20 mayo, 2024

Satellogic debuta en el Nasdaq y podría convertirse en el nuevo “unicornio” argentino

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La firma Satellogic, creada por el argentino Emiliano Kargieman, hará su debut oficial este miércoles en el panel Nasdaq de la bolsa de Nueva York. La operación podría convertir a la empresa que se dedica a poner en órbita los llamados nanosatélites en un nuevo unicornio argentino, es decir empresas con valuación de mercado superior a los 1.000 millones de dólares.

La novedad la comunicó el martes por la tarde en twitter el propio Kargieman. La salida a bolsa ocurre pocos días después de que la empresa captara un aporte de capital de nada menos que US$ 150 millones de dólares de parte el fondo de inversión que regentea el ex secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Steven Mnuchin.

Por lo visto los accionistas de SATL no se asustaron por el sacudón que está sufriendo el Nasdaq en la últimas semanas. Es que las empresas tecnológicas, cuyos precios crecieron mientras duró la política de tasa cero de la Reserva Federal de los Estados Unidos están ahora sufriendo por la amenaza del encarecimiento del dinero.​

Satellogic será negociada en el Nasdaq como SATL. La empresa está rodeando la Tierra con una constelación de nanosatélites de bajo costo para estudiar todo tipo de fenómenos en tiempo real: desde el cambio climático hasta el tráfico en las rutas o la producción agrícola del planeta.

El objetivo final es el armado de una constelación de 300 satélites, todos de manufactura propia, no más allá de 2025.

Ya lanzó 17 satélites comerciales que están en órbita con nombres muy argentinos: entre ellos, Fresco y Batata, Capitán Beto, Tita, Manolito y Milanesat.

Creada en 2010, la compañía ya llevaba recaudados US$ 150 millones, pero hora está a punto de ingresar al exclusivo club de los unicornios, tal como se conocen a las empresas valuadas en más de US$ 1.000 millones. Esa es la marca teórica, que ya cruzaron Mercado Libre, Globant, OLX, Despegar y Auth0. Satellogic lanzó su primer microsatélite al espacio en 2013, bautizado como “Capitán Beto”, y comenzó a orbitar el 26 de abril. Luego vinieron otros: “Manolito”, “Tita”, “Fresco”, “Batata” y “Milanesat”, todos nombres criollos muy reconocibles para los argentinos. Tienen aspecto de un secarropas: pesan 38,5 kilos y miden 82 centímetros.

La aventura de Satellogic viene ganado altura. A principios de año, anunciaron un acuerdo con Space X, la empresa aeroespacial del fundador de Tesla, Elon Musk, para incrementar el ritmo de lanzamientos de los microsatélites. La semana pasada, lanzaron al espacio los primeros 4 a bordo del cohete Falcon 9 desde Cabo Cañaveral, Estados Unidos, que se sumaron a los 13 que ya estaban en órbita.

Los ingresos brutos de Satellogic totalizarán aproximadamente US$ 262 millones.

Se espera que la transacción permita a Satellogic escalar su constelación de satélites, recopilar y analizar mapas semanales de la Tierra para 2023 y crear un catálogo en vivo de cada metro cuadrado de la Tierra diariamente a partir de entonces, lo que permitirá inmensas aplicaciones comerciales, gubernamentales y de sustentabilidad.

“El objetivo es que investigadores y empresas cuenten con información en tiempo real de lo que acontece en el planeta a un costo sustancialmente inferior del actual”, señala. Sabe que está en una carrera contra reloj, porque han surgido varios competidores con objetivos parecidos.

El año pasado se fusionó con CF Acquisition Corp. V con el objetivo de cotizar en la bolsa de Nueva York. En ese momento su valuación de mercado escaló a US$ 850 millones.

La capacidad de cada uno de los nanosatélites permite recopilar unos 300.000 kilómetros cuadrados de datos por día. Pueden producir videos en movimiento completo de hasta dos minutos de duración.

Son una empresa de observación de la Tierra que está integrada verticalmente. Diseñan y fabrican cada uno de los sensores y los componentes que van en los satélites, los operan y bajan la información.

De acuerdo a distintas evaluaciones, el potencial de las aplicaciones comerciales de observación de la Tierra permiten valuar un mercado de más de US$140.000 millones.

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