29 septiembre, 2026

Cierra una tradicional juguetería y el sector advierte por la caída del consumo y la competencia importada

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La tradicional juguetería Tío Mario cerrará definitivamente sus puertas luego de casi tres décadas de actividad. El comercio, ubicado en avenida Pueyrredón 1529, inició una liquidación de su stock, en un contexto marcado por la caída del consumo, el aumento de los costos y la mayor presencia de productos importados.

El cierre se suma a las dificultades que atraviesa el sector. Según datos de la Cámara Argentina de la Industria del Juguete, durante el último año dejaron de funcionar más de 200 jugueterías. Algunos comercios, frente a esta situación, optaron por trasladar parte de sus operaciones al ámbito digital para poder vender el stock acumulado.

Entre los principales factores señalados por el sector aparecen la baja del consumo y el incremento de los alquileres, los servicios y los salarios. Estos costos tienen un impacto mayor sobre los comercios que mantienen locales físicos y deben afrontar una estructura permanente de gastos.

A esto se suma la competencia de los productos importados. Desde la industria señalaron que los comercios locales deben afrontar impuestos, alquileres y servicios como electricidad, gas y agua, además de los salarios, mientras compiten con mercadería que ingresa desde otros países bajo estructuras de costos diferentes.

El sector también cuestionó los cambios en los controles y reglamentos técnicos aplicados a los juguetes importados. Según plantearon, algunas compras realizadas a través de plataformas internacionales pueden no contar con los mismos controles de calidad exigidos a los productos comercializados mediante los canales tradicionales.

Como ejemplo, se mencionó un producto denominado Squishy Gamzee, al que se atribuyó la presencia de benceno. La situación fue utilizada para advertir sobre la importancia de los controles y señalar que quienes compran en comercios establecidos cuentan con un lugar físico al cual recurrir ante eventuales inconvenientes.

Otro de los problemas señalados es el ingreso de mercadería de manera irregular. La Cámara Argentina de la Industria del Juguete estima que el 30% del mercado corresponde al contrabando y vinculó esa situación con el ingreso de productos a través de las fronteras y las aduanas.

También se cuestionó la eliminación de tablas de valores utilizadas para determinar el precio de referencia de las mercaderías importadas. Según la entidad, esto puede facilitar la subfacturación, con casos en los que un juguete valuado en cinco dólares termina siendo declarado por un valor de un dólar.

A pesar de las dificultades, el sector señaló que existen juguetes de producción nacional que mantienen precios competitivos frente a los importados. Entre ellos mencionó masas para moldear, camioncitos, muñecas sin mecanismos y juegos de mesa.

Actualmente funcionan unas 2.800 jugueterías en el país. En cuanto a los precios, desde la industria sostuvieron que existen productos cuyo valor puede ubicarse incluso por debajo del de algunas golosinas o alimentos, con autitos, camioncitos y pelotas que pueden conseguirse desde los $1.000.

La transformación de los hábitos de consumo también modificó la oferta de estos comercios. Según señalaron desde el sector, el avance de la tecnología redujo la edad hasta la que los chicos mantienen el interés por los juguetes, por lo que las jugueterías incorporaron una mayor cantidad de productos destinados a niños de tres y cuatro años.

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