el cuerpo técnico considera que pueden complementarse mejor en un esquema que abandona el doble nueve para regresar a una única referencia de área. Leonel Flores, el juvenil que brilló en sus primeros partidos y fue titular ante Riestra, quedaría fuera del once inicial. A pesar de su buen rendimiento, Arruabarrena optaría por hombres con experiencia en este tipo de compromisos, por lo que el joven volvería a esperar su oportunidad desde el banco.
Boca enfrenta una considerable carga en partidos de este tipo, no solo por las eliminaciones, sino porque muchas de ellas han marcado puntos de quiebre en diferentes procesos. Desde que eliminó a Racing en los cuartos de final de la Copa Libertadores 2020, ha logrado ganar solo un partido de eliminación directa en 90 minutos por torneos internacionales: la serie contra Independiente del Valle en los octavos de final de la Sudamericana, bajo la dirección de Diego Martínez.
En el transcurso, ha caído en los cuartos de final de esa Copa frente a Cruzeiro, fue eliminado en el repechaje de la Libertadores 2025 ante Alianza Lima y se despidió en la fase de grupos en la edición 2026 tras perder en casa ante Universidad Católica. Esta serie de frustraciones se complementa con más de tres años sin títulos locales, un contexto que obliga a este nuevo Boca a ofrecer respuestas rápidamente.
Por su parte, O’Higgins tampoco posee un historia copera que intimide, pero llega con confianza en que la serie permanece abierta. El equipo chileno ha participado en cuatro ediciones de la Libertadores, tres de la Sudamericana y una de la Copa Conmebol, aunque generalmente ha sido eliminado en la fase de grupos, habiendo avanzado solo una vez, en la Libertadores de 1980. Nunca ha superado una instancia de eliminación directa.
También viene de hacer rotaciones con sus titulares el fin de semana, cayendo 2-0 ante Concepción en el torneo local, pero en Rancagua hay un ambiente optimista. Se espera un estadio lleno y un equipo listo para presionar desde el inicio. En la práctica del miércoles el plantel ensayó penales, con la esperanza de, al menos, llevar la serie a esa instancia. “Vamos a ir a buscar el partido, tratar de ser protagonistas, incomodar a Boca, presionarlo. No es un partido para salir a ver qué pasa, tendremos que hacer el desgaste”, anticipó el técnico argentino Lucas Bovaglio.
Con este panorama, Boca deberá enfrentar mucho más que una simple clasificación: será su primera prueba de carácter en el nuevo ciclo y una oportunidad para cambiar una historia reciente que aún pesa con fuerza.


