Brasil define su próximo presidente y Argentina mira el real, las exportaciones y el turismo
Brasil es el principal socio comercial de Argentina y también el mayor destino de sus exportaciones. Dentro de ese intercambio, la industria automotriz tiene un peso central y representa cerca del 40% de las ventas argentinas al mercado brasileño.
El escenario que se abre después de las elecciones dependerá, en buena medida, de la confianza que consiga generar el próximo gobierno y de su capacidad para administrar las cuentas públicas. Para los mercados, una eventual victoria de Flávio Bolsonaro podría ser interpretada como una señal favorable a políticas de apertura, ajuste fiscal, privatizaciones y concesiones.
Uno de los primeros efectos podría observarse sobre el real. Una mayor confianza de los inversores podría fortalecer la moneda brasileña y favorecer el ingreso de capitales. Luego de conocerse los primeros resultados electorales, el ETF que reúne a las principales empresas brasileñas avanzó cerca de 10% en Wall Street, mientras que en las operaciones previas a la apertura Petrobras llegó a subir 10,9%, hasta US$24.
Un real más fuerte también tendría efectos sobre el comercio con Argentina. La apreciación de la moneda brasileña podría mejorar la competitividad de los productos argentinos frente a los brasileños y, al mismo tiempo, favorecer indirectamente al peso mediante un eventual mayor ingreso de dólares.
El impacto podría adquirir mayor relevancia durante 2027, cuando Argentina atravesará un año electoral y el mercado cambiario podría enfrentar mayores niveles de volatilidad.
El comportamiento de la economía brasileña será otro factor determinante. Si el próximo gobierno consigue aplicar un programa de ordenamiento fiscal sin provocar una fuerte desaceleración, el aumento de la actividad y de la demanda interna podría beneficiar a las exportaciones argentinas. En cambio, un ajuste que reduzca de manera significativa el consumo y la inversión podría disminuir las compras brasileñas al exterior.
El turismo también podría reaccionar de manera diferente según la evolución del tipo de cambio. Un real fortalecido podría hacer más costoso viajar a Brasil para los argentinos y, al mismo tiempo, volver más atractivo el mercado argentino para los visitantes brasileños. En las últimas semanas, las ventas anticipadas de viajes dentro de Argentina aumentaron 30%, en parte por la intención de asegurar precios.
El escenario sería diferente ante una continuidad del actual modelo brasileño. Una eventual victoria de Lula podría ser interpretada por los mercados como la continuidad de una política con mayor intervención estatal. Si esa percepción estuviera acompañada por dudas sobre el ajuste de las cuentas públicas, podría aumentar la presión sobre el tipo de cambio.
Un real debilitado tendría el efecto inverso sobre el comercio bilateral: los productos argentinos perderían competitividad en Brasil, mientras que los bienes brasileños resultarían relativamente más baratos para los compradores argentinos. Esta situación podría incrementar la presión competitiva sobre determinadas industrias, entre ellas la automotriz.
En materia turística, un Brasil más barato podría incentivar los viajes de argentinos hacia ese destino durante el verano de 2027. Entre enero y agosto, más de 2,2 millones de argentinos ya habían visitado Brasil, en un contexto de mayor conectividad aérea y reservas para la próxima temporada.
Más allá del resultado electoral, la evolución de la economía brasileña será una variable central para Argentina por el peso que tiene en el intercambio bilateral. El desempeño de la actividad impactará especialmente sobre el sector automotor, aunque también tendrá consecuencias sobre las exportaciones agroindustriales y energéticas.
Durante los primeros ocho meses del año, las exportaciones argentinas hacia Brasil crecieron 4,1%, mientras que las importaciones disminuyeron 17,2%. Solo en agosto, Argentina vendió bienes y servicios al mercado brasileño por US$1.099 millones, de los cuales US$446 millones correspondieron al sector automotor.
Otros sectores también mostraron avances. Las exportaciones de productos lácteos aumentaron 27,6% interanual y las de energía crecieron 80,8%.
El intercambio bilateral, pese a las diferencias políticas entre los gobiernos de ambos países, mantiene una dinámica sostenida. La estructura productiva compartida, con la industria automotriz como uno de sus principales componentes, continúa funcionando como uno de los pilares del comercio entre Argentina y Brasil.


