26 agosto, 2026

Vanesa Cárdenas, arquitecta: “Para construir una casa, es fundamental combinar diferentes tipos de ladrillos”

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La elección del ladrillo es una de las decisiones más cruciales al momento de edificar una vivienda. A pesar de que muchas personas prefieren un único material para toda la obra, la arquitecta Vanesa Cárdenas sostiene que la opción más favorable es la combinación de distintos tipos de ladrillos según la función de cada pared.

La profesional, quien brinda consejos sobre construcción en sus redes sociales, enfatiza: “Mi recomendación personal es usar ladrillo macizo en las fachadas y ladrillo hueco en las divisiones internas”. Esta elección, según su análisis, permite desarrollar viviendas más eficientes, optimizar costos y evitar la sobrecarga en la estructura.

El ladrillo macizo se distingue por su elevada resistencia y durabilidad. Debido a su tamaño más pequeño y peso superior en comparación con otras opciones, demanda una mayor cantidad de piezas y trabajo adicional para su instalación. “Es el ladrillo más fuerte, pesado y pequeño”, indicó Cárdenas, quien sugiere su uso en fachadas y paredes portantes, donde la solidez es fundamental.

No obstante, su principal desventaja radica en el costo, ya que requiere más materiales, prolonga el tiempo de colocación y aumenta el peso que debe soportar la estructura, particularmente en viviendas de dos o más pisos.

Para las divisiones internas, la arquitecta recomienda el ladrillo hueco, cuyo tamaño permite cubrir más superficie con menos unidades, lo que agiliza el proceso de construcción y reduce el presupuesto. Además de ser más accesible económicamente, también disminuye el peso total de la vivienda. “La estructura no tendrá que soportar tanta carga y la obra resulta más eficiente”, apuntó la especialista.

Aunque su resistencia es inferior a la del ladrillo macizo, el ladrillo hueco se presenta como una alternativa adecuada para paredes que no son estructurales.

Cárdenas también comentó sobre otras opciones comunes en la construcción: el bloque mixto y el bloque de hormigón. El bloque mixto es el más económico, aunque presenta una desventaja notable: su capacidad de aislamiento térmico y acústico es limitada. Por ello, sugiere reservarlo para medianeras, cerramientos de jardín o proyectos con presupuestos ajustados.

Por otro lado, el bloque de hormigón es el más resistente. Sin embargo, su peso y costo hacen que no sea recomendable para toda la vivienda, sino que se debe utilizar únicamente en cerramientos frontales o áreas expuestas a impactos, donde su robustez realmente resulta beneficiosa.

Para Vanesa Cárdenas, la clave no radica en optar por un único material, sino en maximizar las ventajas de cada uno. Utilizar ladrillo macizo para las fachadas y ladrillo hueco para los interiores permite alcanzar una vivienda sólida, más liviana y con un equilibrio eficiente entre resistencia y costo de construcción.

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