23 junio, 2026

Un profesor de historia de Epuyén abandona su trabajo para seguir a la Selección en el Mundial: “Este deporte me mueve”

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Hace una semana, alrededor de 35.000 fanáticos argentinos vivieron otra noche mágica de Lionel Messi en el Estadio Kansas City, celebrando sus tres goles con cánticos y vítores hasta quedar afónicos. Entre ellos se encontraba Enzo Daniel Jones (28), un profesor de historia de Epuyén que decidió dejar su puesto laboral, empacar sus pertenencias y viajar a Estados Unidos para acompañar a la Selección Argentina en el Mundial, emprendiendo una travesía que ya abarca más de 3.500 kilómetros. Sin embargo, como en un partido de fútbol, un obstáculo puede complicar su aventura mundialista.

Sus alumnos le enviaron mensajes como “Profe no se olvide de nosotros”, “Ese es mi profesor”, y “Me hubiera aprobado antes de irse” al enterarse de que él estaba en Kansas para vivir el torneo más importante del mundo y, además, el sexto Mundial de Messi. Un sueño que muchos hinchas anhelan, pero pocos logran cumplir. Enzo les aconsejó: “Estudien para que puedan lograr las cosas que quieren hacer”.

El viernes 12 de junio, Enzo se despidió de su aula en la escuela secundaria de Cushamen, situada en el noroeste de Chubut, para sumarse a las tribunas repletas de camisetas celestes y blancas. Se desempeñaba como profesor de historia para estudiantes de primero a sexto año, salvo en cuarto. “Ya había avisado al director que en tres semanas me iba. Le fui contando hasta que presenté la renuncia. Él estaba al tanto de mis planes, así que todo estaba organizado”, aclara.

Enzo ahorró lo que pudo, hizo cálculos y tomó la decisión más importante de su vida. “Soy soltero y no tengo hijos, así que mis gastos son solo para mí. No soy un derrochador, pero este deporte me apasiona y pensé que no tendría otra oportunidad así de grande para tener dinero, renunciar y lanzarme a esta experiencia”, comentó.

Sin estar seguro del gasto en entradas, optó por comprar solo el pasaje de ida. Si los boletos resultaran demasiado costosos, su aventura se limitaría a unos días. Al llegar a Miami, las autoridades migratorias mostraron escepticismo sobre su asistencia al Mundial y le otorgaron un permiso de 15 días. Debería regresar a Argentina el 26 de junio, pero su deseo es extender su estadía hasta el 5 de julio.

“La visa estaba en orden. No tenía pasaje de salida porque no sabía cuánto tiempo me podría quedar. Me solicitaron una fecha de retorno y me asignaron el 26. No me creyeron cuando afirmé que venía al Mundial, pero si me quedo sin dinero, tendré que marcharme”, agregó.

En Miami, rápidamente hizo amistad con un correntino, Juan Fernando Vega, quien lo conectó con otros argentinos. “Es asombrosa la camaradería aquí, cómo se forjan lazos”, relató.

Vega le facilitó el contacto de otro compatriota que iba a Kansas, quien le propuso viajar juntos en auto. “En cinco días, pasé de estar en Epuyén a Kansas, una diferencia monumental”, reconoció.

La distancia entre Miami y Kansas es de 2.700 kilómetros. Enzo viajó durante dos días junto a otros tres argentinos. “Lo conocí por la noche y, doce horas más tarde, ya estaba invitándome a un viaje con sus amigos. Que confiaran en mí fue especial, aunque parezca extraño”, añadió.

En el camino, hicieron una parada para visitar a un amigo en Estados Unidos, donde disfrutaron de un asado y descansaron antes de continuar. “El viaje es mucho más económico porque viajas en auto y compartes gastos”, detalló.

Enzo llegó a Kansas justo a tiempo para el banderazo y pudo comprar una entrada a 600 dólares para ver a Argentina enfrentar a Argelia y disfrutar de la brillante actuación de Messi. “Parece que está desconectado, pero siempre encuentra un espacio, acelera y sientes que algo emocionante está por suceder”, expresó con emoción.

Una vez finalizado el partido, continuó su aventura, dirigiéndose a Dallas, donde Argentina jugará este lunes contra Austria en la segunda jornada de la fase de grupos.

Enzo y sus amigos tomaron un colectivo hacia Van Vuren, en Arkansas. “Llegamos a un pueblo aislado, donde no había ni un banco para dormir, solo sillas. Nos quedamos cuatro horas y luego otro colectivo nos llevó a Oklahoma”, relató.

Allí conocieron a un estadounidense que les obsequió una camiseta y los invitó a recorrer parte de la famosa ruta 66. “Viajamos con alguien que conocimos hace media hora, parece sacado de una película. Si vas en avión, pierdes toda esta experiencia. Así se conocen diferentes climas y culturas, y puedes notar la influencia latina”, comentó.

“Aquí te encuentras con otras personas que viajan en auto y te ofrecen un lugar. Te embarcas con ellos”, añadió. Así llegaron a Dallas, donde Argentina busca un nuevo triunfo que los acerque a la próxima fase. Hasta el momento, Enzo estaba tratando de conseguir una entrada para volver a estar en las gradas apoyando a la selección y a Messi, aunque la reventa era considerablemente más cara, con los boletos más accesibles alcanzando los 1.700 dólares.

La familia de Enzo considera que su viaje es poco sensato. “Soy una persona tranquila, casi no viajo, y de repente me voy a vivir esto”, reconoce. Su meta es prolongar su experiencia hasta el 5 de julio. Hizo cuentas y aún le restan kilómetros, estadios e historias por vivir.

“El temor de ellos en migraciones es que me quede aquí, pero eso no sucederá. Solo pido una semanita más para disfrutar”, concluyó.

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