Regreso al barrio infantil: la nostálgica aventura de un creador japonés-argentino
En un reciente video dirigido a sus más de 1,28 millones de suscriptores, el creador de contenido japonés-argentino compartió sus impresiones sobre los cambios que ha experimentado el lugar, además de reflexionar acerca de las diferencias culturales entre Argentina y Japón.
Acompañado de su pareja, Naka recorrió las calles del barrio Marítimo en Berazategui, donde pasó su infancia. “Mi esposa deseaba ver el barrio donde yo me crié. Ha cambiado mucho desde entonces, hace 20 años había muy poco comercio”, comentó mientras caminaba por la zona.
Durante su recorrido, evocó memorias de su niñez: “En aquellos tiempos, mis amigos, que eran todos de CABA, venían a mi casa y llegaban bajándose en el tanque de agua, al que llamaron ‘el monumento a la pared’, pero en realidad es un tanque”.
Se detuvo en la plaza que solía visitar y se sintió gratamente sorprendido: “¡Wow!, hay muchos juegos ¡Qué buenos juegos hay en el barrio! Esto no estaba para nada antes”.
“Por suerte, no está vandalizado. Los chicos pueden venir y jugar tranquilos. La calesita sigue ahí, la renovaron, son nuevas, pero continúan. Hay máquinas de ejercicio que están en buen estado. Todo es genial. Me llena de orgullo”, agregó.
Naka también señaló que, a pesar de que Marítimo siempre ha sido un barrio seguro de clase media, la inseguridad es un tema presente, como en muchos otros lugares de Buenos Aires. Sin embargo, manifestó su satisfacción por el estado actual del barrio: “Me alegra mucho cómo está todo”.
En cuanto a la nostalgia, se mostró sincero: “No sé hasta qué punto me provoca nostalgia, ya que todo ha cambiado tanto. Yo solía jugar en casa, no era de salir mucho”.
Al fijar su mirada en los árboles de la plaza, Naka percibió una diferencia notable con Japón: “Ahora que lo pienso, en Japón no hay estos tipos de árboles. No hay ombúes. Aquí existe una cultura en torno a estos árboles, que suelen ser emblemáticos en la plaza. Con mis amigos del barrio solíamos jugar en esos árboles”.
Asimismo, destacó una costumbre local: “Aquí la gente alimenta a los perros, por eso les gusta estar cerca de las personas. En Japón, no hay perros callejeros; es poco común verlos en las calles”.
Después de su recorrido, Naka se reunió con su familia, que todavía reside en la zona. En otro video, relató su trayectoria entre Argentina y Japón: “A los 5 años fui a jardín de infantes en Okinawa, donde aprendí japonés. Luego regresé a Argentina, donde aprendí español y olvidé el japonés. A los 14 años volví a Japón y retomé el idioma y la cultura japonesa”.
El retorno no resultó sencillo: “Los primeros seis meses en Japón no tenía computadora, apenas un televisor. Regresar a casa era muy triste. Luego pude adquirir una computadora y, gracias a internet, buscaba contactar a amigos. Era la época del fotolog… el resto es historia”.
Naka se convirtió en uno de los primeros creadores en mostrar la vida cotidiana en Japón en español. Comenzó a publicar videos a fines de 2014, con el objetivo de ofrecer una perspectiva auténtica y sin filtros sobre la sociedad japonesa, más allá del anime y la tecnología.
“Uno va cambiando, evolucionando, a veces involucionando. Los primeros videos eran una versión corta de lo que hacía antes y fui probando formatos. Me adapté. Actualmente, el formato con el que me siento más cómodo es caminando por la calle y hablando; necesito que sea más dinámico”, explicó.
Hoy en día, a través de su canal Japatonic, Naka continúa explorando los contrastes culturales, la gastronomía y la vida cotidiana de un residente japonés, brindando a sus seguidores una visión auténtica de Japón y de su propia historia.


