Thiago Tirante reflexiona sobre su victoria ante Novak Djokovic y su próxima etapa
Sin embargo, la repercusión de su victoria ante el serbio todavía resuena en su interior. “Me llegaron un montón de mensajes que me decían que habían vuelto a ver tenis por mí o que se sentían identificados con la forma en que lucho. Fue la primera vez que viví algo así y significa mucho más que una victoria o una derrota; me llena el corazón”, afirmó el tenista horas antes de conocer su convocatoria para la serie de Copa Davis frente a Turquía los días 19 y 20 de septiembre en el Estadio Ruca Che de Neuquén.
Tirante recordó el impacto de su partido contra Djokovic en la segunda ronda del Masters 1000 estadounidense. “Obviamente creía que si jugaba bien, podría tener oportunidades de victoria. Tenía confianza en que, si daba lo mejor de mí, tendría chances. Fue un encuentro muy complejo, dado lo que él representa en el tenis y lo que significa para mí. El respeto que genera lo sientes en el cuerpo a la hora de jugar”, expresó.
Este fue el primer encuentro de Thiago con Djokovic y marcó la primera victoria de un tenista argentino sobre el ex número 1 en una década, siendo Juan Martín del Potro el último en lograrlo durante los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016. “Tuve que disociar. Sacarlo del pedestal y quitarme esa imagen que tengo de él. Fue mi primera vez en una cancha central de Cincinnati, y la gente estaba a favor de él”, recordó.
En el primer set, Tirante mostró signos de tensión y Djokovic tomó ventaja. Sin embargo, en el segundo set, un extenso game que duró casi 18 minutos donde el serbio salvó cuatro oportunidades de quiebre marcó un cambio, y desde ese punto, Tirante mostró su mejor juego. “Creo que ese fue el game que necesitaba para soltarme y comenzar a jugar a mi mejor nivel. Cuando gané el segundo set, pensé: ‘Estamos empatados, tengo oportunidades'”, destacó.
A medida que el partido avanzaba, el argentino encontró la claridad necesaria. “En el tercer set, empecé a jugar mejor y a tener más confianza en mí mismo y en mis posibilidades”, mencionó.
Después de vencer al dueño de 101 títulos y máximo ganador de Grand Slam con 24, Tirante continuó con su racha al eliminar sucesivamente al español Martín Landaluce (67°) y al checo Jakub Mensik (16°), ambos de 20 años y considerados nuevas promesas del circuito. El francés Arthur Fils (21°), eventual campeón, detuvo la carrera de Tirante en los cuartos de final.
“Lo más complicado tras una victoria tan relevante, que consume mucho física y mentalmente, es tener que volver a jugar en dos días. Creo que manejé bien la presión y eso me genera mucha confianza”, observó.
Tirante considera que el cemento es su superficie favorita. “Es la que me otorga mejores resultados por mi estilo de juego. Pude vencer a Novak Djokovic, Taylor Fritz, Jakub Mensik y Alexei Popyrin, quienes han tenido grandes triunfos en cemento. A medida que participo en torneos, voy consolidándome más. Puedo afirmar: ‘estoy jugando muy bien en esta superficie y represento un peligro para los demás’. Además, tras Wimbledon y hasta la gira por Sudamérica, es la única superficie disponible, así que mejor hacerse amigo de ella”, explicó, enfatizando que su aprendizaje se inició en las canchas de polvo de ladrillo del club de tenis La Cumbre, propiedad de su abuelo.
Aunque apenas tiene 25 años, el nombre de Tirante es conocido desde hace tiempo en el circuito. Haber alcanzado el número 1 del ranking junior tras su victoria en el Orange Bowl en 2019 y conseguir el título en dobles de Roland Garros en esa categoría, junto con sus entrenamientos como sparring de Roger Federer y Rafael Nadal en los ATP Finals de ese mismo año, le otorgaron visibilidad.
No obstante, la trayectoria de Thiago no fue sencilla. Se enfrentó a años de desencuentros, mantuvo la paciencia cuando los resultados no eran los esperados y persiguió su objetivo con perseverancia.
En marzo del año pasado, Tirante ocupaba el puesto 134 del ranking mundial, y la victoria en el AAT Challenger de Córdoba significó un primer impulso significativo. A comienzos de 2026, su designación como primera raqueta de la Selección Argentina de Copa Davis ante Corea del Sur en Busan fue un paso más hacia su consolidación.
“Creo que todo se relaciona y es un conjunto de factores. También se trata de madurar. He pasado por momentos difíciles y de alegría en el año, y tengo mucha más confianza en mí y en mi equipo. Eso tiene un impacto positivo”, indicó, añadiendo que “el trabajo con mi psicólogo me ayuda a ver las cosas de otra manera y a disfrutar del proceso. Como siempre digo: cuando estoy tranquilo y feliz fuera de la cancha, lo transmito adentro”.
A principios de este año, Tirante estaba fuera del Top 100 y se estableció la meta de terminar la temporada entre los 70 mejores. Actualmente, ocupa el puesto 42, el más alto de su carrera, y tiene la mirada en avanzar aún más.
Su experiencia en Busan representó un punto de inflexión. “Me tocó debutar como número uno del país, lo que trae una presión mayor. Sumé una victoria y una derrota en la serie de la primera ronda de los Qualifiers, que terminó en derrota para nuestro equipo por 3-2”, recordó el platense.
“Esa presión me hizo ver las cosas de manera diferente. Crecí mucho tras esa experiencia. Por suerte, pude encontrar el lado positivo de ese golpe duro que vivimos todos, ya que era nuestra primera vez representando al país. Aprendí lecciones que me dejaron huella. Con el tiempo puedo afirmar que fue una experiencia muy enriquecedora”.
Horas antes de conocer su convocatoria, Tirante expresó su deseo de regresar a la Davis: “No sé si es un objetivo o un sueño, pero definitivamente me gustaría jugar en casa antes de finalizar mi carrera. Aquellos que lo han hecho dicen que es algo increíble y incomparable”, comentó. Esa aspiración se materializará en menos de un mes.


