24 octubre, 2026

El escandaloso antecedente entre Boca y Atlético Mineiro: enfrentamientos, demoras en comisarías y sanciones severas

0
Tras imponerse por 3-2 a Montevideo City Torque, Atlético Mineiro se ha convertido en el adversario de Boca en la final de la Copa Sudamericana, que se llevará a cabo el próximo 21 de noviembre en el Estadio Metropolitano Roberto Meléndez de Barranquilla, Colombia. Este encuentro marcará el regreso de ambos equipos a la competencia después de cinco años, en un cruce marcado por escándalos, controversias y sanciones históricas.

El último choque entre el Xeneize y el Galo data del 20 de julio de 2021, en un contexto de pandemia por Covid-19. Ese match correspondió a los octavos de final de la Copa Libertadores. En esa ocasión, Boca, dirigido por Miguel Ángel Russo, había quedado decepcionado tras caer a un paso de la final en la edición anterior, siendo eliminado por el Santos con un abultado 3-0 en Brasil.

La tensión ya era palpable desde el primer partido en la Bombonera, donde se le anuló un gol a Diego “Pulpo” González por una decisión del VAR, lo que generó una polémica considerable. La determinación del árbitro colombiano Andrés Rojas fue muy cuestionada por el equipo xeneize, y el encuentro, que terminó sin goles, dejó la posibilidad abierta para un partido de vuelta que prometía ser intenso.

La revancha se disputó en Belo Horizonte y se tornó en un escándalo. En el centro de la controversia estaba el árbitro uruguayo Esteban Ostojich, quien invalidó un gol de Boca a los 65 minutos, cuando Marcelo Weigandt aprovechó un rebote del arquero. Sin embargo, una revisión del VAR determinó un offside milimétrico del Pulpo González que resultó en la anulación del tanto.

La decisión avivó la ira del banco de Boca y desencadenó una serie de enfrentamientos en la línea de cal, creando un ambiente extremadamente tenso.

Con el partido desvirtuado y el marcador sin alteraciones, la serie culminó empatada, forzando una definición por penales, donde Boca fue eliminado 3-1 de manera polémica.

Sin embargo, los aspectos deportivos quedaron en un segundo plano durante el regreso al vestuario. La atmósfera se tornó violenta debido a las provocaciones y agresiones por parte de los brasileños, lo que culminó en una pelea campal, uno de los episodios más vergonzosos en la historia de la Copa Libertadores.

Se registraron enfrentamientos físicos, con jugadores de Boca, miembros del Consejo de Fútbol y del cuerpo técnico chocando con el personal de seguridad en los pasillos del estadio. La situación escaló al punto en que la policía brasileña tuvo que intervenir con gases lacrimógenos para dispersar la violencia.

Las imágenes del suceso se difundieron a nivel mundial, mostrando a Marcos Rojo con un extinguidor, Raúl Cascini peleando con personal de seguridad, el caos en el escenario y el presidente del Galo arrojando botellas hacia los jugadores rivales.

El escándalo culminó en severas sanciones para once miembros de la delegación de Boca, quienes recibieron suspensiones de entre tres y seis partidos. Además, todos pasaron la noche retenidos en una comisaría de Belo Horizonte antes de ser trasladados al aeropuerto para regresar a Buenos Aires. Entre los involucrados se encontraban Sebastián Villa y Javier García, quienes aún forman parte del club.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *