La Iglesia y los movimientos populares ratificaron su alianza en La Matanza
Tras dos jornadas de deliberaciones, los participantes reafirmaron la defensa de la tierra, el techo y el trabajo como derechos fundamentales y reclamaron una mayor participación de la sociedad y del Estado para acompañar a las comunidades más vulnerables, afectadas por las desigualdades y la exclusión social.
Las organizaciones también expresaron su preocupación por los efectos de las transformaciones tecnológicas y productivas. En ese sentido, advirtieron que esos cambios no deben habilitar nuevas formas de saqueo ni convertir territorios en zonas de sacrificio. Además, plantearon que las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial deben estar al servicio de la sociedad y no contribuir a concentrar el poder y la riqueza.
La convocatoria contó con la participación de autoridades eclesiásticas y referentes vinculados con la asistencia social y los movimientos populares. Entre ellos estuvieron el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo; el titular de Cáritas, Gustavo Carrara; el obispo de San Justo, Eduardo García; y representantes de organismos de la Santa Sede dedicados al desarrollo humano integral.
Durante el encuentro se leyó un mensaje de la prefecta del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral del Vaticano, quien se encontraba en Buenos Aires, pero no pudo asistir. El organismo tiene entre sus funciones promover iniciativas vinculadas con la dignidad humana, la justicia social y la atención de las poblaciones vulnerables, y mantiene un vínculo directo con las organizaciones sociales.
En su intervención, Carrara destacó la importancia de que la Iglesia y los movimientos populares compartan un camino de trabajo para defender la dignidad de las personas y acompañar a quienes atraviesan situaciones de fragilidad. Colombo, por su parte, transmitió el saludo de los obispos y remarcó la necesidad de sostener una relación permanente y recíproca entre la Iglesia y las organizaciones sociales.
El mensaje enviado desde el Vaticano recuperó las palabras que León XIV transmitió en octubre pasado a dirigentes sociales, cuando reafirmó que la tierra, la vivienda y el trabajo constituyen derechos sagrados.
La intervención también evocó los encuentros que, hace aproximadamente dos décadas, el entonces cardenal Jorge Bergoglio mantuvo en Buenos Aires con trabajadores cartoneros. Aquellas experiencias, marcadas por la preocupación ante la exclusión y la denominada cultura del descarte, fueron señaladas como uno de los antecedentes de los encuentros mundiales de movimientos populares impulsados durante el pontificado de Francisco.
El texto destacó que esas convocatorias buscan generar espacios de fraternidad, organización y acompañamiento para que las distintas agrupaciones puedan trabajar de manera conjunta frente a los problemas sociales.
Asimismo, se planteó que la tarea de la Iglesia consiste en acompañar a la humanidad desde el respeto por la dignidad de las personas y la búsqueda compartida de justicia, amor y paz. En esa línea, se sostuvo que la reconstrucción de las comunidades requiere responsabilidad colectiva y la participación de distintos sectores de la sociedad.
Durante las deliberaciones también se abordaron los desafíos vinculados con una encíclica presentada por León XIV en mayo de este año. Entre los puntos destacados figuraron los riesgos de utilizar la tecnología como una vía para eludir los límites y las fragilidades humanas, en lugar de ponerla al servicio del bienestar común.
El mensaje concluyó con un reconocimiento al papel de los movimientos populares en la construcción de una sociedad más justa y solidaria. Según se planteó, la organización colectiva permite enfrentar situaciones de exclusión y demuestra que cada persona puede contribuir, desde sus posibilidades, a responder a los desafíos sociales.


