Computadoras, tablets y celulares: dos especialistas alertan sobre los hábitos que afectan la concentración
El fenómeno alcanza a adultos y adolescentes, aunque los riesgos dependen del dispositivo, la edad y la actividad que se realiza.
En un análisis, María Solano Altaba e Ignacio Blanco-Alfonso, especialistas de la Universidad CEU San Pablo, señalan que cada pantalla presenta riesgos específicos. Por eso, administrar el tiempo de conexión es clave para evitar que la tecnología termine imponiéndose en la rutina.
Las computadoras de escritorio y portátiles fueron una de las principales vías de acceso a la vida digital. Aunque durante mucho tiempo se vincularon sobre todo con el trabajo y el estudio, también se convirtieron en herramientas centrales para el entretenimiento y el uso de redes sociales.
Entre los riesgos más relevantes de su uso se encuentran:
Las tablets, por su parte, se emplean en actividades de entretenimiento, educativas y laborales. Su tamaño y facilidad para transportarlas permiten usarlas en distintos lugares y para tareas parecidas a las que se hacen en una computadora.
El uso de estos dispositivos durante la infancia genera preocupación, en particular cuando se destinan a ver videos, escuchar música o jugar durante períodos prolongados.
Entre los aspectos que señalan los especialistas se encuentran:
Los autores advierten que estos dispositivos están diseñados para “atraer y capturar nuestra atención siempre que sea posible”. En consecuencia, las alertas y los avisos pueden interrumpir una actividad de manera reiterada y producir más estrés del que advertimos.
Los celulares, sobre todo desde la aparición de los smartphones, modificaron la relación cotidiana con la tecnología. De herramientas para hacer llamadas y enviar mensajes, pasaron a servir para trabajar, comprar, leer, mirar películas y recorrer las redes sociales.
Su presencia es casi universal: apenas el 0,6% de los hogares carece de teléfono móvil y el 97,4% tiene acceso a internet, de acuerdo con los datos citados por los especialistas.
El problema no reside únicamente en la cantidad de funciones disponibles, sino también en los mecanismos que incentivan el uso permanente. Muchas aplicaciones están concebidas para prolongar la permanencia y el consumo de contenidos. El análisis también cita cifras sobre este fenómeno:
No solo importa cuánto tiempo se usa el celular, sino también cómo están concebidas algunas de sus aplicaciones. Según los especialistas, “buena parte de sus aplicaciones de entretenimiento están creadas precisamente para fomentar su uso y favorecer la permanencia cuanto más tiempo mejor”.
Las redes sociales estimulan la búsqueda continua de novedades y pueden dar lugar a hábitos difíciles de controlar. A su vez, el contenido que se consume puede repercutir en el bienestar emocional.
La tecnología digital es útil para trabajar, estudiar y comunicarse, pero cada dispositivo conlleva riesgos asociados a su uso. Identificarlos permite adoptar hábitos que ayuden a aprovechar sus ventajas sin perder el control del tiempo de conexión.
Para ello, conviene definir con qué propósito se utiliza cada pantalla, advertir cuándo las notificaciones interrumpen una tarea y establecer límites entre el trabajo y el entretenimiento.
La multitarea, las interrupciones y el consumo prolongado pueden perjudicar la concentración y complicar la organización del tiempo. Gestionar los hábitos digitales y regular las horas frente a cada dispositivo son medidas esenciales para evitar que las pantallas ocupen todos los momentos del día.


