26 junio, 2026

Dos escuelas argentinas se destacan entre las mejores del mundo en un prestigioso ranking

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Dos establecimientos educativos de Argentina han sido reconocidos entre las diez mejores instituciones a nivel mundial en los World’s Best School Prizes 2026, considerados como los galardones más relevantes en el ámbito educativo internacional. En esta ocasión, el Northfield School Campus Puertos, ubicado en Escobar, Buenos Aires, es finalista en la categoría Innovación, mientras que el Colegio San Pedro Apóstol de Córdoba se sitúa entre las diez mejores escuelas en la categoría Acción Ambiental.

Este anuncio reafirma el lugar de Argentina en una competencia que anualmente reúne a miles de escuelas de más de 90 países. Los World’s Best School Prizes fueron iniciados en 2022 por T4 Education, una organización británica cuyo propósito es reconocer y promover experiencias educativas transformadoras tanto dentro como fuera del aula.

Conocidos coloquialmente como “el Mundial de las Escuelas”, estos premios distinguen a instituciones en cinco categorías: Innovación, Acción Ambiental, Colaboración con la Comunidad, Superación de la Adversidad y Promoción de Vidas Saludables. En esta edición, solo 50 escuelas alrededor del mundo han logrado posicionarse en el Top 10 de cada categoría.

La selección de ganadores será realizada por un jurado internacional compuesto por expertos y líderes en educación de diversos países. Adicionalmente, las 50 escuelas nominadas participarán de una votación pública que definirá al ganador del Community Choice Award. Tanto los ganadores como los finalistas recibirán una invitación para asistir al World Schools Summit, la conferencia anual organizada por T4 Education, que tendrá lugar en Londres el 16 y 17 de enero de 2027.

El Northfield School Campus Puertos, parte de la Red Educativa Itínere, fue elegida entre las diez mejores instituciones del mundo en la categoría Innovación por su modelo educativo centrado en la investigación, el análisis de datos y la toma de decisiones basada en evidencia. Esta institución abarca niveles inicial, primario y secundario, y ha implementado un sistema integral de recolección de información académica y operativa, además de datos sobre el bienestar de los estudiantes. Gracias a esta información, los equipos directivos y pedagógicos pueden identificar de manera temprana posibles dificultades, diseñar intervenciones específicas y ajustar los procesos de enseñanza a las necesidades individuales de cada alumno.

La propuesta educativa surge al detectar una frecuente brecha en el sistema, donde las decisiones a menudo se toman basadas en percepciones generales en lugar de datos concretos sobre el aprendizaje. Para abordar esta problemática, la escuela ha creado un marco de seguimiento continuo que evalúa aspectos que van desde el desarrollo de la lectura hasta el bienestar socioemocional y los niveles de participación.

Este modelo incluye también espacios de aprendizaje flexibles y dinámicos, concebidos como un “tercer educador” para fomentar la autonomía, la colaboración y la experimentación. Los estudiantes participan activamente en procesos de investigación e innovación, ayudando en la interpretación y utilización de los resultados obtenidos.

La experiencia iniciada en el Northfield School Campus Puertos se ha extendido a toda la Red Educativa Itínere, que cuenta con diez escuelas en Argentina y Uruguay. Muchas de las prácticas educativas se prueban en el campus de Escobar antes de su implementación en las demás instituciones.

En 2025, se evalúo a 2449 estudiantes de la Red Educativa Itínere, y los resultados revelaron que el 72% de los niños de primer grado mostró altos niveles de fluidez lectora, mientras que más del 70% de los estudiantes desde segundo grado hasta secundaria alcanzaron niveles suficientes u óptimos en comprensión lectora. La investigación también puso de manifiesto que el 26% de los estudiantes exhibía indicadores de uso problemático del teléfono celular, lo que llevó a la implementación de acciones preventivas junto a las familias y los alumnos.

Los indicadores sobre el rendimiento académico continúan más allá de la escolaridad obligatoria. Según la institución, el 95% de sus egresados continúa estudios universitarios, el 78% completa el primer año sin interrupciones y el 65% adquiere experiencia laboral antes de graduarse a través de programas de pasantías.

“Para toda la comunidad educativa fue una enorme alegría y, sobre todo, una confirmación de un camino que venimos construyendo desde hace muchos años”, mencionaron desde el Northfield School Campus Puertos.

Desde la institución destacan que este reconocimiento no es el resultado de una acción aislada, sino que refleja una cultura organizacional enfocada en la mejora continua. “Muchos temen que el uso de datos en educación pueda deshumanizar la enseñanza. Para nosotros, ocurre lo contrario. Los datos no reemplazan la mirada docente, la fortalecen. Nos permiten ver con más claridad, actuar con anticipación y tomar decisiones más precisas”, explicaron.

Como ilustración, refirieron al trabajo en alfabetización. “No se puede responder a una familia únicamente con un promedio. No es suficiente decir que un alto porcentaje de los chicos aprende a leer a cierta edad si hay un niño específico que, a sus siete años, aún no está leyendo. Las personas no son porcentajes”, señalaron.

Dicha red de escuelas también ha sido certificada este año por el programa Best School to Work, creado por T4 Education, que evalúa el clima laboral y la cultura organizacional mediante encuestas y análisis institucionales.

Por su parte, el Colegio San Pedro Apóstol se posicionó en el Top 10 mundial en la categoría Acción Ambiental, siendo la primera escuela de Córdoba en alcanzar este reconocimiento desde el inicio de los premios.

Ubicada junto a la Reserva Natural General San Martín, esta institución ha transformado su campus en un laboratorio viviente, donde los estudiantes lideran proyectos relacionados con la sostenibilidad y el cuidado del medio ambiente. Su propuesta educativa se fundamenta en un marco institucional llamado “Conciencia, Educación y Acción”, que integra la alfabetización ambiental desde la educación inicial y la profundiza a lo largo de toda la trayectoria formativa.

El currículo está en sintonía con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y abarca todas las áreas de enseñanza. Los estudiantes trabajan en proyectos interdisciplinarios que abordan problemas ambientales reales, combinando ciencia, diseño y compromiso comunitario.

Uno de los proyectos más destacados incluye la creación de biofiltros para reutilizar el agua que se desperdicia en los bebederos escolares. Los estudiantes identificaron el problema, realizaron investigaciones y diseñaron dispositivos con materiales reciclados. Actualmente, el agua tratada alimenta estanques que sostienen ecosistemas de peces y fauna nativa.

La institución reporta que los estudiantes que participaron en este proyecto han obtenido becas universitarias completas.

La idea de “laboratorio vivo” también ha ampliado otras iniciativas, como un programa para compostar el total de residuos de jardinería y café generados por el personal, así como un proyecto de cultivo de lufas que regula la temperatura del invernadero y produce esponjas vegetales reutilizables tanto en la escuela como en los hogares de los alumnos.

La escuela afirma que el 100% de sus estudiantes está involucrado en actividades de reforestación, y que la sostenibilidad es un principio que permea toda la vida institucional. En el ámbito energético, su planta solar genera el 71,98% del consumo total. Desde junio de 2025, produjo 101.833 kWh de energía limpia, evitando la emisión de 101.500 kilogramos de dióxido de carbono, equivalente a la plantación de 5601 árboles.

Además, ha conseguido reducir en un 90% el uso de plásticos descartables en el comedor y un 70% en el kiosco escolar. Sus sistemas de hidroponía y acuaponía también contribuyeron a disminuir en un 90% el consumo de agua comparado con la agricultura tradicional.

“Para toda la comunidad del San Pedro Apóstol, fue una inmensa emoción. Nos llena de orgullo recibir este reconocimiento internacional por una labor que realizamos con tanto entusiasmo y convicción”, expresaron desde la escuela.

Asimismo, destacaron el impacto social de las iniciativas impulsadas por los alumnos. “Lo más hermoso de estos proyectos es que generan un efecto expansivo: comienzan en el aula, resuenan en los hogares y transforman el entorno. Los alumnos dejan de ser meros espectadores de la crisis ambiental y se convierten en agentes de cambio capaces de diseñar soluciones concretas”, indicaron.

Marin Maurette, responsable de Alianzas Estratégicas para América Latina en T4 Education, resaltó que el hilo conductor entre las escuelas elegidas es su habilidad para revolucionar la educación y generar un impacto más allá de los muros escolares. “Se reconoce una intención genuina de transformar la educación. Son comunidades que se atrevieron a cuestionar prácticas establecidas, probar nuevas metodologías y construir experiencias de aprendizaje más significativas para sus estudiantes”, observó.

Respecto de Northfield School Campus Puertos, subrayó la creación de un área específica para el análisis de datos con el fin de monitorear aprendizajes y trayectorias escolares. Sobre el Colegio San Pedro Apóstol, destacó su capacidad de convertir los proyectos ambientales en experiencias vividas por los alumnos, que trasladan a sus comunidades.

Maurette también recordó que Argentina ya ha tenido una escuela ganadora de estos premios. En 2024, el Colegio María de Guadalupe en Tigre obtuvo el primer puesto en la categoría Colaboración con la Comunidad. “Tendemos a pensar que los cambios en educación deben originarse de arriba hacia abajo, pero muchas de las transformaciones más significativas surgen en las propias escuelas, en las aulas y en las comunidades educativas”, concluyó.

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