1 septiembre, 2026

La Argentina concentra casi el 80% de la deuda de América Latina con el FMI

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La Argentina concentra casi el 80% de la deuda que América Latina y el Caribe mantienen actualmente con el Fondo Monetario Internacional (FMI), de acuerdo con un informe elaborado por International Development Economics Associates (IDEAs) con información actualizada a mayo de este año.

Según el relevamiento, la deuda de los países de la región con el organismo asciende a US$74.346 millones. De ese total, US$58.115 millones corresponden a la Argentina, lo que representa cerca del 80%. Si se suma Ecuador, ambos países explican el 92% de la exposición latinoamericana y se encuentran entre los diez principales deudores del FMI a nivel mundial, tanto por el monto absoluto como en relación con sus exportaciones.

El peso argentino modifica de manera significativa la lectura del panorama regional. El informe señala que 17 de los 32 países de América Latina y el Caribe mantienen algún vínculo con el Fondo: 15 tienen deuda vigente y otros dos cuentan con líneas precautorias que todavía no fueron desembolsadas.

En conjunto, la región concentra el 44% del financiamiento total del FMI. Sin embargo, si se excluye a la Argentina, la deuda regional se reduce a US$16.231 millones, un nivel inferior al registrado por África subsahariana, Medio Oriente y Europa emergente.

En el caso argentino, los desembolsos acumulados equivalen al 1480% de la cuota del país en el organismo. Se trata de un nivel muy superior al límite acumulado de 600% que se aplica normalmente. Solo Ecuador, con el 1634%, y Ucrania, con el 1486%, presentan porcentajes similares.

Para el informe, los acuerdos que superan esos límites suelen estar vinculados con negociaciones en las que las consideraciones geopolíticas adquieren un peso mayor.

La Argentina también registra el mayor costo financiero de la región por su deuda con el FMI. Durante 2025 pagó US$2066 millones en intereses y cargos al organismo, una cifra equivalente al 2,1% de sus exportaciones, que alcanzaron los US$87.077 millones.

Detrás se ubicaron Ecuador, con US$358 millones, Costa Rica, con US$75 millones, y Colombia, que pagó US$49 millones antes de cancelar su préstamo a fines del año pasado.

Una parte importante de los costos está relacionada con las sobretasas que el FMI aplica sobre los créditos que superan el 300% de la cuota. Actualmente, cuatro países de la región afrontan esos cargos adicionales: la Argentina, Ecuador, Surinam y Costa Rica.

La exposición argentina bajo este mecanismo alcanza el 1335% de la cuota, más de cuatro veces por encima del umbral establecido.

El informe también analiza otros indicadores relacionados con la deuda. Los compromisos con el FMI representan el 38,5% de la deuda pública externa argentina, mientras que los vencimientos previstos para los próximos tres años equivalen al 50,4% de las reservas internacionales. A su vez, el país utilizó el 99% de las asignaciones disponibles de Derechos Especiales de Giro (DEG).

Respecto de la evolución de la relación con el organismo, el documento repasa el acuerdo firmado en 2018, inicialmente por US$44.000 millones y posteriormente ampliado a US$57.000 millones, considerado el préstamo más grande otorgado en la historia del FMI. Según el informe, ese financiamiento terminó contribuyendo a sostener a acreedores privados al evitar un default.

También analiza el acuerdo por US$20.000 millones alcanzado en abril de 2025. El documento señala que la inflación se moderó, aunque permanece elevada, y sostiene que la Argentina todavía no recuperó el acceso a los mercados internacionales a tasas consideradas sostenibles.

A partir de ese escenario, IDEAs califica a la Argentina y Ecuador como casos de efecto “anticatalítico”. Según la organización, el elevado volumen de obligaciones con el FMI puede dificultar el regreso al financiamiento privado y mantener al organismo entre los principales acreedores externos de ambos países.

El informe también incorpora la posición de Gita Gopinath, ex economista jefe del FMI, quien había planteado que la Argentina no debería recurrir nuevamente al organismo para obtener más financiamiento. Según su argumento, una mayor exposición frente al Fondo podría dificultar la llegada de nuevas inversiones y mantener un nivel elevado de deuda senior, es decir, obligaciones con organismos multilaterales.

En su tramo final, el documento vincula la expansión de la presencia del FMI en la región con los cambios en la política exterior de Estados Unidos hacia el denominado “Hemisferio Occidental”. En ese contexto, menciona la Estrategia de Seguridad Nacional de diciembre de 2025, la operación militar sobre Venezuela de enero y la iniciativa “Escudo de las Américas”.

El informe sostiene además que casi todos los gobiernos de la región alineados con Washington tienen actualmente programas vigentes con el FMI. Bolivia, que negocia una línea de financiamiento de hasta US$3300 millones, aparece como el próximo país que podría incorporarse a ese grupo.

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