Diego Lugo, abogado especializado en ciberdelitos: “La estafa del paquete demorado afecta al 50% de la población”
Lugo aclaró que la ciberestafa a menudo se confunde con los hackeos, aunque son fenómenos diferentes. “La víctima suele decir ‘me hackearon la cuenta’, pero en verdad fue inducida a proporcionar sus credenciales de forma voluntaria”. Se asemeja al conocido cuento del tío, ahora adaptado en la era digital: el estafador persuade a la persona para que entregue su usuario, contraseña o token, lo que le permite acceder a sus fondos o información.
En la actualidad, ha surgido un nuevo modelo de fraude: el denominado Scam as a Service (SaaS), que proporciona toda la infraestructura web necesaria para llevar adelante el engaño. “A cada vez es más fácil para cualquier individuo, incluso aquellos que antes estaban dedicados a otros delitos, incursionar en el ámbito del delito digital”, afirmó Lugo.
Los estafadores ya no requieren habilidades informáticas avanzadas, ya que un bot se encarga de la parte tecnológica. “En lugar de crear un sitio web falso, el estafador se une a un grupo de Telegram, obtiene la URL y se le arma un sitio que es una copia exacta del original”, describió.
Los sitios web más utilizados son frecuentemente de hotelería o comercio: la víctima es desviada del canal oficial a WhatsApp, donde recibe un enlace que aparenta ser legítimo, pero que, en realidad, pertenece al entorno del ciberdelincuente.
Este tipo de ataques no discrimina, pudiendo afectar a individuos de cualquier sector y edad.
La inteligencia artificial está facilitando a los ciberdelincuentes la optimización de sus estrategias de estafa y la creación de mensajes cada vez más convincentes. Mientras que anteriormente los textos presentaban errores ortográficos o usaban un español neutro que generaba desconfianza, hoy la IA puede corregir fallas, ajustar el lenguaje al público objetivo y personalizar los engaños. Entre las modalidades más comunes se encuentran:
El experto sugiere verificar siempre el enlace, pasarlo por un antivirus o consultarlo con herramientas como ChatGPT antes de introducir datos.
En caso de ser víctima de una estafa, es crucial no borrar ningún tipo de evidencia: ya sean correos electrónicos, chats o capturas de pantalla. Preservar la evidencia digital es fundamental y se recomienda contactar a un profesional para obtener asistencia. Según Lugo, no se debe perder la esperanza de recuperar el dinero: es posible intentar reintegrarlo a través de acciones judiciales civiles o penales.
En Argentina, la Ley de Defensa del Consumidor protege a las víctimas, y el camino a seguir dependerá del medio de pago y de la entidad involucrada en el delito. La clave es actuar rápidamente y conservar las pruebas.


