El nuevo método de caminata que promueve bienestar y constancia
La caminata ha cobrado relevancia en los últimos tiempos, y han emergido diversas variantes, entre las que destacan la caminata afgana, la japonesa, la consciente y la del gorila. Una de las más recientes en ganar adeptos es la caminata 6-6-6, un enfoque de bajo impacto que sugiere preparar el cuerpo, caminar durante una hora y concluir con ejercicios de enfriamiento y estiramiento. El nombre del método se debe a que toda la rutina se centra en el número seis. Los practicantes aconsejan una estructura que incluye seis minutos de calentamiento, 60 minutos de caminata a un ritmo moderado—entre 5 y 6 km/h—y otros seis minutos de ejercicios de enfriamiento o estiramiento. Además, se sugiere realizar esta rutina a las 6 de la mañana o a las 6 de la tarde, repitiéndola al menos seis veces por semana. Más allá de estas recomendaciones, la regularidad es clave. Según la Asociación Americana del Corazón (AHA), caminar al menos 150 minutos a la semana puede mejorar la calidad del sueño y la función cognitiva, así como disminuir el riesgo de enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y diabetes, entre otros problemas de salud. Enfoque que evita el conteo de pasos Amy Glover, periodista que analizó esta técnica de caminata, destacó que, tras una semana de práctica, la propuesta le permitió no centrarse en el conteo de pasos, una métrica comúnmente asociada a las caminatas. Estimó que 50 minutos de la caminata 6-6-6 equivalían a unos 7000 pasos diarios. Glover también cuestionó la necesidad de seguir estrictamente los horarios recomendados por el método. Según indicó, esta experiencia le permitió salir de un estancamiento en su rutina de ejercicios, aunque coincidió con los especialistas que consultó en que el momento exacto del día es menos relevante que la constancia en la práctica. La caminata matutina también tuvo un efecto adicional en su vida: la exposición a la luz natural de la mañana ayudó a regular su reloj biológico. Impacto en el organismo al caminar Aunque caminar pueda parecer una actividad de bajo esfuerzo, la velocidad es un aspecto crucial. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. sostienen que caminar a más de 4,8 km/h es considerado un ejercicio aeróbico de intensidad moderada. La médica neuróloga Lucía Zavala destaca que caminar de manera fluida y a buen ritmo demanda una compleja tarea motora por parte del organismo. Entre las funciones implicadas se encuentran la activación coordinada del cerebro, la modulación entre el cerebelo y los ganglios basales para ajustar equilibrio y tono muscular, así como el aumento del flujo sanguíneo cerebral. Los efectos físicos de esta actividad han sido explorados en un metaanálisis publicado en Preventive Medicine, que revisó 24 ensayos controlados sobre intervenciones de caminata en adultos previamente inactivos. El estudio mostró que caminar puede mejorar la forma aeróbica, medida a través del VO2 máx, además de reducir el peso corporal, el porcentaje de grasa corporal y la presión arterial diastólica en reposo. Beneficios para la salud mental Los beneficios de la caminata también se extienden al ámbito mental. Sol Buscio, licenciada en psicología y fundadora del Centro PsicoSol, señala que esta actividad contribuye positivamente a la salud mental al estimular la liberación de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina, que se asocian con sensaciones placenteras. La especialista sugiere complementar la actividad con música o practicarla mediante atención plena, lo que podría hacer la experiencia más placentera y facilitar que la caminata se convierta en una rutina habitual. En resumen, la propuesta 6-6-6 combina una caminata de una hora a ritmo medio con ejercicios de preparación y recuperación, y una frecuencia establecida. Sin embargo, según la experiencia mencionada, lo fundamental para incorporar esta actividad a una rutina es la constancia.


