12 agosto, 2026

Los supermercados achican sus locales y apuestan a las compras de cercanía

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ZURICH, SWITZERLAND - CIRCA OCTOBER, 2018: interior shot of Migrolino convenience store.

Con la inflación más controlada pero el consumo todavía lejos de los niveles de años anteriores, el supermercadismo argentino atraviesa un cambio de estrategia: las grandes superficies pierden protagonismo frente a los formatos de proximidad, con locales más pequeños, compras rápidas y un surtido concentrado en productos de uso cotidiano.

El fenómeno responde a un consumidor que realiza compras más frecuentes y de menor monto, y que prioriza la cercanía y la rapidez por sobre el abastecimiento mensual. A esto se suma el crecimiento del comercio electrónico y de las aplicaciones de entrega, que redujeron la necesidad de concentrar grandes volúmenes de compras en una sola visita.

La tendencia se refleja en el avance de nuevos formatos de hasta 200 metros cuadrados, con alrededor de 2000 productos de categorías esenciales como alimentos, bebidas, productos frescos, limpieza y perfumería. Algunas de estas propuestas ya comenzaron a funcionar en distintos barrios de la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, con nuevas aperturas previstas.

El cambio también alcanza a cadenas que históricamente concentraron su expansión en grandes sucursales. Se multiplican los modelos de tiendas barriales y locales de menor superficie, ubicados en zonas urbanas densamente pobladas y de alto tránsito, con un surtido más acotado y orientado a las compras de reposición.

En este proceso, los formatos pequeños muestran un mayor potencial de expansión que los hipermercados tradicionales. La estrategia apunta a reducir la superficie necesaria para operar y, al mismo tiempo, aumentar la cantidad de puntos de venta para acercarse a los consumidores.

La transformación marca un giro respecto del modelo que durante décadas dominó al sector, basado en grandes establecimientos y compras de mayor volumen. Ahora, la prioridad está puesta en ampliar la cobertura territorial y facilitar el acceso cotidiano a los productos.

El avance de los formatos de cercanía también modifica las estrategias de las cadenas que ya cuentan con una fuerte presencia barrial. En un mercado donde el consumo continúa contenido, el desafío pasa por adaptar la estructura comercial a nuevos hábitos de compra y a una mayor búsqueda de conveniencia.

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