Un experimento sobre la limpieza de jeans sorprendió con sus hallazgos
En 2011, un estudiante de la Universidad de Alberta se propuso usar el mismo par de jeans durante aproximadamente 15 meses sin lavarlo. Su objetivo inicial se alineaba con una tendencia que sugiere que evitar el lavado por períodos prolongados puede ayudar al denim a ajustarse mejor al cuerpo, creando marcas de desgaste únicas.
Cuando llegó el momento de limpiarlo, Rachel McQueen, profesora de ciencias textiles en la misma universidad, vio una oportunidad para examinar lo que había ocurrido en la tela tras tantos meses de uso.
Se tomaron muestras de diversas áreas del pantalón y se analizó su carga bacteriana. Luego, el jean fue lavado y utilizado nuevamente durante dos semanas antes de repetir las mediciones.
Los resultados mostraron que tras 15 meses sin lavado, la cantidad de bacterias era casi equivalente a la observada tras solo dos semanas de uso posterior al lavado. Esto sugiere que la población bacteriana no aumenta de manera indefinida con el tiempo.
En la entrepierna se encontraron entre 8.000 y 10.000 unidades formadoras de colonias por centímetro cuadrado, mientras que en otras zonas la cifra era inferior.
Un dato relevante fue que las bacterias detectadas eran en su mayoría microorganismos comunes de la piel, y no se hallaron bacterias intestinales como Escherichia coli en las muestras estudiadas.
Este estudio mostró que los jeans pueden tolerar períodos de uso mucho más largos de lo que muchos podrían suponer. McQueen destacó que una persona en buen estado de salud puede esperar varias semanas entre lavados, sugiriendo un mes como una frecuencia razonable en ciertas circunstancias.
Factores como la actividad física, el clima, la transpiración, las manchas y el contacto con superficies sucias alteran significativamente la situación. En casos donde el pantalón emite un olor desagradable, tiene manchas o estuvo en contacto con contaminantes, no tiene sentido esperar para cumplir un plazo específico.
Una de las características más destacadas del denim es su durabilidad. Lavar los jeans después de cada uso puede llevar a una pérdida de color acelerada, alterar su forma y desgastar las fibras prematuramente.
Por esto, ante una mancha pequeña, a menudo es suficiente limpiar esa área específica en lugar de lavar la prenda por completo.
Una postura similar fue promovida por Chip Bergh, un reconocido ejecutivo de Levi’s, quien afirmó que no acostumbraba a lavar sus jeans. Sus observaciones inicialmente fueron malinterpretadas como que nunca los limpiaba, aunque luego clarificó que sí realizaba lavados manuales y limpieza localizada cuando era necesario.
También es recomendable ventilar la prenda entre usos, lo que permite que algunos compuestos que causan olores se disipen antes de quedar atrapados en la tela.
Por otro lado, una recomendación popular carece de fundamentos sólidos: poner los jeans en el congelador.
La idea es que el frío elimina las bacterias y el olor, pero congelar una prenda en casa no garantiza la eliminación de microorganismos. Algunas bacterias pueden sobrevivir a las bajas temperaturas y volver a multiplicarse una vez que el jean recupera la temperatura ambiente. Además, el congelador no elimina sudor, grasa corporal, manchas o cualquier otra sustancia acumulada en las fibras.


