26 octubre, 2026

Los riesgos del uso diario de melatonina: efectos secundarios y consideraciones

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Cada vez más personas optan por suplementos de melatonina para mejorar su capacidad de conciliar el sueño, especialmente aquellos que se presentan en forma de gomitas y son de fácil acceso. Sin embargo, el consumo prolongado y sin supervisión de este producto puede afectar el funcionamiento natural del cuerpo. Jesús Fernández Felipe, profesor de Enfermería en la UNIE Universidad de España, alerta sobre los peligros de convertir esta ayuda en un hábito cotidiano. La melatonina es una hormona que el cuerpo humano produce de manera natural en respuesta a la reducción de la luz ambiental, actuando como una señal biológica fundamental para alinear nuestro reloj interno con el inicio de la noche. Por lo tanto, administrar una dosis justo al acostarse o aumentar la cantidad no asegura una mejor calidad de sueño. La efectividad del suplemento varía según el momento de ingesta, la dosis correcta y las características individuales de cada persona. El uso excesivo o no regulado de la melatonina puede provocar diversas reacciones adversas. La investigación indica que el consumo excesivo de esta hormona puede generar síntomas como náuseas, mareos, irritabilidad, sueños vívidos, desorientación, malestar gastrointestinal, disminución de la atención, cefaleas y somnolencia diurna. En declaraciones, Jesús Fernández menciona que “un uso excesivo puede producir somnolencia durante el día, dolor de cabeza o una reducción de la capacidad de atención”. Además, el especialista resalta que la melatonina “no debería convertirse en una rutina indefinida sin conocer la causa del problema del sueño”, sobre todo cuando se utiliza de manera continua durante varias semanas. Un estudio publicado en The Journal of Clinical Pharmacology mostró que solo el 8,8 por ciento de los usuarios evaluados cumplían con los siete criterios metodológicos necesarios para su ingesta adecuada. A estos problemas físicos se suma el riesgo de dependencia psicológica; cuando una persona siente la necesidad de tomar el suplemento durante un período prolongado, su cerebro puede asociar el acto de dormir con la necesidad de consumir el producto, generando la creencia errónea de que es imposible dormir sin él. En casos de insomnio crónico que se prolonga, los expertos indican que la melatonina no es la solución principal. La terapia psicológica sigue siendo el tratamiento de primera línea, y el uso de cualquier hormona debe ser evaluado por un médico según la edad, el trastorno específico y las condiciones particulares de cada paciente.

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