14 junio, 2024

“Rodrigazo” versus crisis del 2001: cuál es más factible según Domingo Cavallo

0

“La crisis económica actual se parece mucho más a la de 1974 que a la de 2001”. La idea de un posible “Rodrigazo”, redunda en los análisis del ex ministro de Economía Domingo Cavallo. En un posteo en su blog esta semana, hace un profundo análisis sobre la crisis económica argentina, la posibilidad de una hiperinflación, y puso en el eje la necesidad de que Alberto Fernández y Cristina Kirchner muestren unidad.

Según el ex ministro, sin esa unidad política, “se seguirá profundizando la decadencia y agravando la inflación”.

“Para salir del atolladero en el que se encuentra Argentina se necesita un giro de 180 grados en la organización económica y un gran compromiso con la ética y la justicia”, señaló.

A partir del 15 de diciembre, más que una convocatoria a las demás fuerzas políticas y a los sectores sociales, “el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner tiene que unificar personería y lograr que todos sus integrantes demuestren pertenecer a un equipo”.

“La experiencia de la crisis de 1974-1975 mucho más que la de la crisis 2001-2002, es la que puede aportar elementos de juicio para entender los peligros que Argentina enfrentará en el período 2022-2023”, destacó Cavallo

En ese sentido, explicó que “no hay crisis bancaria en puerta” pero que el peligro de que se reedite un fenómeno parecido al del 2002 existe a causa de que “es muy frecuente escuchar en los círculos del Gobierno decir que el problema de la economia es el bimonetarismo y que la solución va a pasar por otra desdolarización compulsiva”, detalló.

Para el economista, “una comparación mucho más relevante es entre la situación que se vive hoy con la que se vivió entre el segundo semestre de 1974 y el primer semestre de 1975”. Y en ese sentido, el peligro para él es que entre 2022 y 2023 se repita la experiencia de 1975-1976.

Para Cavallo, hoy el principal problema a resolver es el de la inflación. “La inflación no sólo es elevada (50% anual), sino que está reprimida por congelamiento de tarifas y controles de precios”, aseguró.

¿Hay posibilidad de un rodrigazo?
Sin embargo, tras mostrar por qué la crisis actual se aleja de la debacle del 2001, el economista explicó cuáles son las semejanzas de la situación actual con la que precedió “al Rodrigazo”.

“El plan Gelbard que se elaboró en base a una negociación entre la CGT de entonces y la Confederación General Económica que era el ámbito empresarial donde siempre había militado José Ber Gelbard, generó fuertes desequilibrios macro-económicos y de precios relativos que recién se pusieron de manifiesto luego de la muerte de Perón”, argumentó. “Esos desequilibrios eran muy parecidos a los que se observan hoy en la economía argentina”, sumó.

A su entender, el Gobierno se niega a presentar un plan que permita negociar con el FMI “porque sospecha que el mismo exigiría incluir medidas como las que provocaron el Rodrigazo”.

El ex ministro de Economía dijo que su impresión sobre la iniciativa de la que ha comenzado a hablar el Gobierno para después de las elecciones, “apunta más bien a un Pacto Social”, como el que logró Gelbard bajo el liderazgo de Perón. El gran problema es, para el ex ministro, que “ni Cristina Fernández de Kirchner y mucho menos Alberto Fernández tienen hoy un liderazgo indiscutible y esperanzador”.

El economista Jorge Ingaramo coincidió con Cavallo sobre que a la Argentina la complican con las “pavadas políticas”. Y para él, el país tiene “todo a favor para armar un plan económico”.

Para el economista, “entre las elecciones y navidad tienen 40 días y ahora no saben cómo llegar al 14 de noviembre” por lo que “tratan de tranquilizar por cualquier medio”.

En tal sentido, aseguró que “el virtuosismo fiscal de enero a mayo desapareció por el plan platita”. Pero a diferencia de Cavallo, Ingaramo dijo que “la guita que está en la calle no alcanza para un rodrigazo”.

​“Esto tiene un fuerte olor a fin de ciclo, terminación de liderazgo”, detalló.

Consultado por cuál sería su decisión si estuviera en el lugar de Alberto Fernández, Ingaramo no lo dudó: “Si fuera el presidente arreglo con el Fondo el 15 de noviembre a la mañana”.

Sobre los números de la Argentina, Ingaramo explicó que “la recaudación tributaria no es mala”. “El mercado le prestó la semana pasada en plazo a febrero a tasa variable a Guzmán al 42,08 y en marzo al 42,79. Y las acciones en dólares crecieron 36%”, agregó.

Para el economista, “el estallido se puede evitar con un plan, con un equipo nuevo que decida incinerarse en ese dolor de hacer los cambios, el ajuste”. Y aseguró que “este año la Argentina fue soja, suerte y Derechos especiales de giro. El año que viene va a ser soja, suerte y plan inevitablemente”.

Qué fue el rodrigazo
“Mañana me matan o mañana empezamos a hacer las cosas bien”. Con esa frase, Celestino Rodrigo explicó lo que haría al día siguiente, el 4 de junio de 1975: el plan conocido como “Rodrigazo”. El ministro de Economía había asumido el 2 de junio, después de haber sido secretario de Seguridad Social. Había sido catapultado a ese puesto por decisión del ministro de Bienestar Social, José López Rega.

El “Rodrigazo” consistió en devaluar el peso ley llevándolo de 10 a 26 en lo que hacía al dólar comercial; el dólar financiero pasó de 15 a 30 pesos ley, y se creó un nuevo tipo de cambio turístico, en 45 pesos.

Nunca en la Argentina había habido semejante ajuste de precios relativos, ni tanta inflación y devaluación, más una recesión que acabó con 11 años seguidos de crecimiento. Y todo en un contexto de vacío de poder tras la muerte de Perón en 1974.

Rodrigo tenía así la esperanza de quitar expectativas sobre el dólar paralelo, que subía sin pausa.

Sin embargo, al mes y medio, Rodrigo volvió a devaluar. En tanto, las reservas internacionales se desinflaban y pasaban de 1.400 millones de dólares a fines de 1974, a 700 millones en junio del 75. La perspectiva era una inminente cesación de pagos con una deuda externa de US$ 10.000 millones.

Rodrigo quería adelantar los precios a los salarios para luego estabilizar, pero el sindicalismo rechazó los planteos del trío Isabel-López Rega-Rodrigo que limitaban las subas de salarios por paritarias a 38% y luego a 40%. Los gremios lograban en cambio aumentos de 70% o más, pues desde el sector liberal que ganó el gobierno se alentaba una explosión que terminara de una vez con el anterior control de precios, que rigió en 1973/75.

La Presidenta consultó con López Rega, que se mantuvo intransigente. Y la CGT decretó un contundente paro general de 48 horas acompañado por los gremios combativos.

Rodrigo renunció el 21 de julio, dos días después que López Rega huyera del país. Estuvo preso casi 4 años. En 1987, falleció.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *