Santilli amplía su influencia con nuevos controles en el Gobierno
Esta reconfiguración quedó oficializada en el Decreto 581, que se publicó en el Boletín Oficial y lleva las firmas del presidente Javier Milei y de Santilli. La reestructuración tiene lugar en el marco de la Jefatura de Gabinete y de las dos secretarías de comunicación que dependen directamente del Presidente.
Los cambios se producen luego de que Santilli presentara su propuesta de organización a los hermanos Milei, la cual fue aceptada. “No creamos más áreas, sino que reordenamos al interior de la Jefatura y redujimos direcciones, subsecretarías y cargos a raíz del traspaso del Ministerio del Interior a nuestra órbita”, comentó una fuente confiable.
La reorganización implica la salida de cuatro organismos de la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología, que hasta ahora conectaban con esta área bajo la dirección de Darío Genua, quien fue incorporado a la administración nacional por recomendación de un asesor presidencial.
Este movimiento se da en un contexto complicado, ya que Arsat enfrenta las repercusiones de una investigación judicial vinculada a su dirección anterior. Durante los allanamientos, la Justicia confiscó USD 2,4 millones en efectivo, así como drogas y equipos de espionaje en propiedades del expresidente de la empresa, Facundo Leal.
La clave del decreto radica en que Santilli obtiene un control directo sobre sectores estratégicos como las telecomunicaciones, a través de ENACOM, y la agencia encargada de gestionar la divulgación de información desde el Poder Ejecutivo, la AAIP. Ambas instituciones reportan directamente al jefe de Gabinete.
Por su parte, Coria asumirá la responsabilidad de la conectividad terrestre y satelital asociada a Arsat, así como del Correo Argentino, lo que resulta crucial en el contexto de la logística necesaria para las próximas elecciones nacionales. El Correo Argentino es el encargado de gestionar el traslado de urnas y otros insumos vitales para dicha jornada.
Genua, quien está vinculado a Caputo, retendrá solo el control del Vehículo Espacial de Nueva Generación (VENG), la única empresa estatal que permanece bajo su supervisión. También continuará dirigiendo la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Banco Nacional de Datos Genéticos, el Centro Nacional de Ciberseguridad y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales y CONICET.
Actualmente, ENACOM, que opera bajo la intervención de Juan Martín Ozores, es la entidad reguladora de las leyes sobre telecomunicaciones, servicios audiovisuales y comunicaciones satelitales, además de gestionar el espectro radioeléctrico y fiscalizar a los operadores del sector. La AAIP, en cambio, garantiza el acceso a la información pública y regula el cumplimiento de la legislación sobre protección de datos personales.
Sobre Arsat, el traspaso sucede en medio de una investigación que se inició por el robo de equipamiento de la Red Federal de Fibra Óptica y que luego se amplió a otras irregularidades en contrataciones, lo que resultó en detenciones y allanamientos relacionados con Leal. Por su parte, el Correo Argentino se encuentra en un proceso de reestructuración que implica una reducción de personal y gastos, formándose parte de la decisión oficial de avanzar hacia su privatización.
Se ha indicado que este reacomodamiento no conlleva, por el momento, cambios en los líderes de los organismos: Genua permanecerá en su cargo y los titulares de Arsat, del Correo y de ENACOM seguirán en sus posiciones.
En el sector vinculado a Caputo, algunos interpretan la redefinición de competencias como un consenso, apuntando a la continuidad de Genua como un indicativo de esta visión. Sin embargo, en otros ámbitos del Gobierno se considera esta decisión como un avance de Karina Milei sobre el ámbito de influencia del asesor presidencial.
Esto podría evidenciar un equilibrio que intenta mantener Santilli entre las diversas facciones del oficialismo: reducir la estructura pero sin alterar la cúpula. Para el jefe de Gabinete, no es necesario intensificar las rivalidades internas.
La Jefatura de Gabinete sufrió solo un cambio organizacional significativo: la separación de la Secretaría de Comunicación y Medios, que ahora opera como una entidad independiente directamente vinculada a la Presidencia.
Esto motivó que el decreto publicado el lunes dispusiera el traspaso de diversas direcciones y coordinaciones que permanecían bajo la Subsecretaría de Comunicación y Actos de Gobierno, una área dirigida anteriormente por Agustina Vilanova, de estrecha confianza del ex secretario Javier Lanari. Ambos presentaron renuncias previas a la decisión de sustituir la dirección de comunicación, colocando a Fabián Fernández en el cargo.
La Subsecretaría ahora está bajo la Secretaría de Vocería Presidencial, liderada por Adrián Ravier, área donde tiene mayor influencia el sector de Caputo. Esta última cuenta con solo dos subunidades: la Unidad de Gabinete de Asesores, encabezada por Alexia Sagemuller, y la Subsecretaría de Discurso, Monitoreo y Comunicación Digital, que aún no tiene designación formal.


