24 agosto, 2026

De la máxima ambición a la realidad política: el oficialismo ajusta su enfoque

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NOTICIAS ARGENTINAS BAIRES, AGOSTO 7: Cierre de campaña de Javier Milei en CABA. Foto NA: DANIEL VIDES

El debate actual gira en torno al mundial, la figura de Trump y sus ambiciones, desde la idea de anexionar Groenlandia hasta influir en la FIFA. Esta atmósfera, aunque cautivadora, nos aleja de la situación política local que es importante abordar.

Hasta el momento, la idea del “vamos por todo”, simbolizada por el color violeta, parece haber llegado a su fin. Esta noción de hegemonía, encarnada en el lema de “solos podemos”, se extinguió con la salida de Adorni, quien representaba el último bastión de ese ideario. Adorni, considerado un líder nacionalista, creía en la capacidad exclusiva de su agrupación para alcanzar el éxito.

La percepción de poder absoluto que transmitía este concepto había tomado fuerza en octubre del año pasado, tras el triunfo de Milei en diversas elecciones. En ese contexto, Karina Milei expresó: “Yo puedo. Ven que tenía razón yo y no Santiago Caputo. Vamos a hacerlos pasar por la pinturería a todos. Nosotros podemos tener la hegemonía y serán todos violetas”. Sin embargo, con el tiempo, la situación ha cambiado. La llegada de Santilli, un político con amplia trayectoria, ha desdibujado esta imagen. Alrededor de los hermanos Milei hay una serie de actores que no están ligados a ellos desde su origen, lo cual evidencia un cambio hacia la negociación.

El oficialismo ha comenzado a percibir la necesidad de establecer acuerdos para encaminarse hacia la reelección, un indicativo de un giro hacia la Realpolitik. La narrativa que Milei sostenía sobre estos pactos ha tenido un giro significativo. Había sido bastante crítica sobre los compromisos políticos, responsabilizando a quienes promovían un consenso de corrupción e intereses personales.

A pesar de lo inicialmente planteado, la dinámica ha cambiado. La foto de los 13 gobernadores presentes en la asunción de Santilli es un claro indicio de la nueva política de entendimiento entre diferentes sectores. Esta colaboración se convierte en esencial para poder avanzar con las leyes que requieren apoyo en el Congreso, donde ambas partes, gobernadores y el Poder Central, tienen necesidades mutuas.

Este nuevo enfoque implica escuchar activamente, algo que el gobierno había descuidado en meses anteriores. Ahora enfrenta la exigencia de fortalecer a las provincias, entre otras cuestiones, la posibilidad de eliminar o suspender las PASO. La lógica detrás de esta acción radica en que el oficialismo, al estar organizado, podría buscar dificultar la capacidad de organización de sus adversarios.

Por otro lado, la abolición de las PASO se suma al debate de su elevado costo y si sigue cumpliendo su función democratizadora que, al momento de su implementación, resultó ser un avance para las internas abiertas. Sin embargo, esta percepción puede variar en el contexto actual, donde el énfasis se ha desplazado a cómo podrían facilitar la organización de la oposición.

La reciente inclusión de figuras del ámbito político, como Santilli y otros, permite visualizar una adaptación al contexto necesario para complicar la situación del peronismo. La expectativa del gobierno parece orientarse a eliminar o suspender las PASO, aunque su éxito aún está por verse.

Un tema de discusión permanece claramente centrado en la economía. Bajo esta premisa, el gobierno reconoce que la situación económica podría definir el futuro político. Una voz del oficialismo declaró: “La economía se va a llevar puesta la política”.

En medio de esta conversación, surgen eventos paralelos, como el caso Libra, donde decisiones tomadas por el juez Marcelo Martínez de Giorgi han repercutido, debilitando la causa que involucra a denunciantes. La fecha y el contexto en los que se desarrolló esta decisión despiertan interrogantes sobre la influencia del gobierno en el Poder Judicial.

A medida que avanzan los días, muchos cuestionan la posibilidad de que existan movimientos para garantizar un cierto nivel de impunidad en torno a temas delicados. No obstante, lo que parece claro es que en el contexto actual, existe un clima de desinterés general por avanzar en el caso Libra, lo que podría interpretarse tanto como una estrategia política como una oportunidad a evitar desbordes institucionales. Ciertamente, resulta un escenario complejo que podría afectar a todos los actores del sistema político que, en un momento de crisis, se enfrentan a decisiones que serán decisivas para el futuro.

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