9 septiembre, 2026

EE.UU. amplía la recompra de deuda, pero los bonos vuelven a caer y suben los rendimientos

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El Tesoro de Estados Unidos anunció que podrá adquirir hasta u$s6.000 millones en deuda pública de largo plazo, en lo que constituye la primera operación bajo la ampliación de su programa de recompra de bonos. Sin embargo, la medida no logró contener el avance de los rendimientos y la reacción del mercado sugiere que parte de los inversores esperaba una intervención de mayor magnitud.

La decisión se produce después de varias semanas de tensión en el mercado de deuda estadounidense, marcada por el temor a que el país pudiera enfrentar dificultades para cumplir con sus compromisos. Esa preocupación provocó un rápido incremento en los rendimientos de los bonos.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, consideró que esa interpretación carecía de fundamentos, aunque reconoció que terminó convirtiéndose en una de las principales narrativas del mercado. También señaló que su margen de acción no le permite modificar el precio de equilibrio de los títulos del Tesoro, pero sí buscar que movimientos adversos no se profundicen ni se consoliden en el mayor mercado de bonos del mundo.

La ampliación del programa también es interpretada como una señal de la preocupación del gobierno de Donald Trump por el encarecimiento del financiamiento de largo plazo, especialmente ante la proximidad de las elecciones legislativas de noviembre.

El impacto sobre la economía también comienza a trasladarse a otros segmentos. El incremento de los rendimientos de los bonos del Tesoro llevó a las tasas hipotecarias estadounidenses a su nivel más alto en más de un año, lo que encarece el acceso al crédito para quienes buscan financiar la compra de una vivienda y puede generar presión sobre el mercado inmobiliario.

La decisión del Tesoro tomó por sorpresa a buena parte del mercado porque fue comunicada fuera del calendario habitual de anuncios trimestrales. El movimiento alimentó expectativas sobre una gestión más activa de la deuda pública, en contraste con el principio de mantener una estrategia “regular y predecible” que históricamente ha guiado las operaciones de la institución.

El 19 de agosto, Bessent había presentado un nuevo cronograma de recompras y dejó abierta la posibilidad de aumentar el monto previsto inicialmente, que era de u$s4.000 millones. Tras ese anuncio, los rendimientos descendieron, aunque posteriormente retomaron la tendencia alcista, lo que volvió a generar preocupación entre los inversores.

Ahora, el límite de u$s6.000 millones representa un incremento significativo respecto del monto original, pero no alcanzó las expectativas que algunos operadores habían construido en torno a la operación prevista para el jueves.

El comportamiento de los bonos refleja además un resultado adverso para el objetivo buscado por el Tesoro. Después de que se conociera el aumento del monto máximo de recompra, los precios de los títulos comenzaron a retroceder y, como consecuencia, sus rendimientos volvieron a subir.

Durante la jornada, las tasas avanzaron en todos los principales tramos de la curva de deuda estadounidense. El rendimiento del Treasury a dos años alcanzó su nivel más elevado desde julio de 2024, mientras que el bono a cinco años llegó a su mayor tasa desde abril de ese año. En el caso del título a diez años, el rendimiento alcanzó su máximo desde octubre de 2023.

El movimiento más significativo se registró en el Treasury a 30 años. Su rendimiento llegó al 5,28%, un nivel que no se observaba desde la crisis financiera de 2007. La persistencia de tasas tan elevadas mantiene bajo seguimiento sus posibles efectos sobre la economía estadounidense y sobre el costo del crédito para consumidores y empresas.

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