5 octubre, 2026

Dólares, reservas y exportaciones: crece la discusión sobre el fin de la restricción externa

0
La economía argentina atraviesa una situación poco habitual: mientras la actividad interna permanece estancada y aumenta la demanda de dólares, el país mantiene un flujo significativo de divisas provenientes de sus exportaciones. Esta combinación reavivó el debate sobre si la tradicional “restricción externa” que condicionó a la economía argentina podría estar perdiendo fuerza.

El escenario se da además en un contexto internacional adverso para los mercados emergentes. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años supera el 5,2% y el dólar mantiene una tendencia de apreciación. Históricamente, movimientos de esta magnitud tuvieron efectos negativos sobre Argentina.

A nivel local, los últimos datos oficiales muestran una economía debilitada. En julio, la actividad económica retrocedió casi 3% mensual y se espera que el tercer trimestre pueda configurar una recesión técnica. Al mismo tiempo, la pobreza aumentó durante la primera mitad del año, en un escenario de deterioro de los ingresos laborales, incluso entre los trabajadores informales.

Sin embargo, el comportamiento del frente externo presenta una dinámica diferente. En septiembre, el sector agropecuario liquidó US$3.228 millones, aunque el Banco Central compró apenas US$473 millones en el Mercado Libre de Cambios. Una parte importante de esas adquisiciones se concentró en la última jornada hábil del mes.

Este comportamiento generó interrogantes sobre el destino de los dólares que ingresan al país. Entre las hipótesis planteadas aparece una mayor dolarización de las carteras privadas, junto con un posible traslado de posiciones desde instrumentos dólar linked hacia dólares al contado.

Otro factor analizado es la diferencia entre el volumen de divisas generado por las exportaciones y el que efectivamente termina ingresando al mercado oficial. También se evaluó si una menor liquidación del sector energético podría explicar parte de la brecha, aunque el nivel de los precios internacionales de las materias primas lleva a priorizar la hipótesis de una mayor demanda privada de dólares.

Al mismo tiempo, un análisis sobre el mercado cambiario señaló que tanto la oferta como la demanda privada de divisas alcanzaron en septiembre niveles récord. Entre los factores que impulsaron este comportamiento aparecen la eliminación de retenciones y la suba de los precios internacionales.

El Banco Central, por su parte, incrementó durante esta semana el ritmo de acumulación de reservas. Las proyecciones apuntan a que las compras podrían mantenerse elevadas durante el último trimestre, en un escenario en el que todavía existe una liquidación pendiente del sector agropecuario estimada en US$9.000 millones. A esto se suman la emisión de Obligaciones Negociables y la necesidad de incentivar la actividad del mercado cambiario.

Los datos de la balanza de pagos también muestran una mejora significativa del frente externo. Según el INDEC, la cuenta corriente pasó de registrar un déficit de US$2.452 millones en el segundo trimestre de 2025 a un superávit de US$2.214 millones en el mismo período de 2026.

El principal aporte provino del intercambio de bienes, cuyo saldo alcanzó los US$9.293 millones. En ese período, las exportaciones crecieron 31% interanual.

La particularidad de este proceso es que ocurre mientras el tipo de cambio real se encuentra en uno de sus niveles de mayor apreciación desde la salida de la convertibilidad. Considerando el promedio de los primeros nueve meses de cada año, el nivel actual es el tercero más apreciado del período, solamente por detrás de 2015 y 2025.

La explicación de esta combinación entre un peso apreciado y un fuerte ingreso de divisas se vincula, en primer lugar, con el crecimiento de las exportaciones. En esta interpretación, el aumento de las ventas externas estaría contribuyendo a la apreciación del tipo de cambio real, en lugar de ser consecuencia de una moneda más competitiva.

Además, sectores como el agropecuario, el energético y el minero tienen una característica particular: sus precios están determinados en buena medida por los mercados internacionales. Por ese motivo, una apreciación cambiaria puede reducir sus márgenes, pero mientras los precios permitan cubrir los costos, la producción puede mantenerse.

A esto se suma que el mercado interno ya se encuentra abastecido, por lo que una mayor producción de estos sectores puede orientarse hacia las exportaciones. De esta manera, las ventas externas de productos primarios presentan una menor sensibilidad frente a las variaciones del tipo de cambio real.

El tercer factor está relacionado con los incentivos aplicados a estas actividades. En el sector agropecuario se mencionan la reducción de retenciones y de aranceles para fertilizantes y herbicidas, además de una mayor flexibilización para importar maquinaria agrícola usada.

En el sector energético, el crecimiento de Vaca Muerta, el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones y la puesta en funcionamiento del oleoducto VMOS aparecen como elementos que favorecieron el aumento de la producción y de las exportaciones.

Así, mientras la demanda de dólares vuelve a ganar fuerza y la actividad económica muestra señales de debilidad, el ingreso de divisas por exportaciones y la mejora de la cuenta corriente configuran un escenario diferente al de otros períodos de tensión externa. Esa combinación es la que reabrió el debate sobre si la economía argentina comenzó a superar una de sus restricciones históricas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *