19 mayo, 2026

River, un valiente finalista: entregó esfuerzo, pasión y corazón

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River Plate demostró su cuerpo y su espíritu en su camino hacia la final del Apertura. Y cuando eso no era suficiente, los postes, en dos ocasiones, evitaron un momento amargo y confirmaron que Beltrán, además de poseer un talento excepcional, también cuenta con un tipo de suerte especial, lo que significa estar alineado con River.

A pesar de perder a su mejor delantero, Driussi, que fue retirado en camilla y entre lágrimas antes de que transcurrieran diez minutos, River no se desmoronó. Tampoco se dejó llevar por los lamentos cuando Montiel falló un penal. Se adaptó a la situación tras la lesión de Moreno, quien se mostró devastado en el banco, y dio la oportunidad al joven Silva, que no había realizado la pretemporada con el primer equipo. River luchó por sacar provecho de Acuña y Montiel, quienes también estaban al límite de su condición física y no podían continuar más de un tiempo.

El conjunto milenario se propuso alcanzar la final y lo logró. Con una determinación que superó las adversidades, avanzó con orgullo y esfuerzo, aunque a trompicones, dando así pasos decisivos que lo colocan en la definición del próximo domingo en Córdoba, a la espera del enfrentamiento entre Argentinos y Belgrano, los otros semifinalistas. Por su parte, Central pareció creer que podría llegar a la final a través de una estrategia defensiva, dejando de lado el juego ofensivo que podría haber demostrado. Se acordó de atacar sólo cuando el tiempo se agotaba, incorporando a los delanteros Véliz y Campaz que había mantenido en reserva, además de agregar a los defensores Quintana y Mallo para el juego aéreo. River reaccionó con coraje, introduciendo a Pezzella para formar una línea de tres defensores y limitar los errores en su zaga que habían sido evidentes.

En los días previos, el encuentro estuvo más marcado por declaraciones llamativas que por análisis futbolísticos. Las palabras ocuparon el primer plano antes que el juego. Desde el ferviente posteo de Di María en defensa del interior del país hasta la “guardia alta” que mencionó el presidente Di Carlo para advertir sobre posibles decisiones arbitrales que favorecerían a Rosario Central. Esta atmósfera se trasladó al campo, donde la tensión fue palpable en cada roce, en cada pelota dividida, y en las acciones de barrido, que podían implicar tanto la pelota como al rival.

Central comenzó con un juego duro y agresivo, y una de sus primeros víctimas fue Driussi, quien sufrió un tajo a causa de una dura entrada de Ibarra, que impactó tanto en el balón como en la rodilla del delantero. Curiosamente, el árbitro Ramírez no sancionó la falta, y en la jugada siguiente, Ibarra, aún con un alto nivel de revoluciones, arrolló a Viña. Por esta última falta, el volante central fue amonestado, mientras que Driussi se retorcía de dolor a pocos metros, rompió a llorar en un momento que presagiaba una posible lesión severa, sumándose a las dificultades de un delantero que ha luchado con la continuidad en su carrera.

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