24 agosto, 2026

Un estudio revela que los niños nacidos desde 1990 que practicaban deportes al aire libre desarrollaron una habilidad clave

0
La práctica de actividad física en la infancia no solo conlleva beneficios físicos, sino que también impacta en el desarrollo cognitivo. Una investigación científica ha examinado la relación entre el ejercicio, la participación en deportes y variadas habilidades cognitivas, encontrando que los niños involucrados en deportes grupales presentaban un incremento notable en el autocontrol social.

Este estudio fue publicado en Child Development y se basa en datos de 18.174 niños de Estados Unidos que formaron parte del estudio longitudinal Early Childhood Longitudinal Study – Kindergarten Class of 2010-11 (ECLS-K:2011). Los científicos evaluaron el desarrollo de las funciones ejecutivas, la atención y el autocontrol social durante los primeros años de educación primaria.

Los hallazgos indican que participar en deportes grupales se asocia con una mejora en las funciones ejecutivas, la atención y el autocontrol social a lo largo del periodo investigado. No obstante, los autores subrayaron que los efectos observados fueron modestos, y el estudio no permite concluir que la práctica deportiva sea, por sí sola, la causa directa de dichas mejoras.

El trabajo fue llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign y otros centros, y tuvo como objetivo determinar si el volumen y el tipo de actividad física podían anticipar cambios en ciertas habilidades cognitivas y sociales.

Se observó que la actividad física regular predecía un aumento en las funciones ejecutivas y la atención entre los grados tres y cuatro, mientras que esta relación no se manifestó con la misma claridad entre jardín de infantes y primer grado.

Un hallazgo notable surgió al considerar el tipo de actividad. Tras analizar la frecuencia de práctica, los niños que participaban en deportes grupales presentaron progresos en las funciones ejecutivas, la atención y el autocontrol social durante los períodos analizados.

El autocontrol se define como la habilidad para regular las emociones y conductas, controlar impulsos y ajustar el comportamiento a exigencias específicas. Durante la infancia, estas competencias aún están en desarrollo.

Los investigadores sugirieron que los deportes grupales pueden proporcionar situaciones donde los niños deben seguir reglas, esperar turnos, coordinar acciones con otros y adaptar su conducta al contexto del juego, lo que podría contribuir al desarrollo de habilidades de autorregulación.

Sin embargo, es fundamental interpretar estos resultados con cautela. El estudio encontró asociaciones entre la participación en deportes y ciertos resultados cognitivos y sociales, pero no demostró que la práctica deportiva cause directamente un aumento en el autocontrol. También es probable que existan otros factores que influyan, como el contexto familiar, escolar, social o características individuales de cada niño.

Las funciones ejecutivas constituyen un conjunto de procesos mentales que facilitan la organización y regulación del comportamiento. Incluyen capacidades como el control inhibitorio, la memoria de trabajo y la flexibilidad cognitiva, las cuales son cruciales para mantener la atención, gestionar respuestas impulsivas, recordar información mientras se efectúan tareas y adaptarse a nuevas condiciones.

El estudio publicado en Child Development revela que la participación en deportes grupales está asociada con un desarrollo de estas capacidades durante ciertos períodos de la educación primaria. Aunque los efectos fueron pequeños, sugieren que el tipo de actividad física podría ser un factor importante a considerar en el análisis del desarrollo infantil.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *