Reactivación destacada: la planta que “era un caos” procesa 100.000 litros de leche diarios y se alista para exportar
La reapertura fue posible luego de que la Justicia autorizara el alquiler de las instalaciones, la maquinaria y las marcas comerciales pertenecientes a la empresa quebrada a Compañía Láctea Suipacha SA. El contrato tiene una duración de dos años y se desarrolla en paralelo al proceso de quiebra de la anterior controlante, Lácteos Conosur SA.
El regreso de la producción requirió una puesta a punto de la planta, que se encontraba en un avanzado estado de deterioro. Según explicó el actual responsable de la operación, durante los tres años anteriores no se habían realizado inversiones y buena parte de los equipos no estaba en condiciones de funcionar.
Entre los principales inconvenientes se encontraban las máquinas destinadas al envasado, el secador y la línea Tetra Pak. También había problemas con las habilitaciones operativas y con la caldera, un equipo fundamental para el funcionamiento de la fábrica que llevaba cuatro años sin completar su habilitación anual.
La recuperación demandó una inversión superior a los $1000 millones en reparaciones. La reactivación de los equipos permitió comenzar a recuperar la producción hacia fines de julio, mientras que el proyecto contó con el acompañamiento de la intendencia, el juzgado, el gremio y el proveedor de tecnología de envasado.
La estructura laboral también cambió respecto de la etapa anterior. Antes de la quiebra, la planta contaba con unos 140 empleados, mientras que actualmente trabajan allí 63 personas. Otro de los objetivos es recuperar el posicionamiento de una marca con más de ocho décadas de trayectoria, cuya calidad se había deteriorado durante los últimos años.
En esta nueva etapa ya volvieron a comercializarse leche entera y descremada, tanto en envases Tetra Pak como en sachet, además de yogur bebible. También está previsto incorporar queso crema y leche en polvo.
La producción se distribuye actualmente en distintos puntos del país, entre ellos la Mesopotamia, Bahía Blanca y la zona de Bariloche. También llega a localidades bonaerenses como Junín, 9 de Julio, Chivilcoy, Luján y Suipacha. La materia prima se obtiene de establecimientos ubicados en zonas como Carlos Casares y Luján, entre otras regiones.
El proyecto contempla además una posible expansión hacia el mercado externo. La empresa mantiene negociaciones para elaborar leche ultrapasteurizada destinada a Uruguay, aunque para concretar esa operación necesita recuperar las habilitaciones internacionales correspondientes al secador y a la línea de Tetra Pak.
Por ahora, la estrategia es sostener el nivel de producción alcanzado y consolidar el funcionamiento de la planta antes de avanzar con una ampliación significativa. No está previsto buscar de inmediato los volúmenes que la fábrica llegó a manejar en otras etapas, sino preservar la estabilidad de la operación y evaluar posteriormente nuevas posibilidades de crecimiento.
La recuperación de la actividad también tiene impacto en Suipacha. El intendente Juan Luis Mancini destacó la relación histórica entre la planta y la comunidad y señaló que la paralización había generado una pérdida estimada en unos $400 millones en salarios, con efectos sobre el comercio y otras actividades locales.
El jefe comunal también valoró que durante el proceso judicial se haya optado por mantener la fábrica en funcionamiento mediante el alquiler de la planta y las marcas durante dos años, en lugar de avanzar directamente hacia la venta de los bienes. De esta manera, se buscó evitar que la liquidación de los activos terminara con una planta improductiva y preservar su capacidad industrial y los puestos de trabajo.
Mientras la operación busca consolidarse, la quiebra continúa su curso. La Facultad de Ciencias Económicas de la UBA realizará una evaluación de las instalaciones como parte del proceso destinado a avanzar con su liquidación. La intención es que, llegado el momento de la venta, se ofrezca una planta en funcionamiento y que el actual arrendatario tenga prioridad para adquirirla.
La actual conducción de la compañía evalúa ejercer esa opción al finalizar el contrato de alquiler. En ese marco, también se negocia que la inversión superior a $1000 millones realizada para recuperar las instalaciones sea contemplada dentro de la eventual operación de compra.
La reapertura se concreta así mientras la industria láctea atraviesa un escenario de dificultades y bajo consumo. El grupo de inversores que asumió la operación decidió avanzar con el proyecto pese a ese contexto y apuesta primero a recuperar el funcionamiento de la planta y posteriormente analizar una expansión.


