Alternativas en el Tratamiento de la Obesidad: Nuevas Técnicas Antes de la Cirugía
Las terapias endobariátricas se están convirtiendo en una opción a considerar. Seis de cada diez adultos presentaban sobrepeso, y más de un 25% padecían obesidad, según estimaciones del Ministerio de Salud. Dentro de esta realidad, la obesidad es reconocida como una enfermedad crónica que, como explica Mariano Marcolongo, jefe de Gastroenterología del Hospital Italiano, “no depende solamente de la voluntad del paciente”.
Las terapias endobariátricas emplean técnicas endoscópicas para abordar la obesidad sin la necesidad de cirugía abierta. Un ejemplo de esto es la gastroplastia endoscópica en manga, un procedimiento que reduce el tamaño del estómago mediante suturas internas realizadas con endoscopios.
“A través de esta remodelación se conforma un estómago tubular más estrecho y de menor longitud, reduciendo aproximadamente un 50% su capacidad funcional. El objetivo es disminuir la capacidad gástrica, enlentecer el vaciamiento y generar saciedad precoz. El paciente come menos y siente menos hambre”, explica Marcolongo.
A diferencia de las cirugías tradicionales, estos procedimientos no implican cortes en el estómago ni dejan cicatrices externas. La recuperación es relativamente expedita: la mayoría de los pacientes reciben el alta en menos de 24 horas y pueden retomar sus actividades cotidianas en pocos días.
En cuanto a la pérdida de peso, los especialistas estiman que los pacientes pueden experimentar reducciones de entre el 15% y el 18% de su peso corporal total al año, junto con beneficios adicionales en condiciones como diabetes tipo 2, hipertensión, hígado graso y apnea del sueño.
Asimismo, dentro de estas opciones se encuentran los balones intragástricos, que son dispositivos de silicona colocados temporalmente para promover la sensación de saciedad.
El fenómeno de las terapias “sin cortes” se está consolidando como un “tratamiento adicional” en el enfoque terapéutico para la obesidad. Marcolongo describe la estrategia como un escalón que comienza con cambios de hábitos y nutrición, seguido de medicamentos como Ozempic, después las intervenciones mínimamente invasivas y, finalmente, las cirugías bariátricas convencionales.
“Pero no necesariamente hay que fracasar antes con medicación”, aclara. “Puede indicarse cuando la droga no alcanza, no se tolera, el paciente no quiere depender de inyecciones o busca una alternativa menos invasiva que una cirugía”.
Esta nueva área atrae la atención de especialistas porque amplía el acceso a tratamientos para personas con obesidad moderada que no cumplen con los requisitos para someterse a una cirugía bariátrica, pero que tampoco logran resultados satisfactorios con dieta y medicación.
En Argentina, las cirugías bariátricas forman parte del Programa Médico Obligatorio para ciertos pacientes, mientras que las técnicas endobariátricas aún carecen de una cobertura uniforme, a menudo precisando auditorías y justificaciones frente a obras sociales y prepagas.
El costo de las nuevas drogas contra la obesidad también es un punto a considerar. Algunos expertos indican que un año de tratamiento farmacológico puede igualar el valor de una intervención endoscópica.
Con el crecimiento del mercado global de tratamientos para la pérdida de peso, sanatorios y centros especializados comienzan a ofrecer soluciones para pacientes que requieren apoyo adicional pero que aún no desean enfrentar una cirugía permanente.
“Existe una gran parte de la población, con obesidad tipo 1, por ejemplo, que no tiene tratamiento efectivo y ahora tenemos una opción mínimamente invasiva, totalmente por la boca, no hay cortes”, afirma Gustavo Quadros, endoscopista bariátrico, durante la presentación de un nuevo sistema de sutura endoscópica, denominado Endura, desarrollado por Boston Scientific.
La obesidad de grado 1 en Argentina se define como un índice de Masa Corporal (IMC) entre 30 y 34,9. Sin embargo, el Ministerio de Salud ha señalado que el IMC por sí solo no es suficiente, ya que también se deben considerar otros factores como la distribución de la grasa, la circunferencia de la cintura, la masa muscular y la presencia de enfermedades relacionadas con el sobrepeso.
“La semaglutida es un tratamiento para toda la vida, y al comparar el costo mensual por cinco años de medicación, equivale a cinco veces más que con la gastroplastía. Además, el costo puede ser aún menor con financiamiento. Es un ahorro, tanto estético como económico. La efectividad es similar”, explica Quadros.
Gonzalo Coria, de la Sociedad Argentina de Gastroenterología, enfatiza que aunque esta técnica “no es adecuada para todos”, es crucial identificar a los pacientes que pueden beneficiarse, abogando por su potencial para prevenir problemas de salud más graves.
“Previene que un paciente con obesidad de grado 1 progrese a grados 2 o 3. A medida que el grado de obesidad aumenta, también lo hacen los riesgos de complicaciones como dolor articular, hipertensión, o problemas cardiovasculares”.
Pese a ser un campo en desarrollo con acceso limitado, los expertos consideran que las terapias endobariátricas podrían desempeñar un papel cada vez más relevante en el tratamiento integral de la obesidad.
“Esto no sustituye el compromiso del paciente ni los cambios en sus hábitos”, concluye Marcolongo. “Pero puede facilitar que ese esfuerzo sea mucho más accesible.”


